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La tragedia griega que es lavar los trastes.

La tragedia griega que es lavar los trastes.

“Si las mujeres creen que su situación dentro de la sociedad es una situación óptima, si las mujeres creen que la función revolucionaria dentro de la sociedad se ha cumplido estarían cometiendo un grave error. A nosotros nos parece que las mujeres tienen que esforzarse mucho para alcanzar el lugar que realmente deben ocupar dentro de la sociedad.” Fidel Castro, Discurso, 1966.

Por: Clarisa Huerta

Parece interminable la tarea de lavar los trastes de la cocina, los lavas al comenzar el día de actividades domesticas,  porque en la mañana ya se hizo el desayuno, ya todos tomaron leche, agua y una que otra cosa se calentó en comal, alguien ya desayuno y al comenzar el aseo de la cocina a primera hora del día ya hay trastes sucios; antes de que las personas vuelvan a la casa está ya fue limpiada, la  tarja de los trastes está vacía.

Los hijos en algunos casos vuelven de la escuela, y justo cuando se toma el primer vaso de agua se comienza el castigo griego de las amas de casa, viene un vaso y luego un plato, una cuchara, así parecen pocos trastes; hasta que empieza una a cocinar la comida, cucharas, sartenes, vasijas, de todos los tamaños, mas vasos, tazas medidoras y lo peor, el vaso de la licuadora, y para este momento la tarja de los trastes está llena, no es por nada que algunas amas de casa muy pudientes y acomodadas tengan dos tarjas en sus cocinas,  y se llenan de trastes sucios.

Y hasta ahora solo se preparo la comida, falta el agua y los complementos necesarios para servir la mesa, es aquí cuando sabes que es hora de comenzar las tarea invisible, igual que Sísifo debes de comenzar a empujar la piedra, pero no es posible porque también es la hora de poner y servir la mesa, vienen platos, hondos, extendidos medianos, pequeños, vasos, jarras, cucharas  y el plato favorito de alguien. Una vez concluida la comida tenemos la cantidad justa para llenar aquellas dos trajas de trastes sucios, y también tenemos a la mártir (casi siempre ella, aun que también hay ellos que sufren el castigo).

Comenzamos entonces la interminable tarea impuesta por los dioses de patriarcado (en este caso hablamos de amas de casa). Lavar los trastes sucios como muchas otras actividades en los hogares son realizadas por las mujeres en su figura constitutiva de amas de casas (no es exclusiva y por aquí habrá uno que otro varón que también le entre al quite, permítanme generalizar, en un afán de visibilizar a la ama de casa-mujer).

Si partimos de que son mujeres las que lavan los trastes, la ropa, cocinan, cuidan niños, limpian las casas, muchos se preguntan, qué diantres hace una ama de casa todo el día, si los trastes siempre están sucios, en la cocina nunca hay comida y los niños siempre están desaliñados, y es que todos están en lo correcto el trabajo que se realiza en una casa-hogar, y que realizar una mujer-ama de casa, no se ve, igual que los castigos griegos, es interminable e invisible, para mi lavar los trastes día a día, comida tras comida, solo es comparado con el dolor de Prometeo.

Y esto me recuerda a Doña Marie Langer, la cito “De hecho, el trabajo invisible aísla y deprime. Carece de estímulos, de prestigio y de remuneración económica directa. Ataca la autoestima. Por todos estos factores “promueve y mantiene una mentalidad burguesa”. Y a veces llega a enfermar. Además, efectivamente, infantiliza. Todo eso se sabe. Pero, a menudo, sin saberlo realmente, no es fácil medir el grado de aislamiento y regresión que provoca”.

Debido a esto tenemos a una gran cantidad de mujeres sumidas en la depresión y en la neurosis, a las que se llamo histéricas durante mucho tiempo, porque no es lo mismo el patrimonio que generan los varones, donde la casa que es algo físico, el carro y los mismos hijos tiene un certificado de propiedad, el trabajo que realizamos las mujeres nadie lo cuantifica, nadie lo mide, el mantenimiento y cuidado de un hogar no entra en las ganancias de la familia, en los bienes por que la educación y la atención que las mujeres aportamos a la casa jamás ha sido ponderada.

Así que Yo concluyo que lavar los trastes es un castigo y una tragedia, pero alguien tiene que hacerla. Y hay que saber que se puede disfrutar hacerlo, porque para que los cazadores vayan a buscar la presa que hemos de comer, es necesario que alguien se quede en la cueva a cuidar lo que se tiene, a cuidar de los hijos, los enfermos, y algunas veces, nos pongan el lonch para soportar las horas de trabajo lejos del hogar, alguien que nos lave las ropa, y prepare a los pequeños para incorporase al mundo de la caza en la adultez. ¿Cuántos gastos en tintorería, enfermería, guardería, y restaurantes estamos evitando? Todo gracias a las mujeres-amas de casa (y uno que otro hombre) que permanecen en los hogares vigilando la educación de los que se incorporarán al mundo laboral y el cuidado de los que ya tienen actividades económicas.

Lavar los trastes y cuidar un hogar es un trabajo, no remunerado, invisible e imprescindible, que tiene un doble valor, tenemos al valor económico por que aunque nadie nos lo haya dicho todo el trabajo que una mujer-ama de casa realiza al final termina convertido en ganancia, dinero, ahorro, gastos o trabajo que otro se evita pero que existe y que una madre-esposa-mujer ha realizado día con día;  con el cual desde nuestras casas y cocinas  apoyamos a los que ganan los salarios y el valor afectivo cuidar, procurar, amar y ayudar a desarrollar el potencial de los individuos con los que habremos convivir, los que nos cuidaran en los asilos al envejecer, el futuro maestro de las escuelas, por ahí andan siendo cuidados o no  por alguna de estas mujeres, las futuras personas con las que se casaran, pelearan y habitaran este mundo nuestros hijos.

Volvamos a ver a estas mujeres puesto que en sus manos se está moldeando el futuro y hay que comenzar a verlo, para poder mejorarlo.  Ya que en México el porcentaje de hogares con jefatura femenina es de 47.3%  de lo cual convenientemente el porcentaje de la población de 24 y más años de edad con algún grado aprobado en estudios superiores es 16.5% hombres y 12.7% mujeres, lo que dolorosamente resulta en desventajas para las mismas mujeres que como ya se mención mucho  trabajan más, y ganan menos, y que una mujer gane menos significa que casi en  la mitad del los hogares del país, los niños  en ellos y el futuro estén en desventaja económica por lo consiguiente son carencias.

Vamos mujeres a cacarear el huevo, (cacarear: verbo transitivo, alabar encarecidamente las virtudes de una persona o de una cosa, generalmente para hacerla pública o más conocida) Porque si bien confió en que poco a poco las luchas sociales no están abriendo camino hacia la visualización y el valor que realmente tenemos en la sociedad y la economía, falta mucho por hacer, falta mucho por hacernos ver y valer.

Los trastes se tienen que lavar día con día y aunque siempre haya más y más traste todos los días, sin nuestra labor diaria el mundo se llenaría de cochambre y no tendríamos ni un vaso limpio donde beber agua.

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