Saltar al contenido.

HISTORÍA DE LA AUDITORÍA AMBIENTAL EN MÉXICO

Dr. Ricardo Antonio Salas Alvarado

La auditoria ambiental tiene su origen en los años setenta en los Estados Unidos de América, en donde un grupo de compañías industriales iniciaron de manera independiente programas de revisión y auto evaluación del estado ambiental que guardaban sus procesos de producción, con el objeto de prevenir accidentes, disminuir riesgos y avanzar en sus niveles de seguridad. La aplicación de estas metodologías resultó al cabo de los años, en importantes beneficios económicos y sociales, tanto para la protección del ambiente como para las propias empresas.

Otra situación que condujo a la implementación de metodologías de evaluación preventivas en diversos países, en México en el año de 1984 con la explosión de San Juan Ixhuatepec, México, que ocasionó la muerte de más de 700 personas e innumerables afectados. Esos accidentes y los ocurridos en países en desarrollo, tuvieron un común denominador, no se habían detectado oportunamente los riesgos asociados a la operación de ciertas instalaciones. Esa situación detonó a nivel mundial la necesidad de proteger a la población contra este tipo de riesgos, lo que únicamente se lograría a través de la revisión metodológica de los procesos industriales.

En nuestro país, las explosiones ocurridas en Guadalajara en 1992, dieron lugar a que el Ejecutivo Federal solicitara estudios de riesgo a más de 400 industrias, cantidad que se elevó a 723 debido a la incorporación voluntaria de otras industrias interesadas. De hecho ese accidente propició también la creación de la PROFEPA y la adopción de la auditoria ambiental como instrumento de prevención de accidentes y de diagnóstico metodológico del funcionamiento industrial, que formara parte de su estrategia para el cumplimiento de sus funciones en el campo ambiental.

El diseño de las auditorías ambientales en México no sólo se inspiró en la metodología de las auditorías practicadas en países como Estados Unidos desde los años setentas, sino que consideró aspectos como los siguientes:

  • Su promoción por parte de las autoridades ambientales federales.

  • La libertad de seleccionar al auditor por parte de la empresa auditada y la designación por la Procuraduría de un auditor supervisor (requisito que más adelante se suprimió con el establecimiento de un sistema de acreditación de auditores por un cuerpo de especialistas).

  • El carácter voluntario de la auditoria.

  • La concertación del Plan de Acción derivado de la auditoria, documento que incluye todas las acciones que la empresa tiene que realizar para cumplir con la legislación y proteger el ambiente en forma efectiva.

  • La firma de un Convenio entre la empresa y la Procuraduría por medio del cual aquella se compromete a realizar el Plan de Acción en tiempos determinados y presentar reportes de avance a la autoridad permitiendo ser supervisada por la Procuraduría durante la realización de las acciones.

Al mismo tiempo, desde el inicio del programa se decidió que si una empresa aceptaba participar en él, en la medida en que mostraba su disposición para ir más allá de la legislación en un tiempo razonable, ella no sería incluida en el programa de visitas de inspección, las cuales se dirigirían prioritariamente a las empresas que no hubiesen mostrado la voluntad de corregir sus fallas en forma voluntaria. Esa exclusión tendría validez mientras no se presentaran denuncias ciudadanas fundamentadas, ocurriera una contingencia o no se atendieran las recomendaciones emanadas de la auditoría ambiental.

La actual Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) en su artículo 38 bis, define a la auditoría ambiental como “El examen metodológico de las operaciones de una empresa respecto de la contaminación y el riesgo que generan, así como el grado de cumplimiento de la normatividad ambiental y de parámetros internacionales y de buenas prácticas de operación e ingeniería aplicables, con el objeto de definir las medidas preventivas y correctivas necesarias para proteger el medio ambiente”.

 

Este conjunto de medidas, que incluyen obras, reparaciones, instalación de equipo anticontaminante, así como elaboración de estudios, planes, programas y procedimientos, conforman un Plan de Acción en donde se precisan tiempo y forma en que se llevará a cabo cada una de estas medidas.

Al suscribir el Plan de Acción (artículos 20 al 23 del Reglamento en materia ambiental), mediante un convenio con la PROFEPA, la empresa asume una serie de compromisos precisos e ineludibles. La negociación de ese plan es uno de los aspectos cruciales de la auditoría ambiental, debido a que mientras se lleva a cabo, la Procuraduría no impone a la empresa sanciones por el incumplimiento de la normatividad, salvo que se trate de medidas  de seguridad que sean de urgente aplicación. Es por ello que resulta importante que el tiempo que se concede a las empresas para alcanzar el pleno cumplimiento, se justifique plenamente desde el punto de vista técnico y financiero.

Con el fin de dar una idea del contenido de los planes de acción, a continuación se mencionan las acciones más recurrentes que suelen integrar dicho plan:

  • Agua: Instalar sistemas de tratamiento de aguas residuales, realizar muestreos y análisis de las descargas de aguas residuales, separar drenajes e instalar medidores de flujo.
  • Aire: Instalar sistemas de control de emisiones al aire (polvos, gases y vapores), instalar puertos y plataformas de muestreo, realizar muestreos en chimeneas, y perimetrales.
  • Residuos peligrosos: Construir almacenes temporales de residuos peligrosos de acuerdo a la normatividad vigente, clasificar, etiquetar y envasar los residuos peligrosos de acuerdo a sus características CRETIB, incluidos los bifenilos policlorados.
  • Riesgo: Realizar estudios de riesgo en sus diferentes modalidades, construir diques de contención de derrames de materiales peligrosos, instalar sistemas de alarmas sonoras y audibles para casos de emergencia, identificar las tuberías de acuerdo al código de colores establecido en la normatividad, e implantar planes de atención a emergencias.
  • Suelo y subsuelo: Realizar estudios de suelo para determinar el grado de contaminación, y en su caso implementar las medidas de remediación correspondientes.
  • Seguridad e higiene: Instalar sistemas contra incendio adecuados e implementar el uso de dispositivos de seguridad para el personal.

Una vez que se ha concluido el plan de acción, la instalación se hace acreedora al Certificado como Industria Limpia, con lo cual la PROFEPA acredita que la instalación auditada se encuentra en cumplimiento total de la normatividad nacional aplicable, así como de las normas internacionales o de prácticas de buena ingeniería que se han identificado para los aspectos no regulados por esa normatividad.

Los aspectos técnicos que cubren las auditorías ambientales son:

  1. Aspectos cubiertos por las normas ambientales:
  • Administrativos – legales
  • Emisiones a la atmósfera
  • Descargas de aguas residuales
  • Manejo de residuos peligrosos
  • Contaminación de suelo y subsuelo
  • Ruido

 

  1. Aspectos no normados:
  • Riesgo
  • Seguridad
  • Atención de emergencias
  • Capacitación
  • Normas y criterios internacionales aplicables

  • Buenas prácticas de ingeniería
  • Optimización de consumo de energéticos

1 Comentario »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: