Por Juan Francisco Contreras Lara

En la actualidad la ciencia ha dado mayor información sobre los periodos de desarrollo, cuidados y estimulación que son necesarios para el ser humano a lo largo de su vida. El periodo crucial para el mayor aprovechamiento de la estimulación y cuidados es la primera infancia, etapa de la vida que inicia desde el nacimiento y hasta los 5 años de edad.

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Hace aproximadamente 25 años esto no era considerado de manera prioritaria o importante dentro de las agendas del tercer mundo o las organizaciones internacionales (Myers, 2015). Afortunadamente ahora existe un creciente interés mundial en el desarrollo de políticas e instituciones de atención al desarrollo infantil temprano.

Según una nota publicada por el diario en línea El economista, en México en el año 2016, se asegura que de 10 padres de familia, 6 desconocen o no aplican la estimulación temprana a sus hijos. Esto motivó el inicio de la campaña ¨Empieza temprano. Cada momento cuenta.¨ con la finalidad de promover ideas e información para mejorar el desarrollo en sus hijos.

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Hoy la realidad de México deja entrever un claro avance a favor de la infancia y la familia. Un indicador clave de esto es que la educación preescolar ahora es obligatoria y han asistido más del 90% de niños con 5 años de edad. Además, el Plan Nacional de Desarrollo 2013- 2018 del Gobierno Federal incluye de manera directa la atención al desarrollo infantil temprano. (Myers, 2015, Secretaría de Salud, 2014)

Desde los primeros días de vida, el bebé inicia un proceso acelerado de desarrollo de su cuerpo, pero principalmente en su cerebro, por este motivo la estimulación debe llevarse a cabo a pesar de las actividades que vea en la guardería, escuela u otros centros de formación educativa.

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Para tener claridad en este tema es necesario tener en cuenta dos conceptos para promover el desarrollo en el bebé:

El desarrollo infantil es un proceso de constante cambio en el que el bebé comienza a manipular niveles complejos de movimiento, pensamientos, emociones y relaciones con otras personas (Rizzoli et al., 2016). Normalmente esto se hace dentro del primer lugar de crianza del niño, ya sea con sus padres, cuidadores o en el entorno familiar extenso, etc.

Por otro lado, la estimulación temprana puede definirse como el conjunto de actividades que los cuidadores (padres, tutores o abuelos) realizan con los bebés desde que nacen y que incluyen cuidados y experiencias para el desarrollo de capacidades de sensaciones, del pensamiento y emocionales. Con todo esto, todas las experiencias permiten desarrollar y estimular procesos cerebrales como la atención, la memoria, comunicación, entre otros.

Las evidencias en la neurociencia han demostrado que las experiencias de los primeros cinco años de vida interactúan con antecedentes genéticos, medio ambiente, nutrición, entre otros, y afectan positiva o negativamente en la estructura y el funcionamiento del cerebro. (Raineri et al. 2015)

Se ha demostrado que las carencias en la infancia relacionadas a la escases de recursos económicos, la falta de estimulación o el estrés excesivo, afectan negativamente el desarrollo cerebral y en consecuencia las habilidades del pensamiento y otras no asociadas directamente a lo intelectual (Raineri et al. 2015).

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Con la intención de promover un adecuado avance en la infancia, la Organización Mundial de la Salud (2017) ha publicado información sobre las implicaciones que tiene la promoción del desarrollo de la primera infancia como un determinante social de la salud que se resume en algunos de los siguientes puntos:

  • El desarrollo del cerebro en los primeros años de vida depende de la calidad de la estimulación que el lactante
  • Para tener un desarrollo sano se deberá dar al bebé una serie de condiciones adecuadas desde el periodo antes del nacimiento y hasta los ocho años de
  • Es preciso eliminar los obstáculos que impiden que el bebé pueda recibir apoyos, servicios y programas con eficacia comprobada para favorecer su desarrollo físico, social afectivo, lingüístico y del pensamiento en los primeros 5 años de vida.

La estimulación temprana es compromiso de todos los responsables del niño o niña en la familia, en la escuela o institución de cuidados. Ha sido positiva la efectividad que han mostrado los programas de estimulación temprana guiados por padres y por profesionales de la salud en desarrollo infantil.

En el año 2013 un estudio guiado por Baker- Henningham, H. y López F. investigó la efectividad de las intervenciones de estimulación temprana y en sus conclusiones resaltan que los resultados obtenidos tras la intervención por dichos programas mejoraron efectivamente los resultados en niños con la posibilidad de que dichos efectos se vean reflejados a largo plazo.

Recuerde que toda estimulación o experiencia que se le permita vivir al niño tendrá un impacto en su vida futura y el desarrollo de sus habilidades. Es también importante saber que durante este proceso, la salud física, la nutrición y los cuidados afectuosos jugarán un papel importante en el desarrollo del bebé y de su futuro a corto y largo plazo.

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Referencias y enlaces.

Rizzoli-Córdoba, A. et al. (2016) Evaluación diagnóstica del nivel de desarrollo en niños identificados con riesgo de retraso mediante la prueba de evaluación del desarrollo infantil. Boletín Médico del Hospital Infantil de México. 72 (6): 397-408.

Myers, G. R. (2015) Desarrollo infantil temprano en México: avances y retos. Boletín Médico del Hospital Infantil de México.; 72 (6): 359- 361.

El Economista. (2016) Estimulación temprana, vital para la niñez que habita en el país:UNICEF.         Revisado                            en                línea el              día   20      de     agosto             de    2017     en: http://eleconomista.com.mx/industrias/2016/01/25/estimulacion-temprana-vital-ninez-que- habita-pais-unicef

Secretaría de Salud (2014) Salud para la Infancia y la Adolescencia. Programa Sectorial de Salud 2013-2018. Primera edición, XXX.

Rainieri, F., Conafalone, M., Barbieri, M.E., Zamorano, M.S., Gorodisch, R. y Ortíz, Z. (2015) Determinantes sociales y ambientales para el desarrollo de los niños y niñas desde el periodo del embarazo hasta los 5 años. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Argentina.

Baker- Henningham, H. y López F. (2013) Intervenciones de estimulación infantil temprana en los países en vías de desarrollo. Lo que funciona, por qué y para quién. Editado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

De Castro, F., Allen.Leigh, B., Katz, G., Salvador-Carulla, L. y Lazcano-Ponce M.C. (2013) Indicadores de bienestar y desarrollo infantil en México. Salud Pública de México 55 (2): 267-275.

Organización Mundial de la Salud (2017) disponible en línea en http://www.who.int/maternal_child_adolescent/topics/child/development/10facts/es/

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