Por Juan José de la Paz Martínez

El día de hoy quisiera comentar sobre la importancia  que adquiere un individuo a través del tiempo  y como desafortunadamente como sociedad y algunas veces como empresas o en la misma familia no apreciamos el cumulo de conocimientos y experiencia que lleva consigo un adulto mayor.  Experiencias que fueron adquiridas de manera innata por la misma enseñanza de la vida.  Pero que a la vez son sucesos que marcaron el rumbo de la vida no solo de este como individuo sino del entorno que lo rodeaba.

Pudiéramos decir que conforme  vamos  creciendo biológicamente  adquirimos una madurez y  grandes experiencias que nos van distinguiendo como  una gran persona, sin embargo  si se considera a un individuo como adulto mayor, la misma sociedad va  teniendo rechazo para nuestros viejitos, con un juicio inapropiado se les relega por haber llegado a la vejez y  considerarlos una carga para la nueva sociedad en la familia moderna.  Cosa  que es totalmente un error, pues es cierto que no cuentan con la fuerza de un joven pero si todo el conocimiento y experiencia que es necesaria para suplir el esfuerzo  físico y poder dar solución a tareas o problemas existentes. “El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones”. Oliver Wendell Holmes

Un adulto mayor  es considerado  de acuerdo a la ONU cuando una persona tiene la edad de 60 años, aunque en los países desarrollados se considera que la vejez empieza a los 65 años. La  edad cronológica es uno de los indicadores más utilizados para considerar a alguien viejo o no, ésta por sí misma no nos dice mucho de la situación en la que se encuentra una persona, de sus sentimientos, deseos, necesidades, relaciones. Existe un dicho popular mexicano que dice “viejos los cerros y aun reverdecen”, lo que significa que aun a una edad  avanzada debiéramos ver que un adulto mayor como un individuo productivo.

Desde punto de vista familiar, el considerar a una persona como adulto mayor es un proceso de cambios a través del tiempo, natural, gradual, continuo, irreversible y completo. Estos cambios se dan a nivel biológico, psicológico y social, y están determinados por la historia, la cultura y la situación económica, de los grupos y las personas. Cada persona envejece de manera diferente, dependiendo de sus características innatas, de las que adquiere a través de la experiencia y de las circunstancias a las que se haya enfrentado durante su vida.

El envejecer implica procesos de crecimiento y de deterioro. Es decir, de ganancia de conocimientos y  pérdida de funciones motrices. La vejez tiene significados diferentes para cada grupo humano, según su historia, su cultura y su organización social. “Una bella ancianidad es, ordinariamente la recompensa de una bella vida.” Pitágoras

“Las personas adultas mayores forman parte de una sociedad que necesita de ellas, por lo que su participación, opiniones y decisiones son fundamentales para el desarrollo de la misma”. “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.” Pablo Picasso

En el ámbito laboral la productividad  en muchas empresas tienen un valor erróneo de la  edad de un individuo, pues cuando solicitan personal para laborar  el primer requisito para poder otorgar la posibilidad de formar parte de esta organización es el contar con experiencia, pero cuando ya el individuo cuenta con 35 años o más, resulta  contradictorio que el contar con  esa edad y contar con experiencia sea la limitante para  poder laborar con ellos por el temor a que llegue  rápido a su jubilación  y tener que perder fuerza productiva , siendo un argumento fuera de contexto pues aún faltan por lo menos 30 años más para iniciar este proceso. Años que si se aplicase serían los años de mayor productividad tanto para la empresa como para el individuo.

Algo similar pasa en el seno familiar donde ya no existe la figura del patriarcado  donde el jefe de familia  era el adulto mayor y su voto el de mayor peso. Ahora con la inclusión  y voto de cada elemento de la familia, es más  seguro que la voz del joven  sea tomada como  la opción viable, relegando a segundo plano  la opinión del adulto. Pensamos muchas veces que las ideas frescas son las mejores  y solo  en cierta manera, ya que el aporte  de cada uno de los integrantes de familia será más enriquecedor para la toma de decisiones, pero al ponderar y observar todas las aristas de una situación existente.

Actualmente existen una infinidad de casas de asistencia para el adulto mayor derivado de las necesidades de querer proporcionar un mayor cuidado al adulto mayor, pero  que mejor cuidado que se puede brindar estará en el centro de la familia haciéndolos participar con actividades  de recreación y diversión familiar.  Es cierto que entre más grande de edad  es el individuo, mayores  cuidados se deberán tener pero quien mejor que los hijos y los nietos  para poder realizarlo.  Volvamos a esa época donde el amor de familia  era la base para estar unidos. “Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo”. Sófocles

Aprovechemos el tiempo  para fomentar los paseos a museos, parques o un simple juego de mesa como domino o ajedrez, donde podamos  además de divertirnos, compartir momentos que la vida nos está regalando al disfrutar de una familia completa, con nuestros seres queridos como padres, abuelos, hijos y nietos,  y que además nos sirva para eliminar el estrés que nos produce el trabajo, el tráfico y la misma sociedad acelerada.

El respeto y amor a nuestros viejitos  debe ser continuo y ahora que aún hay tiempo, recordemos que por amor  en algún momento ellos nos cuidaron y ahora es el tiempo de que nosotros los cuidemos, los amemos y los respetemos. No hay mejor consejero que la edad para prevenir a los jóvenes de muchísimos errores. Es triste sin embargo, que muchos de ellos no lo sepan valorar hasta que es demasiado tarde.

Recordar las historias como las de “Don Juan mentiras”, donde hablaba de la revolución mexicana, de los viajes en barco o como llego con el ferrocarril el progreso a la ciudad, aprenderíamos  algo importantísimo de nuestra historia y por este motivo no debiéramos juzgar como mentira o locura de un adulto mayor, pues fueron esos hombres de lucha y honor que construyeron nuestra nación, valorémoslo y hagamos que su legado perdure. Retomando los valores de Honestidad, integridad y valor a cada cosas que tenemos y hacemos como persona.

Si aún cuentas con tus adultos mayores por lo menos un día a la semana, demuéstrale su importancia, el valor de su experiencia y su valiosa existencia será una puerta  para que juegues, aprendas y te diviertas junto a ellos, talvez ya se comporten  ahora como unos niños pero por tal motivo demuéstrales mucho más tu cariño. No dejes para mañana lo que puedes demostrarle hoy, estoy seguro te sorprenderás de las historias, experiencias y vivencias que podrás admirar y compartir con una persona maravillosa, de tal forma que desearás vivir mucho tiempo para conocer esas historias de un individuo excepcional con experiencia indispensable para poder disfrutar lo más hermoso de la vida en familia.

Nos seguimos leyendo en @Nacion_mx y en @jpazmart

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