En la Opinión del Ing. Enrique Auces Maciel.

La autoimagen, es el cuadro mental que tenemos de nosotros mismos. Es ese tipo de persona, que yo me concibo ser. Es el cómo, yo creo que soy. Esto surgió así; en cirugías estéticas donde les operan; boca, nariz, etc. a pacientes que decían que las tenían muy grandes, ó muy chicas, y querrían tenerlas más bonitas.

car-communication-3100983__340.jpg

Quizá personas con cicatrices en labios o en el rostro, tal vez que se desfiguraron en un accidente, etc. Gente que se sentía muy fea, por el desperfecto y asistían para que les fuera arreglado. Y al ser intervenidos, se encontró que muchos salían fascinados, con su nueva carita ó boquita. Pero otros salían todavía sintiéndose feos. Se inició una investigación para saber que estaba sucediendo, para entender cómo era posible que no todos salieran satisfechos y se encontró este concepto de la autoimagen.

Aquí la vamos a aplicar así; si yo me concibo a mí mismo feo, así me cambien la cara, me seguiré sintiendo feo. Porque esa es la imagen que yo tengo de mí. Si yo me concibo a mí mismo feo, ó si yo me concibo a mí mismo que no sirvo para matemáticas y me ponen maestros particulares… estudios… métodos… llego a la misma conclusión: lo ves, estoy feo, lo ves, no sirvo para matemáticas. Así tenemos una serie de imágenes grabadas que van a suceder, porque yo las creo firmemente.

woman-3085698__340.jpg

¿Cómo se forma esto? ¿Cómo se forma mi autoimagen? se forma más o menos así: un niño reprueba matemáticas cuatro veces seguidas y él obviamente llega a la conclusión; no sirvo para matemáticas, y con razón probablemente, ó a lo mejor lo que sucedió, no fue precisamente eso, sino que no estudió. Quizá el maestro, puso un examen más complicado que su clase, puede ser eso ó cualquier otra razón, pero menos que no sirva para matemáticas. ¿Cómo se forma la autoimagen? con esas experiencias, la autoimagen se forma con experiencias de todos colores éxitos, triunfos, humillaciones, fracasos, golpes, comparaciones, etc., pero no solamente con experiencias, sino con nuestra interpretación.

¿Cómo es que se forma mi autoimagen? con mis experiencias, pero no sólo con ellas, sino también, con mi interpretación. Es la conclusión a que llego yo, de mí. Porque tal vez habrá niños que a lo mejor reprobaron los cuatro exámenes seguidos y…. les importa poco, no llegan a la conclusión de que no sirven para eso, simple y sencillamente; ah… no lo graban, ah… no les importa, ni modo, no le dan importancia. ¿Quién graba?, aquél que llega a la conclusión, aquél que interpreta, aquél que le importa. Entonces, ¿Cómo grabamos la autoimagen?, con mis experiencias y la interpretación que yo les doy a éstas.

smartphone-1445448__340.jpg
Hay muchas de esas imágenes grabadas, sobre todo en los siete primeros años de vida, durante esos años hay fuertes grabaciones muy importantes y básicas, así como en el resto de la niñez obviamente, inclusive, hoy en día, seguimos grabando la autoimagen. Por ejemplo; si tú eres un poco tímido para preguntar en clases… no te atreves mucho… y un día te llenas de valor y dices; yo voy a preguntar… levantas la mano tímidamente y haces una pregunta… y el maestro te dice: ¿Qué? ¡Qué, qué! ¡No hombre! ¿Sabes cuando vuelves a preguntar? ¡Nunca!, ahí estás grabando tu autoimagen. El yo nunca, el no…,yo no…, yo estoy grabando ahí, a pesar de que pueda tener “x” edad.

 

Entonces, no solamente en mi niñez, puedo seguir grabando todo el tiempo, toda mi vida. Cuando yo llego a una conclusión de mí, hazte a la idea, que la llevo a mi archivo de mis verdades o de las verdades que yo creo. Cuando una conclusión llega a ser parte de mí, hazte a la idea, que se incorpora a mi autoimagen, ya no la cuestiono. Si mi conclusión es que no sirvo para matemáticas… eso ya no lo cuestiono, pues ya lo he grabado. Quizá mis seres queridos u otras personas no estarán de acuerdo, pero eso no importa, yo estoy de acuerdo, yo lo creo, ya ni lo cuestiono.

Hay personas que son muy bellas físicamente y ellas se sienten feas, y todo el mundo les dice; ¡Oye, que bien te ves!… y ellas, pues nada, no se lo creen, no les cae el veinte, no lo aceptan porque se siguen viendo feas ellas mismas. O sea, no importa lo que opinen otros, importa lo que cada uno opine de sí mismo.

