Poder Ciudadano

Por: Arturo Ramos Medellín

 “PARTICIPACIÓN CIUDADANA RESPONSABLE”

                Sin lugar a dudas, para que las democracias florezcan y perduren es indispensable la participación ciudadana en todos los ámbitos de la vida pública.

                 En México podemos hablar de tener una democracia representativa en vías de su consolidación, pero estamos lejos de una democracia participativa plena, donde hasta ahora la participación de los ciudadanos se limita sólo a los procesos electorales y en porcentajes del 50% en promedio de los listados de electores.

                 Si hablamos de Partidos Políticos, estos son solo de membresias mínimas, pues ni un 10% de ciudadanos conforman la decena de partidos políticos existentes, siendo más bien de electores y no de simpatizantes.

               Ni que decir de participación de ciudadanos en Agrupaciones Políticas, que aunque reconocidas por la Ley en algunos estados no han logrado potenciar su importancia por esa apatía predominante en la sociedad. Pocos son aquellos que participan en Juntas de Mejoras, Sociedades de Padres de Familias de escuelas, organismos empresariales, clubs sociales, sindicatos y asociaciones civiles, etc., y lo hacen más que nada por un objetivo muy específico, por un gremio en particular y de poco alcance.

                En los últimos tiempos han surgido ante la falta de liderazgos y organizaciones confiables, “colectivos” de ciudadanos impulsando causas específicas, algunas muy nobles y otras con intereses políticos ocultos, me refiero a colectivos pro-ecológicos, activistas de derechos humanos, defensores de los animales, colectivos “bikers”, etc. Todos con fines muy específicos y un objetivo muy determinado.

               Y más recientemente empiezan a tomar cierta relevancia grupos de cibernautas que a través del internet y las redes sociales surgen para difundir ciertas demandas sociales y políticas o querer influir en la clase política desde la comodidad de su casa, la escuela, el café, el parque, el trabajo, el bar, y desde cualquier parte por medio de un smartphone haciendo gala eso sí, de sus conocimientos en tecnología, pero casi siempre sin conocer de los temas que apoyan, defienden y difunden, incluso como podemos ver muchas veces con pésima ortografía.

                   Algo todavía más grave en estos últimos grupos que empiezan a invadir las redes sociales es el “anonimato” por el que muchas veces se hacen presentes, por medio de cuentas con nombres falsos, mercenarios de la política, organizaciones con fines oscuros y que se aprovechan de la inconformidad de los ciudadanos con el gobierno, con el hartazgo que ha generado la clase política, el desprestigio de los partidos, la corrupción, la crisis económica pero que difícilmente logran propuestas positivas o cambios importantes, solo es mas demagogia cargada muchas veces de infundios y datos falsos que solo confunden y abonan en el desanimo de la ciudadanía y afectan el nombre y prestigio de algunas personas.

                  Esto último nos hace lanzar una voz de alerta a los ciudadanos para que no se dejen manipular, influenciar o hacer coparticipes de ese tipo de participación, con el internet y las redes sociales tenemos que ser muy analíticos y responsables, para apoyar o difundir alguna causa, confirmando primero su seriedad, su autenticidad y la seguridad de que es algo posible y positivo, de lo contrario, estaremos abonando en la desinformación, abusando de la ignorancia y propiciando mayor desanimo y hasta riesgos de generar el caos y la anarquía.

                   Si en verdad deseamos que la política cambie en nuestro País, no es denostando a sus actores o difundiendo mentiras y propuestas inviables como vamos a lograr algo, sino pasando de ser observadores pasivos a protagonistas activos, de prepararnos para participar positivamente con propuestas desde los organismos de la sociedad y desde dentro de los partidos políticos si es necesario, una participación ciudadana responsable.

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Octubre/2016

NACION  MX

 

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