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El Bolero de Ravel: Una obra auspiciada por la Demencia Frontotemporal

Por Fernanda Salgado

Si te consideras conocedor de las bellas artes, seguramente te has percatado de que el artista crea y da vida a muchas obras con una carga emocional abrumadora a través del dolor. Un momento de oscuridad o duelo, puede ser el detonador para que se de una expresión artística en su forma más pura. El periodo de oscuridad en la vida de Maurice Ravel alcanzó su punto máximo en 1928, cuando se percató de que su extraña sintomatología pronto terminaría con su carrera como compositor.

La enfermedad que terminó por arrebatarle la pasión y la vida a Ravel se conoce como “Demencia Frontotemporal”, que se caracteriza por afectar el funcionamiento del lóbulo frontal y temporal, áreas del cerebro que se encargan de regular el comportamiento (la personalidad) y el lenguaje. Este tipo de demencia se diferencia de las demás por dos razones: no compromete los procesos de memoria y es de aparición temprana, entre los 40 y 60 años de edad. (Ratnavalli E, et al., 2002).

No se tienen registros exactos del periodo en el que inició la sintomatología del compositor, se cree que fue alrededor de los 60 años cuando empezó a presentar problemas en el lenguaje (afasias): olvidaba palabras, le costaba trabajo nombrar las cosas y el lenguaje expresivo en general se vio deteriorado. El afamado compositor expresaba tener la cabeza llena de música que no era capaz de plasmar, pronto tampoco fue capaz de leer las partituras y se presentaron problemas motores (apraxias) los cuales aunados al deterioro del lenguaje le impidieron escribir y articular palabras correctamente. (Ransanz, 2010).

En ese entonces, el conocimiento de esta condición era muy escaso. Por lo que la enfermedad siguió avanzando hasta teñir los síntomas de tintes muy aparatosos, estoy hablando de la sintomatología provocada por el deterioro del lóbulo frontal. En esta parte de nuestro cerebro, se encuentra aquello que nos hace humanos, lo que nos hace diferentes unos de otros; regula nuestra conducta y emociones, la toma de decisiones, los procesos de inhibición y anticipación, entre otros. Es por eso que al verse afectada esta zona, la personalidad de una persona cambia dramáticamente.

Esto fue exactamente lo que consumió a Ravel en los últimos años de su vida, se volvió obsesivo, repetitivo, inseguro, desconfiado de otros y desinhibido, se expresaba con mucha soltura y solía hacer comentarios fuera de lugar que, en condiciones normales, el lóbulo frontal se habría encargado de inhibir. Para 1928 los síntomas tanto de lenguaje, como motrices y de conducta ya estaban muy acentuados, a pesar de esto, este mismo año Ravel compuso el bolero que llevaría su nombre y que hasta la fecha sería recordado.

En lo personal siempre me ha gustado esta obra, pero coincido con Gargantilla (2017) “el Bolero no pasa desapercibido, o se adora o se detesta. Muchos consideramos que es una obra hipnotizante, otros subrayan que la composición es continua, inacabable, incesante y, hasta cierto punto, extenuante.” Y si lo conoces entenderás por qué. Esta obra fue compuesta especialmente para la bailarina rusa Ida Rubinstein, quien pidió a Ravel un ballet con alma española, a lo que el compositor respondió con el famoso Bolero andaluz. La obra tiene una duración de 8 minutos, maneja solo cuatro elementos compositivos que se repiten ocho veces en los 340 compases, mientras que el volumen y la cantidad de instrumentos involucrados incrementa. (Ransanz, 2010). Es repetitivo y según Gargantilla (2017) se equipara al funcionamiento de un reloj, no permite errores ni retrasos.

No se ustedes pero me recuerda un poco a la sintomatología del compositor: obsesiva, repetitiva y abrumadora.

Maurice Ravel pasó los últimos años de su vida sin componer ni una sola pieza, comunicándose limitadamente, silencioso entre la música de otros. Murió en 1937, tras un procedimiento quirúrgico para extirpar un tumor del hemisferio izquierdo. Ravel muere tras entrar en estado de coma días después de la operación y fallece con toda esa música atrapada en su cerebro.

Lectores, ¿qué piensan? ¿esta obra tan abrumadora y extenuante, es acaso una representación de la enfermedad consumiendo poco a poco la vida de Maurice Ravel? ¿era su desesperación y asfixia lo que deseaba plasmar?. Puede que solo se trate de la manifestación de los síntomas provocados por su demencia, pero a mí me gusta pensar que estamos frente al resultado de combinar la emoción y  el pensamiento.

Referencias

Ratnavalli, E., et al., 2002, “The prevalence of frontotemporal dementia”. Neurology, Dementia Care Central doi: Jun 11;58(11):1615-21

Ransanz, P., 2010, “Maurice Ravel y la extraña enfermedad de Pick:

una combinación trágica” Música y cultura. Madrid, España.

Gargantilla, P., 2017, “El cerebro enfermo detrás del Bolero de Ravel” ABC Ciencia. Madrid, España.

Brust, JCM, Marder, K, et al. “Current Diagnosis and Treatment in Neurology”. The McGraw-Hill Companies. 2006.

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