Por Juan José de la Paz Martínez
Nos encontramos en un mundo totalmente acelerado, donde la sociedad, las empresas y la misma vida cotidiana solicitan de un sentido de urgencia, nos hemos vuelto intolerantes y todo lo queremos para ayer, no reflexionando que esa parte de aceleración nos afecta bajando la calidad en algunos sentidos al sustituirla por la velocidad de respuesta.
Es importante tomar en cuenta que no podemos caer en una pereza y mucho menos postergar cada paso que damos, pero debemos tomar cada momento con calidad y eficiencia, por lo cual debiéramos estar aplicando conceptos básicos de manufactura esbelta como “Just in Time” para no hacer nada antes y nada después de lo que requerimos, por lo tanto si aseguramos mejorar la eficiencia y calidad en cada uno de nuestros actos y que sean nuestras acciones un impulso para generar un valor nuestras vidas.
Es de vital importancia que como seres humanos seamos buenos administradores de nuestro tiempo y ese no habrá ninguna App, materia o escuela que nos ayude para lograr este objetivo, lo que si nos ayudara es el conocer realmente que es lo que debemos realizar y en base a esto realizar una planeación de nuestra vida, la cual será de mucha ayuda el apoyo y formación de los padres de familia para ir planeando la vida familiar y desarrollo de cada uno de los integrantes de esta, con el objetivo de ser hombres de bien.
Hoy corremos tratando de ser veloces y realmente avanzamos poco, existe una infinidad de variantes pero la constante es que no aprovechamos el tiempo real. Queremos hacer las cosas del futuro pero no atendemos lo del momento y cuando el futuro nos alcanza resulta que ya dejamos pendientes muchas cosas importantes, y con esto una desilusión, enfado, mala calidad y una baja productividad nacional y personal.
Cuántas veces hemos escuchado que “como buen mexicano, todo lo dejamos al final” o la siguiente frase “Ya le hicimos una arreglito para que aguante” y lo dejamos por tiempo indefinido interfiriendo en la calidad de nuestro trabajo, y peor aún cuando caemos en un estado de confort que no deja avanzar afectando el rendimiento y la calidad de esa operación.
Recuerdo que cuando era un adolescente mi madre constantemente me decía Todo a su tiempo, no corras y veras que llegaras a tu destino en el tiempo oportuno. Y ahora con algunos años de madurez veo que razón tenía. Además veo que el aprovechar el tiempo teniendo una adecuada administración del mismo es de vital importancia para un desarrollo adecuado a nuestra edad, atendiendo las responsabilidades propias en ese momento y es ahí donde debemos iniciar los valores de una persona con una educación familiar correcta.
Hoy es muy natural observar que unos niños aun sin la madurez emoción, biológica y racional a muy temprana edad se encuentran con la noticia de que van a ser padres de familia, y la pregunta es ¿Que le puede enseñar un niño a otro niño? La respuesta es a vivir la vida acelerada, descuidando su naturaleza propia de poder jugar, conocer y aprender de los valores, la importancia de poder instruirse y contribuir a una sociedad con necesidades de calidad. “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”. Pablo Neruda
Entonces la culpa de esta vida acelerada, no es del tiempo que sigue su curso, más si de la sociedad que no respeta valores como tolerancia y respeto a los demás. Sin duda no podemos correr sin antes caminar, y es ahí donde cada uno de nosotros como ciudadanos debemos de contribuir a la administración exacta de nuestro tiempo, y realizar cada cosa en su tiempo. Culpamos al gobierno por la falta de educación pero este concepto debemos desarrollarlo e inculcarlo desde nuestra familia, garantizando el inculcar valores que ayuden a mejorar nuestra sociedad. “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades” Miguel de Cervantes.
Cuanto tiempo dedicamos realmente como padres, es algo que debiéramos preguntarnos, nos preocupamos por el tráfico de la ciudad, por llegar temprano a un espectáculo o por terminar un trabajo, pero cuanto tiempo le dedicamos a inculcar los valores a nuestros hijos, cuanto tiempo realmente dedicamos a convivir con ellos, existe una historia “donde un día un pequeño le pregunto al papa cuanto ganaba por hora a lo que el papa le responde mucho, el niño insistente le dice ¿qué mucho?, el padre lejos tomarle atención y con tal de que le deje en paz le dice 20 pesos, a lo que el niño pide le preste 10 pesos. Motivo por el cual el padre lo regaña y lo manda a acostar sin cenar, cosa que con tristeza el niño acude a su habitación y después de pensar mejor las cosas el padre acude a la habitación y despierta al niño diciendo toma aquí están los 10 pesos que me pediste, el niño sacando debajo de su almohada los otros 10 pesos le dice papi te pago una hora de tu tiempo”. Es cruel pero es algo muy común en algunos hogares.
Otro ejemplo que podemos tomar en cuenta es el de “Alejandro un trabajador que en el último año ya ha tenido dos accidentes automovilísticos por salir acelerado en su vehículo rumbo al trabajo, no tomando en cuenta que el acelerar su vehículo le ha llevado a perder más tiempo ya que llego tarde a su trabajo, perdió tiempo en la reparación y atención de la aseguradora y además en su trabajo ya quedo mal por que como nadie más realizara sus labores, si tan solo se hubiese programado para salir temprano de su casa al trabajo sería mejor y no hubiese perdido tiempo”.
De la misma manera “Alejandro aparte en su día común es el típico trabajador que se queja que siempre sale tarde y se siente incomprendido. Pero de quien es la culpa de este hecho si diario se la pasa de oficina en oficina platicando de temas externos al trabajo y tomando más tiempo de lo debido en su comida y además en lugar de realizar sus actividades se la paso texteando en su celular, es lógico que saldrá más tarde no terminando sus actividades en el tiempo convenido”.
Parece una historia real en la actualidad, y lo que necesitamos como nación es buscar una manera adecuada para Administrar el tiempo de tal manera que aprovechemos las 24 horas del día disfrutando a la familia, atendiendo las labores empresariales, dedicando un tiempo para esparcimiento y cultura. Además de dedicar un tiempo para aprender algo nuevo.
A continuación enlisto algunas actividades para mejorar la administración de tu tiempo:
- Realizar un listado de cosas necesarias para tu persona.
- Clasificarlas por prioridades diarias, semanales y mensuales asignándole a cada una un tiempo.
- Reduce o bloquea distractores como teléfono o Televisión con la finalidad de concentrarte y enfocarte en tu actividad primaria.
- Programa tu día para que tu agenda este cubierta y no postergues actividades importantes.
- Respeta tu tiempo y el tiempo de los demás.
- No inicies una actividad sin haber terminado la anterior.
- Disfruta cada momento
Tú necesitas un tiempo, al igual que tu familia, tu empresa y nuestra sociedad, por lo cual adminístralo como ese recurso no renovable y contribuye a construir una familia, una sociedad y un país con valores realizando tus actividades con calidad, productividad y recordando que todo a su tiempo.
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