Por Marlene Martínez

En los diversos municipios del estado de San Luis Potosí la danza de los matachines o maltachines es toda una tradición, en cada rincón de la geografía potosina las fiestas religiosas están acompañadas por grupos de danzantes, quienes ataviados con sus vestimentas de carrizos y penachos, huaraches, sonaja y arco con flecha de madera ofrecen sus pasos firmes y armoniosos al santo patrono del lugar.

Fotografía: Marlene Martínez

En buen lugar para disfrutar de esta costumbre mestiza es el municipio de Ahualulco, ubicado a 40 minutos de la capital del estado, donde cada 2 de febrero, los danzantes llenan de magia las principales calles de la localidad y acompañan a los fieles durante la peregrinación que se realiza como agradecimiento a la Virgen de la Candelaria.

La música que acompaña las diversas coreografías es generalmente con una tambora, pero hay grupos que utilizan violín y guitarra. Estas danzas populares y tradicionales en su mayoría son una mezcla de culturas, de lo prehispánico con la cultura de los colonizadores y una clara muestra del sincretismo de nuestro país.

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Fotografía: Marlene Martínez

Se cree que fue un aporte de los grupos tlaxcaltecas cristianizados, sin embargo, la fusión cultural guachichil está presenta, ya que el uso del arco y la flecha en la actualidad dan muestra de lo que fue una danza guerrera en su origen.

Quienes participan en esta antigua costumbre utilizan como vestimenta una faldilla y chaleco casi siempre de color rojo, adornada con aves, mariposas, flores y otros elementos. Las figuras van tapizadas con lentejuela bordada, algunos han cambiado el carrizo por popotes de plástico, más duraderos quizá, pero menos tradicionales.

También utilizan un penacho elaborado con plumas, herencia también de los pueblos prehispánicos, esta complementado con el bordado total del penacho, en lentejuela y chaquira, además las figuras que sobresalen.

Además es importante la sonaja, hecha de bule o guaje; el arco da una clara muestra del origen de esta danza prehispánica, de carácter guerrero; algunos utilizan un escudo en el antebrazo izquierdo hecho de hojalata, sobre el cual pintan una imagen de la virgen o bien colocan en el centro un espejo con grecas a su alrededor.

Por último, están los huaraches, un calzado sencillo que sirve para marcar con fuerza cada paso al ritmo del tambor y al arrastrar las suelas de lámina anuncian la presencia de los danzantes.

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Fotografía: Marlene Martínez

En el municipio de Ahualulco, quienes participan en esta antigua tradición lo hacen para agradecer a la Virgen de la Candelaria, otros llevan alguna petición, como pago de mandas, para encontrar perdón o simplemente para festejar la fe, manteniendo de esta forma la identidad culturar del lugar generación tras generación.

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