Por Juan José De la Paz Martínez

En los tiempos actuales, se hace más evidente en nuestra juventud la falta de lenguaje apropiado dentro y fuera del seno familiar, y con esto la aparición de vocabulario propio de  la Generación W,  llamada así porque en todo momento y sin una variedad en su lenguaje  a todo mencionan el  “no wey, si wey o un no manches wey”. Pudiendo usar esta w por un sinónimo tal como no amigo, o si mi estimado. El lenguaje se refiere a todo aquel conjunto de signos y de sonidos que ha utilizado el ser humano, desde su creación hasta nuestros días, para poder comunicarse con otros individuos de su misma especie a los que manifiesta así tanto lo que siente como lo que piensa acerca de una cuestión determinada.

Hemos visto que los nacidos entre los años 80, fueron llamados Generación X,  y ahora diversos autores y psicólogos  mencionan a la generación de chicos entre 15 y 17 años son una nueva generación z, siendo en realidad una Generación W al ir en retroceso en su valores una forma de revertir este efecto es en base a la educación y a la lectura. “Los libros y sus palabras son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer.” Alfonso V el Magnánimo.

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En esta Generación W, es necesario reforzar los valores familiares para mejorar las características individuales del joven, buscar su independencia como persona pero con un respeto hacia las autoridades del hogar, de la escuela  y del mismo gobierno. Es muy común que  esta Generación W cuente conocimientos digitales  como parte fundamental de su educación a través de internet,  You tube  o sus redes sociales, vemos a estos jóvenes con hambre de aprender y combinan el desarrollo de procesos antiguos con innovaciones que generan oportunidades de crecimiento para sus propias empresas, debido a que gran parte de esta generación no acepta la figura de autoridad familiar, empresarial u gubernamental.

Como todo adolescente son exploradores y tenemos que aprovechar estas habilidades de aprendizaje y creatividad, haciendo siempre la conciencia del valor de cada uno de sus bienes materiales e intelectuales, pero es responsabilidad de cada uno de nosotros como Padres hacer la conciencia clara del ahorro, de las responsabilidades que tienen ante la globalización y desarrollo tecnológico. Que sean ellos con su invaluable inteligencia los que construyan un mundo mejor tanto en el aspecto familiar y social pero siempre basado en una ética para el bien ser del hombre actual.

Tengo la seguridad que estos “jóvenes malcriados” son el presente de esta gran Nación, y que es nuestra responsabilidad de los padres cultivar su creatividad, su desarrollo físico, emocional e intelectual. No es culpa de ellos sino del no saber que el verdadero Amor de padre está en mostrar una disciplina con amor poniendo límites al hijo sin ahogarse en la culpa de ser un padre. Si le das un pescado a tu hijo comerá un día, pero si lo enseñas a pescar no morirá de hambre.

Con esto quiero felicitar a los Alumnos de la Universidad Panamericana, así como a los estudiantes de preparatoria del ITESM de San Luis Potosí: Andrea Terán Macías, encargada de comunicación; Luis Gerardo Ramos Ortiz, y Fernando Orta Parra, diseñadores; todos ellos dirigidos por su mentor, Jorge Ochoa. Quienes participaron en la Olimpiada de Robótica FIRST Robotics Competitionen Washington, Estados Unidos logrando una medalla de bronce para México al concluir El desafío H2O Flow  que consistió en crear un robot que separe el agua limpia de la sucia, a través de pelotas azules y rojas, las primeras había que moverlas a una canaleta y las segundas a un contenedor.

Estos alumnos demuestran que la Generación W, cuenta con una enorme creatividad, ingenio y conocimientos que  bien aprovechados  y encausados logran resultados en bien de nuestra sociedad, nuestra familia y nuestra nación. Felicidades a sus padres por brindarles la oportunidad de saber creer y crear.

Nos seguimos Leyendo @Nacion_Mx_ y @jpazmart.

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