Artículos de Interés

REY DE LA SELVA OLMECA

Por Rita Elvenqueen

El jaguar ha sido pieza fundamental en la cosmogonía prehispánica. Cada pueblo ha tenido a bien adorar e identificarse con los más impresionantes animales que puede encontrar, así como los más bellos. Desde México hasta Sudamérica es común encontrar ídolos, templos y símbolos que pretenden hacer reverencia a la serpiente, las aves y el jaguar, este último con un lugar muy especial.

            Aztecas, olmecas y mayas rindieron culto a la panthera onca (nombre científico del jaguar) y es en el territorio que hoy comprende el estado de Veracruz y parte de Tabasco donde nace la civilización mesoamericana en manos de los olmecas “la cultura madre” y también aquí surge el jaguar como personaje mitológico. Se han encontrado numerosas representaciones de seres humanos con rasgos fisonómicos parecidos a los de este animal: boca de forma trapezoidal, labio superior engrosado y colmillos prominentes. Esto último nos indica que los hombres desearon parecerse al felino como parte del natural deseo humano por la superación pues mantener similitudes con el jaguar les permitiría además de ser veloces y fuertes tener una conexión con el mundo mágico.

            El jaguar fue considerado amo de la noche, la oscuridad y sus misterios, héroe triunfante sobre sus peligros, esto quizá por sus hábitos nocturnos de cazar y su habilidad para ver en medio de la negrura. También representó al sol durante su recorrido por las macabras regiones del inframundo subterráneo, esto nos marca que el hombre por excelencia ha asociado a los felinos con lo desconocido, pensemos en el culto a los gatos en el antiguo Egipto y en los gatos-monstruo de Japón. Para nosotros, los félidos están un paso más adelante que nosotros en conocimientos ocultos y ello es parte de la fascinación que nos generan.

            Las leyendas más ancestrales de los olmecas hablan sobre un hombre-jaguar hijo de una mujer humana y un jaguar, quien fuera el ancestro común para todos los miembros de la tribu. Para los antiguos resultaba tranquilizadora la idea de que no eran hombres simples, sino portadores de sangre superior, de una semilla maravillosa que permitiría que su estirpe perdurara. Remarco aquí nuestra semejanza con los serbios, quienes aseguraban ser descendientes de un lobo blanco de tamaño descomunal. Hoy en día, para muchas personas continúa la idea de que provenimos de algo distinto a lo que la lógica y la ciencia pueden concluir, esto es parte muy normal de nosotros como especie. El humano antiguo, al darse cuenta de su superioridad en pensamiento y sensibilidad empezó a creer en el espíritu, así como en los orígenes del mismo.

            Tallado en piedra jadeíta existe el llamado “Señor de las Limas” (porque se encontró en el poblado veracruzano Las Limas). Es una maravillosa estatua que por su elaboración y belleza parecería no ser cosa de este mundo. Se remonta al periodo pre-clásico de Mesoamérica (casi la prehistoria). Este ídolo sostiene en brazos a un niño-jaguar que sería símbolo de la lluvia, la vida y el nacimiento. Junto con la serpiente y el cocodrilo el jaguar era uno de los guardianes de la tierra como lugar de vida. El color verde de la estatua se asocia con la muerte, lo que hay después de ella y el hecho de renacer, recordemos que “todo lo que vale la pena merece volver a vivir”, así lo creían los antiguos.

            Una de las figuras bélicas más importantes de los aztecas fue el “guerrero jaguar” (está mal dicho el vocablo “caballero” pues ellos no iban a caballo) que junto con otros soldados-sacerdotes como el guerrero-águila trataban de ganar los favores de la naturaleza aún en el campo de batalla, pues si la madre tierra te es propicia entonces estás destinado a ganar. Los mexicas habrían adquirido el culto por el jaguar de culturas más antiguas.

            Hay un mito olmeca en que el jaguar fue creado por los dioses antes que el hombre, pero se le impidió saber los secretos que se le revelaron a este último, cuando los dioses moldeaban al perro para ser acompañante y servidor del hombre el jaguar aseveró que ese animal “se veía delicioso” tanta fue su insistencia en lo mismo que las divinidades acabaron por castigarlo y lo hicieron perseguido del humano y su can, cosa que continúa hasta la actualidad. Es hora de dejar de perseguir al jaguar, de lo contrario va a extinguirse y se irá con todo su legado.

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BIBLIOGRAFÍA:

  • IGLESIAS Y CABRERA, Sonia. “El Dios Jaguar”. Publicado el 11 de febrero de 2015 mitos-mexicanos.com http://www.mitos-mexicanos.com/mitos-mexicanos/el-dios-jaguar.html
  • GONZÁLEZ OLIVO, Marisol y CÍRIGO VILLAGÓMEZ, Alberto. “Leyenda del Jaguar”, “Leyendas Mexicanas de Todos los Tiempos” pp 79-80. Editores Mexicanos Unidos, primera edición 2011, primera reimpresión 2012.
  • Imagen: dibujo de Rita Lemus Grande para una tarjeta de felicitación.

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