Por AlessiA Davila

Hace algunos años cuando cursaba secundaria, para celebrar el día del amor y la amistad se solía hacer en la escuela una dinámica; ésta consistía en simular un correo postal dentro de la escuela y teníamos la posibilidad de enviar cartas y tarjetas por este medio a nuestros respectivos amigos. Era magnifico, porque en ese entonces no existían las redes sociales, y una vez que se acercaba el día, te preparabas con esmero para elaborar tus tarjetas, usar el correo interno y obsequiarlas a tus amigos en este día especial.

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Recordando esta celebración, me gustaría reflexionar acerca del valor de la amistad, y empecé a preguntarme ¿qué es la amistad?, ¿a quienes llamamos amigos? y si es necesario tener amigos para vivir mejor.

Los amigos son esas personas necesarias que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, son compañeros de este viaje que comparten nuestras alegrías y tristezas, sueños y decepciones; son esas estrellas que hemos seleccionado de un cielo y con los cuales ha sido un placer coincidir, “pues la vida es para ser fortalecida con amistades; amar y ser amado es el mayor gozo de la existencia”. (Sydney Smith)

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Las relaciones de amistad pueden ser consideradas como un valor, porque éstas generan un bien para quienes lo poseen y a la vez engrandecen la dignidad de la persona. Incluso hay quienes se atreven a considerar la amistad como un valor superior a otros como el bienestar económico, o la responsabilidad, solo por mencionar algunos. La Amistad es un verdadero tesoro que se debe de cultivar con el tiempo; pero también lleva consigo su dosis de fragilidad; pues al no procurarse y alimentarse puede terminar.

Celebrar la amistad es celebrar la vida misma, es dar y recibir, es estar dispuesto a donar confianza, cariño, ternura y afecto. El mismo Aristóteles desde su tiempo, definió la amistad como una virtud, pero no como una más, sino como la virtud más necesaria e indispensable para la vida.

La amistad puede convertirse en una virtud, pero para ello necesitamos poseer el hábito de ser amistosos de forma repetida en nuestras acciones; por lo que la amistad ansía la búsqueda constante del otro; necesita encuentros, trato, largas conversaciones, llamadas constantes y saludos frecuentes, pues la amistad se logra a través de los esfuerzos del día con día.

¿Hay amor dentro de las relaciones de amistad? Pienso que sí, pero es de ese tipo de amor que se ve acompañado de actitudes como la confianza, la bondad, el compañerismo, el afecto desinteresado, la búsqueda de desear en lo posible lo mejor para el amigo, e incluso la diversión.

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A veces con el tiempo se nos hace más difícil encontrar amigos, y es que perdemos de vista precisamente eso, el otorgar un bien a otro sin estar interesados en recibir algo a cambio, perdemos quizás la sencillez de corazón para relacionarnos con otras personas. La amistad siempre necesita de correspondencia, confianza y compañía mutua.

¿Necesita haber afinidad de intereses entre los amigos? Es un punto interesante, es más comprensible ser amigo de alguien que comparte intereses similares a los nuestros, por ejemplo, compañeros de estudios o compañeros de trabajo de una misma área; pero eso no cierra la posibilidad de la amistad con personas con las cuales no tenemos afinidad de intereses, ya que también se aprenden actitudes nuevas de personas distintas; pues “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”. (Aristóteles)

La amistad es también uno de los valores más nobles entre los seres humanos, es ponerle nombre al dar, al compartir; es el flujo de ideas entre dos personas haciendo sinergia, es reconocerse personalmente en otra persona, es esa parte que te hace existir con y para los demás, es desarrollar proyectos compartidos y no temer a fallar, es alimentar el corazón del otro, pero también dejarse alimentar.

A los amigos solemos otorgarles ciertos derechos sobre nuestras vidas, me refiero en específico a tomar en cuenta sus puntos de vista, e incluso a dejarnos reprender por ellos cuando hacemos algo mal, son quienes suelen conocernos a profundidad en todos los aspectos, saben de nuestros sueños, y proyectos, son los amigos quienes nos brindan lealtad y su ayuda incondicional, pues “un verdadero amigo es aquel que se acerca a ti cuando el resto del mundo te abandona”. (Walter Winchell)

Pero al igual que el amor, la amistad lleva consigo libertad, no se puede forzar, a veces no se planea, simplemente sucede o nace con algunas personas, o de alguna situación particular y con otras no, pero no debemos entristecernos por esto, porque es precisamente la intención de buscar al otro, la libre elección, y la correspondencia mutua lo que hará brillar las verdaderas relaciones de amistad.

Es duro y difícil perder a un amigo, Jesucristo también lloró la muerte de su amigo Lázaro, pero vamos, no se necesita morir para separarse de los amigos, cuando las circunstancias y los intereses cambian pueden llevarse con ellos el fuego de la amistad, es duro porque genera ausencias que no se pueden llenar ni remplazar, pero quedarán los recuerdos de lo vivido y un lugar especial para lo que fue, un espacio exclusivo en el corazón para un amigo.

Más que una fecha comercial, donde el capitalismo puede hace otra de las suyas haciéndonos perder de vista el verdadero significado de la amistad, volvamos hacia nosotros mismos, valoremos y reconozcamos nuestras amistades, es un buen día para expresarles lo mucho que los queremos y lo importante que han sido en nuestras vidas, aunque sabes; no se necesita una fecha especial para hacerlo, no necesitas sólo un día, para celebrar y vivir la amistad.

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Referencias bibliográficas:

 

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