Vampiros Hechos en México

VAMPIROS HECHOS EN MÉXICO

 Por: Rita Elvenqueen

El héroe camina despacio con mucho miedo entre los pasillos oscuros y antiguos de un castillo en Europa del Este, llega a una cámara especialmente macabra cuyo único mobiliario es un ataúd en el centro. Venciendo al horror destapa la caja mortuoria para descubrir ahí a un hombre incorrupto de piel pálida y ataviado con capa que parece descansar a placer mientras sus largos colmillos permiten advertir su verdadera naturaleza… ¡Por Dios! Esto lo hemos visto hasta en el Conde Pátula y ¿Quién puede olvidarse de Ernst el Vampiro? Tantos libros, películas y hasta dibujos animados se han hecho acerca de los chupa sangre del Viejo Mundo que aunque puede gustarnos esta literatura las historias ya no nos asustan.

Así como en el Viejo Mundo el camino de los vampiros inició muy temprano en el antiguo Egipto, en el Nuevo Mundo se adoraba a Camazotz, un dios-murciélago o dios-vampiro cuya influencia se extendía desde América Central hasta el Imperio Azteca recibiendo a lo largo de ese territorio diferentes nombres y cultos, siendo la constante que estaba asociado a la noche, la oscuridad y la muerte. Algunas leyendas incluso sugieren que podía haber temido al amanecer. En esta zona donde se veneraba a Camazotz se han encontrado restos de una especie animal muy particular, el murciélago vampiro gigante (Desmodus Draculae), incluso las consejas más modernas dicen que todavía existe ocultándose en lo más profundo de las selvas mayas, aunque según los científicos esto es poco probable, pero ¿Camazotz está inspirado en aquél mamífero volador? Parece muy probable.

Todos hemos asociado las historias del “Chupacabras” con la prensa amarillista y supersticiones de las zonas rurales. Pero tal criatura no pertenece a la cultura contemporánea, sino que se documenta por primera vez en el año… 1540, durante las exploraciones de Arizona y Nuevo México (recordemos que estos estados pertenecieron a nuestro país hasta el siglo XIX) encabezadas por Francisco Vázquez de Coronado que tenían como objetivo encontrar las Ciudades de Cibola, de las cuales los españoles habían oído que eran gloriosas y tenían mucho oro. El ejército estaba conformado por jinetes, soldados a pie y ganado. Una noche fueron atacados en las tierras áridas por un grupo de lo que parecían ser hombres pequeños de piel callosa y morena. A la mañana siguiente muchas de las 1500 reses que acompañaban al comando estaban muertas: les habían extraído la sangre. Más adelante Vázquez de Coronado se topó con una aldea de indios zunis que les contaron leyendas sobre estos seres y que en la antigüedad su pueblo incluso había guerreado con ellos, agregaron además que tenían “cuchillos en la espalda”.

Sobra decir que las expediciones de Vázquez de Coronado fracasaron rotundamente, no hallaron en absoluto ninguna ciudad majestuosa entre lo que hoy es el norte de México y el sur de Estados Unidos de América. La figura del chupacabras quedaría como una leyenda latente durante varios siglos hasta el año 1975 cuando empezaron a salir en los periódicos y la televisión los reportajes que ya conocemos.

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Después se dio la hispanización del pueblo mexicano junto con la religión en que “el que beba mi Sangre tendrá vida eterna”, entonces las leyendas también resultaron mestizas del Viejo y el Nuevo Mundo. Una de las más notables es la jalisciense “El Vampiro de Belén”, se cuenta que en la ciudad de Guadalajara primero los animales empezaron a aparecer muertos por las mañanas con dos únicos orificios en el cuello, luego los vagabundos, pues dormían en la calle. Llegó el punto cuando cualquiera podía ser víctima del monstruo. Se escuchó a decenas de chamanes, esotéricos y letrados en artes oscuras pero nadie pudo acabar con esta situación hasta que llegó la persona indicada. El caza-vampiros acabó con la criatura de forma tradicional: estaca en el corazón seguida de decapitación y quema de su cuerpo. Advirtió que no enterraran los restos del vampiro pero fue justo lo que los pobladores hicieron. Hoy en el cementerio de Belén se puede ver a cierta distancia la “tumba del vampiro” y se rumoran muchas cosas, que el día que el árbol se crece de la lápida el no-muerto volverá, que el árbol le transmite vida en lo que se recupera, etc.

Sea como fuere, tenemos mucha literatura popular vampírica en México, debemos empezar a leerla, pues todas las culturas tienen sus horrores y estos son sólo tres de los muchísimos ejemplos que hay en el país.

  Bibliografía:

  • https://es.wikipedia.org/wiki/Camazotz
  • CURRAN, Bob (Dr.) “Vampiros, seducción, muerte y eternidad”. “El Chupacabras”. Pp. 41-49. Editorial Selector. Primera edición.
  • “Leyendas de Jalisco”. “Un Vampiro en Belén”. Pp. 47-50. Editorial Horus.
  • Imagen: Lámina 41 del Códice Fejérváry-Mayer. Dominio Público.

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