PAIKOS

Juan José Ortiz Zamudio

Salud Infantil

Hablar de salud infantil puede llegar a ser un tema alentador desde el punto que nos permitirá evidenciar los logros alcanzados en las últimas dos décadas, pero considero se torna mucho más desafiante reconocer las limitaciones con las que aún nos enfrentamos a nivel mundial y mucho más en nuestro país.

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) reconoce un significativo cambio en la esperanza de vida de los individuos, se incrementó en 5 años entre 2000 y 2015, el aumento más rápido desde los años 60’s; todo esto muy influenciado por la mejoría en aspectos de salud materno-infantil. Sin embargo con mayor realce lamentablemente, destaca la importancia que tiene el sitio geográfico de nacimiento. La OMS indica que los recién nacidos de 29 países, todos ellos de ingresos altos, tienen una esperanza media de vida igual o superior a 80 años, mientras que los recién nacidos de otros 22 países, todos ellos en el África subsahariana, tienen una esperanza de vida inferior a 60 años.

Es triste así reconocer que las perspectivas de cada niño en particular dependen del lugar de nacimiento, y esto entonces no escapa por supuesto a la realidad que permea en nuestro país y mucho menos en San Luis Potosí, reflejándose este mismo evento a lo largo de las cuatro regiones de nuestro estado.

La falta de acceso a servicios de salud de calidad es una realidad contundente en México. Se estima que el 19.7% de la población infantil en el país tiene carencia de servicios de salud. Esta cifra se incrementa en aquellas regiones que se han sido históricamente marginadas y en las que acceder a servicios salud es muy complicado.

La llamada “primera infancia” de manera contemporánea denominada a los primeros 5 años enfrenta retos serios como: nutrición adecuada de mujeres en edad reproductiva así como un correcto control prenatal para evitar defectos de desarrollo intrauterino, promoción de la lactancia materna, detección oportuna de desnutrición, neumonía y diarreas aún muy prevalentes y mórbiles en zonas rurales. Posteriormente con no menor importancia, la etapa del niño escolar (5-10 años) que presenta factores que atentan contra la salud infantil y que se han vuelto cada vez más prevalentes: obesidad y malnutrición infantil, cáncer y enfermedades crónicas como trastorno por deficit de atención e hiperactividad, autismo entre otras.   

Sin duda este tema se debe abordar e intervenir como lo es, un problema relevante de salud pública, considerando lo que la Convención sobre los Derechos del Niño, por mencionar alguna fuente, declara a la salud infantil, un derecho básico y obligación del estado garantizarlo. La importancia se manifiesta porque la salud infantil condiciona el ejercicio de otros derechos (a la educación, al trabajo, al desarrollo social) y por la medida en la que contribuye al desarrollo y el bienestar social de un país. Las niñas y niños que nacen con bajo peso y sufren de pobre salud y distintos tipos de desnutrición en sus primeros años de vida no podrán tener el mismo rendimiento escolar y por lo tanto verán mermadas sus posibilidades en el futuro. Esto perpetúa la desigualdad y lo que se conoce como el “círculo de pobreza”.

En medicina, como en otras áreas profesionales es muy conocido el gran interés y reconocido gusto por ser objetivos. Las evidencias en forma de números y cifras suele ser a la vista más convincente para muchos de nosotros. Por ello entonces siempre he considerado que los números al principio de todo planteamiento llaman más a la atención, y es por ello que señalaremos algunos datos de manera objetiva y cuantitativa.

Las Estadísticas Sanitarias Mundiales señalan que 6,6 millones de niños mueren antes de cumplir los cinco años de edad (más de 750  niños cada hora). La tasa de mortalidad infantil (T.M.I.) a nivel mundial disminuyó de 120 en la década de los ‘60s a 32 en la actualidad, en México la T.M.I. para el 2015 fue de 11.6. Lo anterior si bien es una cifra nada desagradable no alcanza aún la meta establecida por la O.M.S. en sus “Objetivos del milenio” los cuales aspiran a tener una tasa de mortalidad infantil menor a 10.6.

