LA FORZA DEL PREZZO GIUSTO

(La Fuerza del Justo Precio).

Por: Nataly de Jesús Niño López.

Hace aproximadamente cuatro años cuando comencé a hacerme consciente de lo cambiada que estaba la humanidad, yo vivía en Monterrey la mayoría de las veces o mejor dicho todo el tiempo estaba metida en mi horario: escuela, apostolado, oficios, tareas, talleres, etc.

Que me olvidaba  muchas veces de en qué mes me encontraba, sin embargo los panorámicos de la ciudad y la publicidad de las tiendas me ayudaban a recordarlo ya que sabía que era mes de diciembre porque las tiendas y calles  estaban repletas de adornos navideños, de etiquetas de meses sin intereses, de 50% de descuento, de compre hoy pague en febrero, etc. Y así cada mes, febrero con globos y chocolates por doquier, septiembre, cornetas, banderas y matracas en cualquier esquina.

Llamaba mucho mi atención que se hablaba de crisis en la televisión y en los periódicos pero yo veía las tiendas abarrotadas de gente. Me preocupaba mucho la situación del consumismo quizás por el contexto en que  yo vivía pues mi formadora siempre se preocupó por enseñarme a que antes de comprar me preguntara: ¿Lo quiero o lo necesito? La mayoría de las veces lo quería y me abstenía de comprarlo, otras veces  caía en la tentación y lo compraba.

Casualmente en mi lectura de ese tiempo encontré una anécdota de un Fray llamado Timothy Radcliffe en su libro titulado “El oso y la Monja”,  compartía que alguna vez en Roma los muros estaban cubiertos de carteles con un gran oso enfurecido y la leyenda del cartel decía: “la forza del prezzo giusto”: la fuerza del justo precio. Donde el mejor sistema económico debía triunfar. El oso es el vencedor.

Recordando esta anécdota y experimentando los grandiosos avances que la humanidad ha alcanzado: teléfonos inteligentes, la cura de cientos de enfermedades, enfermeras robots, etc. Estaba segura de que las cosas irían mejor cada vez, sin embargo me doy cuenta de que la gran mayoría de las personas vivimos menos seguras de nosotros, la zanja entre ricos y pobres continúa ahogándose.

Cada año surge una nueva enfermedad que acaba con la vida de miles de personas, por lo general pobres, miles de jóvenes terminan su carrera y no encuentran trabajo en su ramo, otros ni siquiera pueden pisar una universidad. Hay en el corazón de la modernidad una contradicción y eso es lo que hace que su historia no sea plausible,  anteriormente nuestro dilema era preguntarnos qué carrera estudiar, si derecho o psicología, ahora es: cuál es la que me deja mas dinero, pero aún más preocupante es el dilema que aqueja a muchos jóvenes hoy en día, tener que discernir entre qué celular comprar si el 6 o el 7, si el de 13 mega pixeles o el de flash frontal. Por todas partes el mercado mundial triunfa de todos sus enemigos. El oso es irresistible, pero está despedazando.

El marcador social más significativo que abre o cierra puertas en nuestra sociedad es indudablemente la condición económica. Quien dispone de ingresos superiores a la media recibe un trato de privilegio en instituciones públicas y no se diga en bancos y centros comerciales, donde la divisa fundamental es “tu vales por lo que tienes”.

Existe la imagen del yo moderno y es exactamente como aquél oso enfurecido y solitario, pero este yo moderno está en crisis; un yo separado y autónomo, desprendido, libre y a fin de cuentas solo. Es el resultado de una evolución consumista, donde las relaciones sociales se pierden. La crisis de la modernidad es en parte debida  a lo que el yo moderno encierra, una contradicción. Por que no se puede ser un “yo” totalmente solo.  El oso del cartel representa un ideal imposible: en solitario, el oso moriría.

Termino con una frase de Thomas Hobbes “El hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus). Por naturaleza los hombres somos egoístas nuestra responsabilidad es corregir esa característica o terminaremos siendo nuestros propios verdugos, es decir un lobo para el hombre. El hombre puede tener y es posible tener una conducta intachable y bondadosa, pero también destructora.

Bibliografía: EL oso y la monja  de Timothy Radcliffe.

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