Por AlessiA Davila

Hace poco me enteré de la muerte de un amigo, no muy cercano quizás pero finalmente un amigo, y al ser muy joven y tener una muerte repentina e inesperada me hizo reflexionar acerca del valor de trascender.

Trascender… según el diccionario de la real academia española significa “pasar de una cosa a otra”, “traspasar”, pero aplicado a la vida de las personas podríamos decir que tiene un sentido con la muerte, pasar de algún estado a otro, donde quizás el tiempo acaba en un lugar, pero a la vez significa el comienzo en otro sitio.

Cuantas veces perdemos el tiempo, sin ocuparnos de nuestra propia vida, de las personas más cercanas y de los demás, cuantas veces planeamos y planeamos sin ponernos a pensar siquiera si la vida nos alcanzará, cuantas veces soñamos, cuantas nos alegramos, cuantas ocasiones nos enfadamos… esto es, ¿que quedará de nosotros cuando traspasemos esa línea de nuestra vida?, lo que quede eso será nuestra verdadera trascendencia.

Una frase, quizás un consejo, un recuerdo, una risa atrapada en el tiempo, un suspiro, un aliento, una obra, un antes y un después. Será verdad entonces, ¿que el verdadero valor de la persona se mide por el número de almas que toca?, el trabajo que hayamos realizado aquí en la tierra para con los demás, las ocupaciones del día a día y los frutos que de ella emanen será lo que quedará cuando nos hayamos marchado, será simplemente lo que recuerden los demás.

Abram Maslow en su teoría de la jerarquía de necesidades, describió y ordeno las necesidades humanas, psicológicas y físicas de los seres humanos situando en la cúspide la necesidad de la autorrealización. Por eso cita textual “En realidad, las personas autorealizadas, las que han llegado a un alto nivel de madurez, salud y autosatisfacción tienen tanto que enseñarnos que, a veces, casi parecen pertenecer a una especie diferente de seres humanos”.

La persona que se motiva, que es coherente con su pensamiento y actuar, la persona que se apasiona con su quehacer diario, con su verdadera vocación es el resultado de una persona auto realizada porque ha hecho de sus sueños una realidad aquí y ahora y su transcendencia estará asegurada de una manera positiva; sus ideas y acciones influirán en los demás después de su paso por esta vida, después de trascender.

Personalmente creo en la vida eterna, la vida después de aquí, donde triunfos y errores serán contados, donde se reconocerá el esfuerzo, el verdadero valor de trascender, donde las palabras dichas contarán, los abrazos de consuelo permanecerán, las acciones buenas y malas se recordarán y lo edificado prevalecerá a través del tiempo.

Muchas veces decimos las palabras de “vive ahora”, “sonríe”, “se feliz” y aunque quizás suenen un poco trilladas en el fondo tienen un gran sentido, cada día es una nueva oportunidad de corregir, de replantear, de reinventarse, de hacer una reingeniería personal, de vivir cada momento; pero de verdad vivirlo con todas las ganas y todo el empeño posible; pues tal vez mañana sea tarde y queden pendientes mil cosas por hacer.

La trascendencia da sentido a nuestras acciones de hoy, a ser responsables, pero también comprometidos, da pie al trabajo con uno mismo, pero también a la apertura con otras personas, a reconocer la propia dignidad humana e impulsar el reconocimiento de los demás, es por ello que nuestro país necesita personas con visión de trascendencia positiva capaz de comprometerse hoy por el futuro del mañana.

Probablemente tenemos la idea de que para realizarnos y trascender necesitamos hacer grandes cosas como ser reconocidos por muchas personas, ser famosos, ser ricos o poseer muchos títulos, pero la trascendencia puede darse en cualquier acción por más simple que parezca, como ayudar a una persona a cruzar la calle, invertir tu tiempo en hablar con alguien, escuchar, atender a tu prójimo más cercano, sólo “hacer de la mejor manera posible lo que te corresponde hacer”.

Cada uno de nosotros formará su misión de vida, y estará en una búsqueda constante de sentido, de autorrealización, cada acción y cada decisión será como un rompecabezas que conforme lo edificado, así que te has preguntado ¿Cuál es tu misión de vida? Trabajas para lograrla… ¿Cuál es tu sentido de vida?, ¿Qué es lo que te mueve?, ¿Qué es lo que te falta?, ¿Qué es lo que te gustaría realizar?…

El hombre es un ser complejo que ríe, llora, asume riesgos, está en una búsqueda tenaz e insaciable, tiene miedos e indecisiones, errores, amores y desamores; pero no solo de pan vive el hombre, sino también de lo sublime, de ilusiones, de la lucha por alcanzar lo que desea, de la conquista, pues de una u otra forma deja su huella indeleble en los demás y trasciende, es su naturaleza.

Cuando nos marchemos de esta vida, solo quedará el recuerdo, lo vivido y aprendido, en ese entonces las demás personas comentarán y recordarán que tan plenas fueron nuestras vidas, si trabajamos siempre con tesón, si les tendimos una mano amiga o una mano enfadada, una sonrisa o una cara amarga, eso será nuestra historia, nuestro legado para con los demás… en otras palabras “será nuestra propia trascendencia”.

Te invito a que dejes tu opinión acerca de este tema, y a que nos sigas leyendo en @Nación_Mx_ , y en mi twitter @a_davila, hasta la próxima.

Alessia Davila

 

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