Siendo aún más específicos, San Luis Potosí con base en cifras de finales del año anterior, cuenta con una T.M.I. de 12.4 aún muy por debajo de la expectativa de tasa de mortalidad infantil de la OMS (10.6) y aún abajo incluso de la media nacional. Lo anterior nos debe hacer reconocer la relevancia que cobra el sitio o región de nacimiento, así como las posibilidades y oportunidades que tienen los habitantes de estas regiones a acceso a la salud.

Así entonces analizando las intervenciones realizadas por el Estado en camino a una óptima atención en salud infantil, podemos observar que el Sistema de salud de nuestro país en sus distintas modalidades: Seguridad social, Asistencial y Privado enfrenta aún retos en cuanto a su funcionamiento y fragmentación en torno a rectoría, organización, operación y recursos. Llama mucho para algunos de nosotros la atención, el constante o sexenal “re-planteamiento” de los Planes Nacionales de Salud y Desarrollo que cada presidente con su respectivo titular formula.

Respecto a esto les mencionaré: “Progresa” “Prospera” “Oportunidades”, “Arranque parejo”, “Caravanas de salud”, “Unidades médicas móviles”, “Seguro médico de nueva generación” “Seguro medico siglo XXI”…etc, me permito preguntarles con respeto, ¿qué les hace recordar cada una de estas palabras?, resultan familiares debido a la mercadotecnia y difusión que cada gobierno federal ha encausado, reconociendo un problema de salud pública caracterizado por la desigualdad y marginación sin embargo sin continuidad en los últimos, al menos, 18 años.

Vale la pena reflexionar que a pesar de que a este sexenio le preceden doce años de políticas públicas dirigidas a los más pobres, los niveles de pobreza no han disminuido de manera significativa y los retos en materia de salud siguen siendo los mismos: la desigualdad, el acceso y la calidad. Algo parece no estar funcionando en términos de eliminar las causas estructurales de la pobreza y la marginación.

Para incidir un poco más, el gasto total en salud, establecido por la OMS se ha convertido en un indicador importante en señalar el porcentaje que cada país destina o programa hacia programas de salud de su población. Mientras que los países de alto ingreso como E.U.A., Alemania, Suecia entre otros destinan 17.1%, 11.3% y 11.1% respectivamente y países incluso latinoamericanos como Paraguay  9.8%, Costa Rica 9.31%, México destina tan solo el 6.1% según la OMS y el 2.56% de su gasto total según el Presupuesto Propuesto por el Ejecutivo y aprobado por el Congreso, en el año 2015 para Salud. Es a mi gusto preocupante observar que México de 1995 cuando destinaba 5.1% en salud a más de 20 años haya aumentado solo un punto porcentual su inversion en salud, es preocupante, lamento insitir que nuestras autoridades inviertan en salud menos del promedio de nuestro continente (7.1%), evidenciando que más de 30 países de América Latina (de los 42 con los que se cuentan datos en Banco Mundial) invierten más en esta materia.

El ultimo punto que deseo poner en análisis es mencionar que de este gasto total en salud de nuestro país solo el 0.8% se destina al programa Unidades Médicas Móviles, previamente conocido como Caravanas de la Salud, el cual se ocupa de acercar los servicios de salud de calidad a las zonas rurales, tratando de vencer la desigualdad y la marginación que muestran estos sitios. ¿No es o era acaso desde hace tres sexenios el mismo problema?.

Cerramos así este breve repaso del estado de la salud infantil y su intento de mejora, dándonos cuenta que nos queda mucho por detectar, intervenir y evaluar. Reconocer que uno de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad, la niñez, requiere de una óptima atención en salud para lograr así un mayor desarrollo en diversos aspectos de nuestro medio. A fin de no solo señalar las deficiencias sino proponer soluciones considero conveniente se redoblen esfuerzos creando estrategias de accesibilidad a la salud en regiones precarias de nuestro estado, además de creando nuevos espacios hospitalarios estableciendo medios móviles efectivos que accedan a estos sitios.

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad” K. A. M.

Juan José Ortiz Zamudio

Oncólogo Pediatra

@zamudioslp

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