DEL OTRO LADO DE BOB DYLAN

DEL OTRO LADO DE BOB DYLAN

Un acercamiento personal a la música del poeta y a la poesía del músico

Por: Guillermo Canseco Ramos

-¡Judas!- Le gritaba alguien en la audiencia del Royal Albert Hall en 1966 – No te creo, eres un mentiroso – Dylan responde al micrófono y enseguida se dirige a The Hawks, la banda con quien sale de gira en ese época y, como quien quiere romperle la cara a alguien, pero no tiene más que guitarra en mano, grita – ¡Toquen jodidamente fuerte! – Like a Rolling Stone irrumpe con estruendo en el recinto, como un huracán que golpea directamente a sus detractores.

Así se sellaba definitivamente la imagen de un artista siempre polémico y renuente a recibir cualquier etiqueta que sus críticos y seguidores le han querido asignar en sus diferentes facetas musicales y literarias a través del tiempo. ¿Es un farsante o profeta? ¿Es judío, cristiano o místico? ¿Es folk o es rock? ¿Es músico o poeta? ¿Merecía el Nobel de Literatura?…No lo piense dos veces, lo cierto es que es el artista popular más influyente de todos los tiempos, con una personalidad arrogante y circunspecta, pero definitivamente un fuera de serie.

En las siguientes líneas daremos un breve recorrido por lo más destacado de la obra de Dylan al ritmo de Highway 61 Revisited  o si prefiere bajo la cadencia de Desolation Row, tratando de acercarnos, desde un punto de vista muy personal, a la trascendente obra de un personaje que ha trasgredido el tiempo, el lenguaje y el arte.

Los Tiempos Están Cambiando

¿Qué le puede suceder a un muchachito confundido de 16 o 17 años para que incorpore radical y permanentemente a su incipiente apreciación artística, la música de un cantante de voz áspera y nasal, que canta en otro idioma y pertenece a una generación que no es la suya? Debe existir una suerte de hechizo como cuando se enferma de amor de la persona menos esperada o como cuando no se va a ningún lugar, pero de todas maneras se llega, acaso por un simple giro del destino.

Tal vez así sucedió cuando escuché por primera vez Blowin’ in the wind. La canción estaba grabada en un casete que le habían prestado a mi hermano. Los acordes envenenados de una decidida guitarra, una incisiva armónica y una temblorosa voz fueron suficientes para atrapar mi atención desde las primeras notas, como si se estuviese tocando las puertas del cielo y a la vez estuviera pasando una temporada en el infierno de Rimbaud (1873). Era principio de los noventa y todavía no se podía buscar las letras de canciones en Internet, pero el verso “The answer my friend is blowin’ in the wind” era tan claro y enigmático a la vez que debió crear un estrecho vínculo con mi corazón y las letras del bardo de Minnesota.

En ese mismo casete grabaron la canción Rainy Day Women #12 & 35, una canción tan ambigua como el mismo Dylan y que remite a primera instancia a una caterva de viciosos cantando “Everybody must get stoned!”, pero también el título puede ser incluso una referencia bíblica de Proverbios 27,15 que menciona “Gotera constante en un día lluvioso es la mujer que siempre pelea”. Tiempo después se reivindicaría cuando escucho la versión de Girl from the North Country contenida en el álbum The Freewheelin’ (1963) abriendo sigilosamente la ventana a la concepción del invierno dylanesco: solitario y nostálgico como Brumas y Lluvias de Baudelaire (1861)

Algo tenía de misterioso esa música pues me fue envolviendo lenta e inextricablemente.  El primer álbum completo que tuve de Dylan fue The Times they’re a-changing (1964). Marcó mi inclusión definitiva a su música. Personajes como la desafortunada Hattie Carroll y el despiadado William Zantsinger (The lonesome death of Hattie Carroll), Medgar Evers, activista asesinado víctima de crimen racial (Only a pawn in their game) o la trágica historia de un multihomicidio cometido por el obnubilado Hollis Brown en contra de su esposa y sus cinco niños (Ballad of Hollis Brown) cayeron en mi conciencia como un torrente de crudas y mordaces historias reales y ficticias que al igual que Dylan, sufría y me encendían como a él.

La armónica que calaba en los tímpanos cuando su rabia alcanzaba sus pulmones y su aliento, provocaba que en ocasiones tuviera que bajar el volumen de mi discman en canciones como With God on our side, When the ship comes in y The Times they´re a-changing, piezas musicales que terminaron por difuminar al niño y establecer al hombre en mí.

Yo no estoy allí

Una vez dentro del laberinto que representa la música de Dylan, es difícil o imposible salir. Las melodías de carácter hipnótico y los mensajes cifrados que encierra en sus letras, no dejan más que un difuminado mapa de un tesoro que ni se sabe si existe ni mucho menos da pistas de dónde se puede encontrar, sin embargo, para la mente joven e inquieta le es imposible renunciar a una búsqueda que de antemano sabe le será infructuosa

“Hey! Mr. Tambourine Man, play a song for me/ I’m not sleepy and there is no place I’m going to” Ya sea un traficante de drogas o acaso un gurú espiritual, el Hombre del Pandero parece ser una suerte de Flautista de Hamelin que invita a perderse entre las sombras de los bosques como en la Oda a un Ruiseñor de John Keats (1817).

