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¿Y cuándo es el docente el que humilla?

Por May Velázquez

En mi trabajo tengo lo oportunidad de convivir con chicas adolescentes de entre 15 y 21 años, y veo con preocupación que un porcentaje muy alto, dejan los estudios por causas completamente ajenas a lo que creemos que es más común, como la situación económica, por ejemplo.

Platicando con ellas llegamos a este punto: ¿hasta dónde es culpable un docente? ¿Qué tanta vocación deberían de tener? ¿Quién debería tomar las riendas? ¿Quién debería asumir la responsabilidad de exigir un trato adecuado para los adolescentes desbordados de tareas escolares?

¿Lo grave? Ese mal trato que viene de parte de lo que se supone son adultos responsables y coherentes…

¿A qué me refiero exactamente?

Que según mis entrevistadas: algunos docentes les faltan el respeto, otros se burlan, otros las “acarrillan” como ellas mismas lo dijeron, otros tienen sus preferidos, otros encargan demasiada tarea como castigo, etc. (cabe mencionar que una cosa es ser estricto y otra muy diferente el abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar).

¿Cuáles son las maneras concretas de acosar un profesor al alumno? Las hay muchas y muy variadas como los ejemplos anteriores. Lo más común es la agresión mediante palabra, la humillación en público frente a los compañeros, la burla, el desprecio y, por encima de todas las cosas: el trato desigual ante los demás. El comportamiento diferencial con unos y otros alumnos hace de esto algo mucho más grave de lo que parece, en un sitio donde tendría que reinar la equidad.

Una chica me comentaba que a ella le gustaba la escuela, y se topó con una prefecta que no le gustaba que nadie supiera más que ella, incluso le hacía exámenes para ver su capacidad y después le preguntaba ¿Cómo se te hizo?) Ella respondía fácil y la prefecta le ponía ¡uno más difícil! Solo para ver hasta donde la chica se rendía.

No necesariamente tiene que ser un alumno retraído y con problemas de sociabilidad como sucede en el bullying entre pares, sino que perfectamente puede ser alguien totalmente trabajador y estudioso. Lo malo es que los compañeros temen defender a la víctima, por la posibilidad de pasar a ocupar su lugar, y esto se convierte en un círculo vicioso.

Mi conclusión: es que esta es la causa número uno del que no terminen secundaria nuestros adolescentes.

Mi hijo por ejemplo, me contaba que su profesora de sexto grado, le contestaba (cuando el educadamente le pedía repetir algo que no entendió)- búscate un tutorial en You Tube, no tengo porque perder mi tiempo contigo-.

Realmente es preocupante como padres de familia encontrarnos con profesores altaneros e inclusive groseros con nuestros hijos en el salón de clases, y también con nosotros, al ni siquiera ser capaces de responder el saludo de los buenos días. (Un profesor, desde mi punto de vista, OBLIGATORIAMENTE debe ser educado, ya que de ahí parte todo, sería incongruente si no lo fuera) y muchos dejan con la palabra en la boca, ¡de verdad!

Haciendo una mala interpretación del sistema educativo, algunos profesores abusan de su situación de poder, por una razón o por otra, de los alumnos “que les caen mal”, que sufren desaprobaciones de exámenes sin causa visible, trato distante, mentiras, castigos, hasta llegar a casos graves de acoso como lo pueden ser el de tipo sexual .

Insisto en mi caso: mi hijo nunca se adaptó, inclusive hable con los directivos de la secundaria pero me dijeron: señora, se va a encontrar con todo tipo de maestros, preocúpese cuando su hijo baje de calificación, (me quede con la idea de que si así son los directivos, los docentes toman ejemplo, por cierto a fin de año mi hijo ya tenía las bajas calificaciones que me mencionaron) lo injusto es que por problemas ya no entre compañeros, si no a nivel profesores (que sentimos es lo grave), mi hijo ya no quería ir a secundaria, nos costó mucho trabajo y platicas interminables de hacerle entender que se va a encontrar con personas de todo tipo a lo largo de su vida y que hay que aprender a “tolerarlas”. Es donde entra la pregunta ¿Y cuándo es el docente el que humilla?

Si nuestros hijos cumplen con las normas que dicta la escuela en cuestión de uniformes, aseo, presentación, tareas, buena conducta, y les enseñamos el valor y el respeto que deben de tener hacia su escuela, compañeros y profesores. No veo el porqué, los alumnos no merezcan respeto.

Cabe mencionar que no todos los maestros son igual (aún conservo teléfonos de profesoras con verdadera vocación y ganas de dejar un excelente aprendizaje) en este caso, les toco a mis encuestadas, y le sigue tocando a mi hijo en secundaria.

Los adultos hemos aprendido que en esta vida no hay castigos, solo consecuencias de nuestros actos, pero todo se complica cuando nuestros hijos no entienden en clase, acuden con nosotros los papás, intentamos ayudar, pero no somos profesores, les decimos pregúntale a tú maestra, pero la misma le dice que se busque algún tutorial en You Tube. (Hemos intentado buscar los dichosos tutoriales, y salvo por los de Julioprofe, estaríamos perdidos). La de inglés de mi hijo incluso le respondió: ¡no soy tu diccionario personal! ¿Cómo queremos ver adolescentes educados? Adolescentes que no le entren al dichoso juego de la ballena (tan sonado hoy en día), ¡si los ridiculizamos e ignoramos!

Padres, madres, médicos, psiquiatras, psicólogos, inspectores de educación, directores de colegio ¿quién? Creo que es imprescindible que alguien se responsabilice de ellos, puesto que en muchos casos ni padres ni docentes somos capaces de resolver el problema.

El profesor que ejerce el acoso escolar suele ser una persona que transporta sus problemas cotidianos y sus frustraciones hacia su alumnado, que en realidad tendría que recibir de ellos instrucción y formación. Ojalá la dichosa Reforma educativa lo tome en cuenta. En cualquier caso, es importante identificar que existe un problema y que necesita una solución. Necesitamos adultos responsables con suficiente autoridad como para cuidar de la salud emocional de los adolescentes, ayudarnos a los papás a protegerlos. Si crees que ese adulto puedes ser tú, no lo dudes, hazlo.

No culpo a todos los maestros, pero si deja mucho que desear la inmensa mayoría, necesitamos  volver en inicio de clases con muchas ganas de aprender y luchar porque esa educación no se pierda, porque todos los adolescentes sean felices mientras aprenden, sin sentirse ignorados o minimizados. Que no haya más adolescentes invisibles, (suficiente tienen con los cambios emocionales que viven en esa etapa), quiero que todos los vean, pero que los vean radiantes, no desmotivados y estresados.

En este mundo necesitamos mucho más gente, que en verdad ame lo que hace…

May Velázquez , si te gusto el presente articulo ayúdame a compartirlo.

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