A dos años del fallecimiento de María Luisa Olivo Rodríguez, pionera del periodismo hecho por mujeres en San Luis Potosí, el Instituto de las Mujeres (IMES), montó en sus instalaciones un altar mortuorio en memoria de la citada periodista, quien fuera distinguida con el galardón Mujer del Año en 2007.

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El altar fue elaborado en respuesta a la convocatoria de la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado girada hacia todas las dependencias de la administración estatal, con el objetivo de fomentar nuestras tradiciones y preservar a la vez nuestro acervo cultural.

Dentro de la presentación al jurado calificador se destacó que cada año, el IMES otorga el premio Mujer del Año, reconociendo el trabajo de las mujeres en los diferentes campos de la ciencia, la administración pública, la academia y los deportes, entre otros ámbitos en los que destacan, María Luisa Olivo, quien fue una de las primeras periodistas potosinas contemporáneas, quien inició sus actividades en el año de 1963, y escribió hasta sus últimos días ya que cuando su salud le impidió desplazarse al que fuera a su segundo hogar, El Sol de San Luis, escribía en su domicilio y enviaba su colaboración.

Durante su trayectoria, la célebre “Cletita”, recibió innumerables premios y reconocimientos, como el Premio Estatal de Periodismo y la presea Trayectoria de éxito, ya que como parte de su labor periodística, durante más de 20 años cubrió la fuente de la Arquidiócesis potosina, con lo cual fue abriendo camino a las nuevas generaciones de mujeres periodistas, hasta el momento de su fallecimiento, en octubre de 2015.

Dentro del altar mortuorio se incorporaron algunos elementos en homenaje de María Luisa Olivo, comenzando por una fotografía de ella, así como un ejemplar del diario donde laboró durante toda su carrera profesional, y la máquina de escribir que utilizaba para elaborar sus textos, entre otros elementos personales.

El altar se elaboró en tres niveles que representan los tres planos de la existencia, donde destaca lo terrenal y lo divino, representado en íconos religiosos, alimentos que gustaban a la homenajeada, y un tercer plano que hace alusión a la muerte, con un camino de flores de cempasúchil, donde además se incluyeron elementos como una cruz de sal, – que representa la purificación de las almas -, una cruz formada con granos de frijol, y una cruz de granos de maíz, como elementos muy representativos de la mexicanidad.

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Tras la revisión de los elementos reunidos en la instalación, por parte del jurado,  Félix Corpus Ibarra, representante de la Dirección de Desarrollo Humano de la Oficialía Mayor, entregó un reconocimiento al personal del IMES que participó en la elaboración del altar, a la vez que les agradeció por sumarse a este esfuerzo por seguir impulsando el respeto y la preservación de nuestras tradiciones.

Esta manifestación queremos que sea no sólo una contribución a la integración y desarrollo del personal, sino que sirva como ejemplo para que en sus hogares realicen este tipo de ofrendas, sino sobre todo pensando que transmitimos a nuestros familiares esa cultura” de mantener vivas nuestras tradiciones, asentó.

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