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NAHUAL: EL CALOR DE LA VIDA

El Duende del Rincón

NAHUAL: EL CALOR DE LA VIDA

Por Rita Elvenqueen

Los que han viajado y han permanecido cierto tiempo en zonas rurales mexicanas no me permitirán mentir, tal pareciera que son túneles de tiempo a través de los cuales uno puede llegar al siglo XIX, a la época virreinal o incluso en algunas comunidades hasta tiempos prehispánicos. En esos lugares uno puede pisar tierra de leyendas literalmente y una de las historias más comunes desde el río Bravo hasta el Suchiate es la de los nahuales.

Se cree que estos han acompañado a las religiones de nuestro país desde hace aproximadamente tres mil años, cuando muchas de las tribus que poblaron esta nación estaban aún en su etapa prehistórica. ¿Qué es un nahual? En general existen varias traducciones al castellano de la palabra náhuatl “nahualli” que puede ser “disfrazarse”, “doble” o “proyectado”. No se trata de otra cosa que de la convicción esotérica de que cada hombre, mujer y niño puede transformarse en animal y vagar bajo esta forma por los bosques, desiertos o selvas. En algunas leyendas la transformación es real, es decir, física; mientras en otras es un estado de trance que se puede alcanzar mediante el cual una persona puede proyectar su “tona” o “el calor de la vida” (algo así como el alma para el cristianismo) hacia el exterior bajo la forma de un animal mientras su cuerpo físico permanece meditando en su forma material.

¿En qué animal puedo convertirme yo? Pues, según la tradición en alguno con el que se compartan características de temperamento y personalidad y usualmente tendrá que ver con la fauna del lugar de donde provengan nuestros antecesores, desde nuestros padres hasta los ancestros que se pierden en la memoria. Incluso puede no tratarse de un animal sino de un fenómeno o elemento natural (la tormenta, el viento, el frío) o incluso de cuestiones astronómicas (cometas, lluvias de estrellas). Por esto pareciera que encontrar nuestro nahual sería como hallar una aguja en un pajar pero no es así. Sólo se tiene que buscar al animal o al elemento natural con el que nos sintamos identificados en caso de creer en él.

A diferencia del hombre lobo europeo que pierde toda voluntad, raciocinio y conocimiento de sus seres amados al tocarlo los rayos de la luna llena y se convierte en una bestia dotada de fuerza sobrehumana, el nahual conserva sus intenciones previas a la transformación, que pueden ser buenas o malas, también permanece en poder de su sabiduría y es capaz de reconocer a las personas con las que ha convivido en su forma humana.

Las leyendas de Campeche hablan de un rey maya que vio partir a su hijo a una cacería pero el joven príncipe empezó a sentirse mal durante la actividad por lo que vinieron a avisar a su majestad, el rey con preocupación se dio cuenta de que en sus jardines donde guardaba hermosos animales el venado había desaparecido. Corrió a buscar al príncipe pero justo entonces llevaban también el cuerpo de un venado moribundo herido por una flecha. El joven y el animal fallecieron en el mismo momento porque sus espíritus eran uno mismo.

Al sur de Veracruz, tierra también tocada por la cultura madre de Mesoamérica, los Olmecas, se cuenta la historia de Nanciyaga, una princesa quien todos los días paseaba por los ríos llevada por un majestuoso cocodrilo que no era otro que el príncipe Uspin, un poderoso nahual prehispánico capaz de vencer a un pequeño ejército él solo y de sobrevivir a heridas que serían letales para cualquier otro lagarto.

Pero los nahuales no se han limitado a la época prehispánica y muchas veces han osado entrar en las ciudades. A principios del siglo XX en la ciudad de puebla la fábrica textil “La Constancia” trabajaba a toda máquina, pues la industria de esta índole estaba en su apogeo. El recinto daba empleo a un buen número de obreros de los cuales muchos se hospedaban con sus familias en cuartos de un edificio anexo a la fábrica. Por las noches todos cerraban sus puertas a piedra y lodo pues se veía pasar a un coyote caminando erguido sobre sus patas traseras que se detenía en cada vivienda para escuchar lo que se decía en el interior de las habitaciones. Un día el velador, llamado Ciriaco, decidió matar al coyote por el miedo a la que el día menos pensado atacara a la comunidad laboral y a su familia. Como las balas ordinarias no surtieron efecto consiguió una de plata a la que además agregó un grano de sal. Mató a la bestia pero al día siguiente la policía llegó a interrogarlo porque se le acusaba del asesinato de un hombre que antes de morir dijo quién le había herido. Fueron a buscar el cuerpo del coyote pero ya no era más que una piel. A Ciriaco le fueron retirados todos los cargos, pues la policía nunca antes vio un caso como aquél… ni volvió a verlo.

Mientras en Inglaterra se vive por temporadas el terror a los ABC (Alien Big Cats), panteras, linces y tigres avistados y hasta fotografiados entre las granjas británicas a los que luego no se les encuentra por ningún lado, en América estamos acostumbrados a todo tipo de nahuales que integran parte de nuestra tradición oral, tan cercanos a ellos estamos que escuchamos sus historias más con admiración que con miedo.

 tlalteotl_borbonicus

 BIBLIOGRAFÍA:

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