Caminando calle abajo los perros ladran y el día se vuelve oscuro / el bufón baila la canción del ruiseñor mientras piensa en una serie de sueños donde nada se le revela / Ahora sólo quedan las visiones de Johanna quien sabe que todas las verdades del mundo suman una gran mentira / que todo está roto y que podrá aun no haber oscurecido, pero no va a tardar / Se escucha el lamento del bufón que ahora llora en el callejón / algo está pasando aquí y no se sabe lo que es / ¿Acaso una fuerte lluvia que va a caer? / ¿Quién le dará refugio frente a la tormenta?/ Las campanas tañen  lejos, entre el final de la puesta de sol y el romper de la medianoche / Dos jinetes se acercan, el viento comienza a aullar / No necesitas al hombre del clima para saber de qué lado sopla el viento.

La mágica poesía del Joker (bufón) que puede ser a la vez el Redentor o el Destructor de almas. Desde citas bíblicas hasta canciones de origen celta. Desde William Blake hasta Allen Ginsberg configuran el mundo abstracto de Zimmerman.

El Amor es sólo una palabra de cuatro letras

Desde la primera fiebre de amor hasta la implacable indiferencia, proceso que se vive en el tiempo del corazón, Dylan (Thomas) y (Bob) Dylan, parecen escribir con mayor prodigalidad en otoño. No es que se pueda decir que las canciones de Dylan sean románticas, porque para un hombre de constante tristeza le debe ser difícil escribir sobre amor cursi o pretencioso.

En la canción I want you del álbum doble Blonde on Blonde (1966) recita: “The guilty undertaker sights / the lonesome organ grinder cries/ the silver saxophones say I should refuse you” No es una estrofa que se parezca a una ordinaria canción de amor, sin embargo lo es y va más allá esgrimiendo los celos, el deseo y la pasión. En Tomorrow is a long time traza por primera vez la agonía de un amor siempre lejano. Después, de vuelta a casa, Dylan puede plantear un amor infinito con la fórmula Love minus zero / No limit, remitiendo por igual al poema El Cuervo de Edgar Allan Poe (1845) con la frase “my love she’s like some raven / at my window with the broken wing”

Las historias de amor y desencuentro en la música de Dylan fueron muchas. Sin embargo, nadie como él supo plasmar la soledad, la ira y la angustia de un rompimiento amoroso en una obra artística como lo es el álbum Blood on the tracks (1975). Escribía la rapsodia más introspectiva y oscura del derrumbe del amor al lado de Sara Lownds, su dama de los ojos tristes.

Las Cosas han Cambiado

La fuerte lluvia no ha dejado de caer desde entonces. Los ideales de que la música y la poesía serían armas suficientes para revolucionar el mundo ya son páginas del pasado. De aquel adolescente que empezaba a conocer la música con un sentido social, poético y filosófico más elevado del que había conocido anteriormente, queda muy poco o ya nada. Después de todo no se puede ser joven por siempre.

A lo largo de su carrera Dylan ha transitado por diversas etapas de reconocimiento público: desde el encumbramiento transitorio como la voz de una generación hasta el cuestionamiento de sus alcances como poeta y literato. Así mismo su música ha tenido sus altibajos, sus indiscutibles obras maestras y otras canciones, o incluso álbumes, que posiblemente él mismo reconozca como prescindibles.

Sin embargo, más allá de cualquier intento de catalogarlo o condenarlo, su aportación artística más grandiosa, por lo que será recordado por mucho tiempo, estriba en la magia que ha tenido para revolucionar las mentes y las almas de varias generaciones a  través de su poesía y su música.

Para verdaderos conocedores de Dylan

¿Las identificó? Dentro de este texto se mencionaron sutilmente los títulos o estrofas de las siguientes canciones:

  1. Hurricane, del album Desire (1976)
  2. Don’t think twice is allright, del album The freewheelin’ (1963)
  3. Love sick, del album Time out of mind (1997)
  4. You ain’t goin’ nowhere, del album Greatest Hits, Vol. 2 (1971)
  5. Simple twist of fate, del album Blood on the tracks (1975)
  6. Knockin’ on heaven’s door, del album Pat Garret and Billy The Kid (1973)
  7. Tight connection to my heart, del album Empire Burlesque (1985)
  8. Restless farewell, del album The Times they’re a-changin (1964)
  9. The man in me, del album New Morning (1970)
  10. I’m not there, del album The Bootleg series, Vol. 11 (2014)
  11. One too many mornings, del album The Times they’re a-changin (1964)
  12. Jokerman, del album Infidels (1983)
  13. Series of dreams, del album Greatest Hits, Vol. 3 (1994)
  14. Visions of Johanna, del album Blonde on blonde (1966)
  15. Ballad of a thin man, del album Highway 61 revisited (1965)
  16. Everything is broken, del album Oh Mercy (1989)
  17. Not dark yet, del album Time out of mind (1997)
  18. A hard rain’s a-gonna fall, del album The freewheelin’ (1963)
  19. Shelter from the storm, del album Blood on the tracks (1975)
  20. Ring them bells, del album Oh Mercy (1989)
  21. Chimes of freedom, del album Another side of Bob Dylan (1964)
  22. All along the watchtower, del album John Wesley Harding (1967)
  23. Subterranean homesick blues, del album Bring it all back home (1965)
  24. Love is just a four letter word, Inédita (1965)
  25. Man of constant sorrow, del album Bob Dylan (1962)
  26. Sad-eyed lady of the Lowlands, del album Blonde on blonde (1966)
  27. Things have changed, del album Time out of mind (1997)
  28. My back pages, del album Another side of Bob Dylan (1964)
  29. Forever young, del album Planet waves (1974)

 

 

 

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