Almost Dead: A Novel

O en mis palabras, “Casi muerto” de Assaf Gavron

Por: Adriana E Baranda

Para los amantes del Medio Oriente, el Conflicto, la Paz, Israel y Palestina, y sobre todos para los amantes del humor que sale negro sin querer serlo, y los amantes de la literatura.

Assaf Gavron es una joven promesa de la literatura israelí. Con pocas publicaciones, dos de ellas traducidas ya a varios idiomas –The Hilltop y Almost Dead- Gavron se consolida en el mundo de las letras no sólo como un buen escritor, sobre  todo como un afilado crítico y observador de la realidad de su entorno.

Justo voy leyendo que él –junto con otros jóvenes escritores como Etgar Keret- representa una nueva generación de las letras israelíes. Una oleada de crítica más que comprometida con el proyecto del Estado de Israel, más irreverente que formal como lo es Amos Oz por ejemplo, un escritor conocido en México.

Almost Dead es la historia de un joven maduro que vive en la capital del país con su novia. Él, como muchos en  Tel Aviv, trabaja en una compañía que desarrolla tecnología, mientras que su pareja es abogada. Por su nombre en hebreo, al protagonista, que se llama Eitan Enoch, lo conocen amigos y no tan amigos como Croc, o el cocodrilo. Ésta es la razón por la que algunas traducciones del libro lleven por título “El ataque del Cocodrilo” o algo por el estilo.

¿El ataque? Sí, el ataque. Croc se hace un símbolo de resistencia del valor nacional –el judío israelí- contra el enemigo salvaje –el palestino musulmán-. La historia de Croc comienza cuando al ir al trabajo en una minivan en transporte público, las personas a su lado empiezan a sospechar de otro pasajero, que parece un terrorista suicida. Croc le asegura a su vecino que al no le parece así y desciende de la minivan al llegar a su destino en el centro de Tel Aviv. Minutos después en su escritorio ya, escucha en la radio que acaba de haber un atentado, justo a la vuelta de su edificio, y por las señales que dan en las noticias, es en efecto la minivan en la que viajaba.

Croc está sano y salvo por supuesto pero obsesionado con encontrar a la familia del pasajero contiguo a él en la minivan, una de las víctimas del atentado. Al trasladarse de Tel Aviv a Jerusalén, es le da ride a un joven militar cuando un poco más adentro en el camino van detrás de un autobús y son atacados por balas de rifle desde las montañas adyacentes. El joven militar muere y Croc logra llegar a Jerusalén y encontrar a la familia que busca que está celebrando la Shiva –el ceremonial a un difunto según la tradición judía- para su vecino en la minivan.

Croc se hace amigo de la novia del fallecido, Schuli, con quien va a un café de la ciudad y charla con ella. El café sin embargo, es el blanco de otro hombre bomba. Croc sale sólo lastimado mínimamente y sordo gracias a que justo acaba de cambiar asiento con Schuli, que estaba junto a la ventana. Así, después de sobrevivir tres atentados, muy a su pesar, Croc se hace un símbolo nacional que es entrevistado en radio y televisión y hasta invitado por organizaciones pro-israelíes y pro-palestinas en favor del Estado o de la paz.

Sin embargo, así como Croc se hace “el hombre que es imposible de matar por los terroristas”, también se hace acreedor del deseo de los radicales palestinos por matarlo, en un afán de desmoralizar a Israel. Así, a Croc le queda un cuarto atentado por sobrevivir mientras lucha con problemas de depresión, insomnio y todo desorden psicológico que causa vivir en una sociedad en estado latente de emergencia e indiscutiblemente inmersa en la violencia.

Peeeeero, como el libro está dividido en capítulos,  a la vez que la historia de Croc se desarrolla, también escuchamos a un joven desde la cama de un hospital. Nos enteramos luego de que es un joven palestino musulmán que es originario de un pueblo en Cisjordania, es decir de los territorios ocupados. A través de él, leemos lo que es ser un Palestino en Israel, es decir, las dificultades de transporte, el desabasto de agua, la destrucción sistematizada de campos de cultivo, la expropiación de las tierras, la destrucción de las Mezquitas u otros sitios de relevancia, etcétera.

Uno de los aciertos del autor, es que aunque se puede pensar en este joven palestino como un terrorista, al menos desde la óptica de los israelíes judíos como el propio Croc, la narración desde los ojos de Palestina, hace del joven un humano con razones y sentimientos, y con una justificación con la cual llevar a cabo sus acciones. Así, su familia no deja los campos de refugiados no por necesidad, sino por no aceptar el nuevo status quo de apátridas; los jóvenes hombres viven en la constante amenaza de ser acusados y encarcelados como terroristas aun cuando llevan libros en sus bolsas, no se puede visitar a familiares de un pueblo cercano por la cantidad de puntos de revisión, y más. Además la relación con su enfermera permite descubrir un lado más amable y humano en los dos bandos, un mundo de coexistencia, que como se describe en el libro, es de médicos árabes curando a judíos y de médicos judíos tratando a pacientes árabes.

Cómo y cuándo se relacionan ambas historias y los personajes a ustedes les toca descubrirlo, a mí sólo me queda decir que es una pena que este libro no esté traducido al español ni en España, porque definitivamente es una lectura entretenida, humorística y sobre todo con un fuerte contenido de crítica social y política de uno de los conflictos más arraigados y entramados no sólo del Medio Oriente sino de todo el mundo.

 

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