Por  Aldo C. Hernandez Reyna

Hoy quiero rendir un homenaje a una gran señora que ya nos cuida a la derecha de nuestra padre: Doña Raquel Romero Reyes.

Doña Raque siempre tuvo un gesto amable para todos aquellos que tuvimos la dicha de conocerla y compartir con ella una taza de café o el desayuno en su casa.

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Desde que era niño siempre nos recibía con galletas y leche cuando íbamos a visitarla, después la leche se convirtió en café con el pasar de los años pero las galletas nunca faltaban.

Los fines de semana en Guadalcazar eran un deleite ya fuera en su casa o en la huerta, donde siempre estaban abiertas las puertas para recibir a los invitados y/o vecinos.

Siempre una señora con una ternura y cariño en lo ojos que te apartaba de cualquier mal rato que trajeras con solo cruzar palabra con ella.

Gracias Doña Raque por regalarme una sonrisa e inclusive un regaño oportuno, por siempre estar al pendiente de sus hijos, nietos y sobrinos que la van a extrañar como no tiene idea.

Gracias por esa calma y paz que transmitía y por permitirnos formar parte de su vida que hoy celebramos todos los que la conocimos.

Doña Raque hoy ya no está con nosotros físicamente, pero en esencia siempre lo estará, hoy nosotros nos quedamos sin una “abuelita” pero el cielo ganó un ángel más.

Conchita, Martin, Shaila y Luis estén seguros que un ángel los cuida y nunca olviden transmitir esa calma y serenidad que caracterizaba a Doña Raque.

Gracias otra ves Doña Raque por todo lo que aprendimos de usted y por todo lo que nos deja.

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“Toda su vida fue ejemplar, su valor y determinación frente a la vida es digna de imitar, sigamos sus consejos y enseñanzas para que desde el cielo se sienta orgulloso de nosotros.”

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