Por: Juan Francisco Contreras Lara

La adecuada alimentación a lo largo de la vida es muy importante para la salud en cada etapa del desarrollo. Desde el nacimiento, el principal medio de alimentación ha sido por muchos años y en diferentes culturas: la lactancia materna.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) comprobó que solo cerca del 37% de recién nacidos reciben lactancia materna en países de ingresos bajos y medios y que  en los países de mayor ingreso esta cifra es aun menor1.

El año pasado en México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía2 publicó un informe a propósito de la Semana Mundial de la Lactancia Materna donde se afirmó que el 40.5% de los recién nacidos habían sido alimentados con leche materna y que en promedio esta alimentación llegaba hasta los 8.8 meses de edad.

Debido al bajo número de madres que amamantan en la primera infancia, instituciones mexicanas de salud como la Academia Nacional de Medicina (ANM) han publicado recomendaciones para la promoción de la lactancia materna en nuestro país con la finalidad de concientizar, mostrar evidencia científica y fomentar políticas públicas 3.

Desafortunadamente la lactancia materna ha sido rechazada recientemente ante el aumento de productos sustitutos y complementarios, poca información sobre las opciones a la lactancia y mitos populares. Es por eso que la información adecuada y científicamente validada por expertos  es la mejor herramienta para tomar decisiones para las futuras madres y sus hijos en desarrollo.

En estudios actuales la evidencia y las recomendaciones de la lactancia materna han reflejado beneficios en la salud mental y en el desarrollo cerebral en la infancia. Sin lugar a dudas, una adecuada salud mental en el bebé le dará herramientas para una mejor adaptación al mundo y facilitará el desarrollo de habilidades para una vida plena en el futuro.

Hace apenas tres años, el Boletín Médico del Hospital Infantil de México publicó que las acciones que rodean a la lactancia materna como son el contacto físico con la madre, la estimulación visual, la identificación de olores, texturas y sonidos, pueden  tener repercusiones  sobre el desarrollo neuronal, psicológico y cognitivo del recién nacido 4.

La lactancia materna también se ha asociado con un mejor rendimiento en el desarrollo de habilidades asociadas al movimiento (psicomotrices) en la primera infancia  y con un mejor rendimiento intelectual en etapas posteriores de la vida1-5-6.

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A favor de esto, otros estudios han demostrado que la lactancia materna podría jugar un papel importante en la disminución del riesgo de presentar dificultades de la conducta 1. En dichos estudios se ha comprobado que estos beneficios están asociados directamente con la lactancia materna y no son influencia de la educación de los padres o del entorno.

Los efectos de la lactancia materna en el adecuado desarrollo cerebral se han identificado incluso en niños prematuros, donde algunos estudios han demostrado que aquellos que recibían lactancia materna exclusiva presentaron índices de coeficiente intelectual superior a los que tomaron fórmulas infantiles 8.

La principal explicación de estos efectos benéficos en el neurodesarrollo es la composición de la leche humana, pues esta contiene ácidos grasos polinsaturados de cadena larga, tiroxina (principal factor de crecimiento neurológico) y colesterol (que tiene un impacto en el desarrollo de la sustancia blanca y el proceso de mielinización en el cerebro del bebé) 6.

Un ejemplo claro es el efecto del colesterol en el desarrollo y aumento de sinapsis (conexiones entre las neuronas) ya que esta sustancia es un componente importante de las membranas de mielina (recubrimiento de las neuronas) y ha demostrado efectos directos y positivos entre mayor concentración y  mayor cociente intelectual en adultos 6.

A manera de conclusión:

  • Es justificado decir que el impacto que tiene la nutrición única de la leche materna y las acciones alrededor de ella promueven ampliamente el neurodesarrollo del bebé pues este depende de disponibilidad de proteínas, energía, micronutrientes así como la estimulación sensorial y la actividad social con otras personas.
  • La evidencia científica respalda las propiedades de la leche materna en el desarrollo del cerebro a través del curso de la vida del niño donde son importantes algunas sustancias para promover el mejor funcionamiento del cerebro y la mejora en el rendimiento a corto y a largo plazo en situaciones en las que se pone el juego el intelecto y las habilidades motoras.
  • Estos beneficios no solamente se observaron en bebés en término (nacimiento a los 9 meses de gestación) sino que además se confirma que puede tener efectos similares en bebés de nacimiento pre término o prematuros, demostrando nuevamente los beneficios de llevar a cabo una lactancia adecuada a las necesidades del bebé.

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Referencias.

1.-Brahm, P. y Valdés, V. (2017) Beneficios de la lactancia materna y riesgos de no amamantar. Rev Chil Pediatr. 2017; 88 (1) 7-14.

2.- Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI (2016) Estadísticas a propósito de la semana mundial de la lactancia materna (del 1 al 7 de agosto) Datos nacionales. En Línea como: lactancia2016_0.pdf

3.-González de Cosío, T., et. al (2016) Recomendaciones para una política nacional de promoción de la lactancia materna en México: postura de la Academia Nacional de Medicina. Salud Pública de México. 59 (1) 106-113.

4.- Martínez, H. (2014) Beneficios de la alimentación del recién nacido con fórmula de inicio: libre demanda contra capacidad gástrica. Boletín Médico del Hospital Infantil de México. 2014; 71 (4): 193-195.

5.- Perroni, M., et al. (2003) Efecto de la lactancia sobre el desarrollo neuroconductual del niño. Perinatol Reprod Hum. 17 (1) : 20-27

6.-Nestle Pediatría. ¿Existe una relación entre el consumo de leche materna, el cociente intelectual, el tamaño del cerebro y el desarrollo de la sustancia blanca? En Línea: https://nestle-pediatria.cl

7.- González de Cossio, T., Escobar, L. González, L. y Hernández, M. (2012) Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. En Línea en: http://ensanut.insp.mx

8.-Garófarlo, N., Gómez, A., Vargas, J. Novoa, L. (2009) repercusión de la nutrición en el neurodesarrollo y la salud neuropsiquiátrica de niños y adolescentes. Revista Cubana de Pediatría. 91 (2).

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