¿Por qué es tan importante esta autoimagen? ¿Sabes por qué es tan importante mi autoimagen?, pues muy sencillo, mi autoimagen controla mi comportamiento, mi conducta, mis sentimientos, mis logros, mis talentos, mi personalidad, etc., y hasta mis circunstancias.

Te voy a poner varios ejemplos, casos reales, a un grupo de personas que estaban en un sanatorio para enfermos mentales, se les entregó un examen y se les dijo; resuélvanlo y lo entregan. Más tarde, se les volvió a pasar el mismo examen y se les dijo; respóndanlo, pero se imaginan que son personas normales, ustedes se van a imaginar que son personas sanas y respondan el examen como tales, todos respondieron. Se recogieron las pruebas y se calificaron, y tres cuartas partes de ellos, aumentaron en mucho su calificación en la segunda prueba. Cambiaron su imagen de enfermos mentales por la de personas normales y resolvieron mejor su examen. Imagínate, que la gente a tu alrededor se imaginara un poco, como gente equilibrada, que no se enoja fácilmente, que maneja un poco de paz, que todo le sale bien. Imagínate, ¿Qué pasaría si se imaginaran este tipo de cosas? ¿Qué sucedería?

Otro ejemplo: a unos jóvenes que en un examen de ortografía fallaban 55 de 100 palabras y que después de varias asesorías en el tema de la autoimagen, y obviamente estudiando un poco, llegaron a mejorar sus resultados. En la línea de vendedores, infinidad de casos, gente que ya estaba a punto de dedicarse a otra cosa, porque para vendedores creían no servir, después de un poco de conocimiento en este tema, empezaron a aumentar sus resultados, a cambiar la imagen de sí mismos, de que no pueden, de que venden poco, etc., cambiaron su autoimagen y les va de maravilla. Así como éste, hay infinidad de situaciones más.

Este es un ejemplo más claro de lo que es autoimagen. Imagínate a una niña de 13 ó14 años, quien se concibe a sí misma como que nadie la quiere. Esa es su autoimagen, ella siente… que nadie la quiere. Vamos a imaginarla en el baile del sábado de la escuela, imaginemos su cara… su verdad es que nadie la quiere, no voy a describirte la cara de la niña, pero imagínatela… Imagina a la niña con una cara de esas… así como de que nadie la quiere.

Una cara de infortunio, que no puede con ella, quizás con una actitud totalmente desganada y pesimista, pues para que molestarse, si sabe que nadie la quiere… ¡Ya lo sabe!, Tal vez alguien va a invitarla a bailar, y automáticamente muestra hostilidad, porque dentro de ella sabe que nadie la quiere y no quiere sentirse mal, no quiere recibir ningún rechazo más, entonces, es hostil, tal vez no como lo estoy diciendo, pero imagina su actitud… un no, no gracias ó alguna de esas expresiones…

O tal vez, ella quiere halagar, quiera que la quieran… y se pasa de dulce, de caramelo, y cuando hay alguien encima del otro, muy meloso, pues como que la otra persona busca la salida, como que… adiós, ¿Me explico?, ¿Cuál de estas posiciones tendría? No sé, imagínatela… ¿Cuál de estas actitudes va a tomar?, cualquiera, porque esa es su verdad.

Cuando termina la fiesta de la escuela, ¿A qué conclusión llega ella? ¡Que nadie la quiere!, refuerza, su propia vida lo prueba ¡Mi propia vida, va a probar que lo que yo creo de mí, es verdad! Entonces para mí, eso es verdad y lo creo firmemente, y digo pues sí, es verdad. Si voy con ella y le digo mira, esto es mental, es problema de autoimagen. ¿Qué me dirá?, estás loco… ¿No estás viendo? ¿Que no ves? ¿Me explico?

Y así, cada uno de nosotros va a probar con su propia vida, que todo lo que cree de sí, es cierto. ¡Pues claro!, porque eso que yo creo de mí, lo estoy atrayendo, lo estoy creando y así van a ser mis sentimientos, mi comportamiento, mi conducta, mis talentos y mis habilidades.

¿Si yo creo en mis adentros que no sirvo para bailar?, que soy una papa bailando, entonces, aunque tome clases de baile, seguiré tropezándome, seguiré sin aprender. ¿Qué pasa? si yo tengo una firme creencia de lo que soy yo, una autoimagen “x”, voy a comprobar en el exterior que eso es verdad, y entro en un juego, en un círculo vicioso, donde la única manera de salir es cambiar mi autoimagen.

Continuara…

Anuncios