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¿Por qué razón debemos pagar impuestos en México?

Autor: Alessia del Carmen Dávila Sánchez

Los impuestos aparecieron en México en las primeras civilizaciones, primero desde que se impuso el fuerte sobre el débil obligándolo a pagar un tributo en ocasiones injusto; y después para sostener la estructura del Estado ya que éste necesitaba acarrearse recursos para sufragar los “gastos públicos” de la sociedad.

El diccionario de la Real Academia Española (2018), define al tributo como aquella obligación dineraria establecida por ley, cuyo importe se destina al sostenimiento de las cargas públicas. Si miramos en retrospectiva la historia, podemos observar que ya desde la época antigua se odiaba y veía con recelo a las personas que se dedicaban a la recaudación de los tributos; ahí tenemos el claro ejemplo de Mateo, el recaudador de impuestos para el imperio romano, tachado por sus compatriotas de traidor y pecador.

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Hablar de impuestos en México es un tema complejo; pues con frecuencia resulta problemático, lleno de dudas y desagrados entre los ciudadanos quienes en primera instancia siempre argumentan que las cargas impositivas son bastante elevadas y que no todos en el país contribuyen de igual manera. Por otra parte, los impuestos representan la fuente más importante de ingresos para el Estado, por éstos son contribuciones inevitables, pues en esta vida, no hay nada más seguro que la muerte y los impuestos (Franklin, 1758).

Según estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE (2016) el total de ingresos fiscales como % del PIB en México es del 17.22% la cual es una de las tasas más bajas comparadas con otros países miembro como Canadá 31.68% o incluso Chile que tiene un 20.39%; de esta cifra, podemos deducir que la recaudación de impuestos en México es baja y deficiente tomando como referencia la recaudación como % del PIB.

Además hablemos de que nuestra legislación fiscal sigue siendo muy cuestionable, pues el principio de Justicia de los impuestos formulado por Adam Smith (1776) según el cual; los habitantes de una nación deben contribuir al sostenimiento del gobierno en una proporción lo más cercana posible a sus capacidades económicas, y por el cual la doctrina considera que un impuesto es justo o equitativo cuando es “general y uniforme” (Margain Manautou, 1985) son conceptos que el sistema y las leyes tributarias mexicanas aún nos siguen debiendo.

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Así que, vayamos al grano y preguntémonos, ¿realmente necesitamos que el gobierno nos haga esta retención de nuestro dinero?, ¿es necesario separar una parte de nuestras ganancias para contribuir con los gastos públicos?

La primera razón para pagar impuestos es porque “es una obligación”. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, prevé claramente en el Artículo 31, Son obligaciones de los mexicanos: fracción IV: “Contribuir para los gastos públicos”, así de la Federación, como de los Estados, de la Ciudad de México y del Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes fiscales.

Pero siendo sensatos, aparte de ser una obligación constitucional ¿cuál sería la razón para contribuir?, ¿cuál sería el sentido de gastar en impuestos?, porque esto es un gasto para quién paga, y es así como en realidad lo apreciamos, es decir, ¿Qué beneficios obtenemos al pagar impuestos?

En esta era moderna solemos siempre pugnar por nuestros derechos, el mundo actual siempre nos bombardea con este reclamo y esto está bien y estoy de acuerdo con ello; pero también solemos olvidarnos de “nuestras obligaciones” porque vamos, ¿a quién le gusta cumplir con sus obligaciones? y más si estás se encuentran condicionadas al tema de nuestras ganancias, así que las obligaciones cívicas y tributarias suelen pasar al último plano de nuestras prioridades.

Por si fuera poco, en México existe una idea generalizada de desprestigio a la hora de “contribuir” pues siempre cabe la duda de ¿a dónde es que se dirigen “todos estos recursos que capta el gobierno?, y cómo es que se reparten, si aún seguimos careciendo de necesidades básicas como sociedad, y eso lo podemos apreciar todos los días, pues es fácil darnos cuenta de las necesidades no satisfechas que aún tenemos en temas tan básicos como por ejemplo en materia de salud o educación.

La segunda razón para hacer el pago de nuestros impuestos, es porque la obtención de estos recursos es necesaria para satisfacer las necesidades públicas, que se verán traducidos en programas y políticas que nos benefician a todos como ciudadanos en el ámbito de salud, educación, procuración de justicia, seguridad nacional, construcción de carreteras, entre otras.

Por lo anterior necesitamos un cambio de visión, revalorizar la ética en los negocios, respetar las legislaciones en materia de impuestos, en este aspecto también necesitamos de honestidad, dejar de decir “yo quiero pagar esto” pues debemos considerar que “no es un favor, sino una obligación” y que ciertamente no es lo que quieras contribuir, sino que como en muchos otros aspectos existe una legislación y un marco jurídico tributarios que como ciudadanos estamos obligados a respetar.

Es por eso, y en este punto deseo enfatizar que es importante analizar y emitir un voto totalmente razonado pues son nuestros diputados y senadores quienes finalmente discuten y aprueban las disposiciones en materia fiscal, así que cabría bien elegir a quien tenga mejores propuestas en este sentido, abrir foros e incluir propuestas ciudadanas de cámaras de empresarios y profesionistas en la materia; sólo así contribuiremos a tener una mejor recaudación tributaria, pero sobre todo a tener una mejor aplicación de estos recursos en beneficio del bien común de la sociedad.

Más que el desagrado que tenemos hacia el tema, en México existe un problema de cultura fiscal, desconocemos que este tema nos implica a todos como ciudadanos, debemos actuar con honestidad, dejar de evadir, en este tenor, te propongo ser creativo y generar estrategias para ser más productivo, mejorar nuestros procesos de trabajo y sobre todo promover la ética en la forma de hacer negocios ya sea como profesionista independiente, como colaborador en una empresa o como organización.

Dad pues al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (Mt 22:21); no estoy a favor de un gobierno que se apodere ilícitamente de nuestras ganancias como a veces pareciera que lo hace, pero mi invitación es crear conciencia acerca de este tema; pues si toda la población económicamente activa de nuestro país contribuyera a la conservación y mantenimiento de los gastos que todos generamos al vivir en sociedad, la carga impositiva sería más justa, proporcional y equitativa para todos.

Infórmate con un profesional acerca de cómo es que este tema afecta en tu economía personal, pero sobre todo contribuyamos con estos deberes cívicos, cree en ti, pero sobre todo cree en un México libre justo y honesto, cree en nuestra hermosa Nación.

Te invito a que nos sigas leyendo en Nación MX, hasta pronto.
Alessia Dávila
@davila_a

Referencias
• Benjamin Franklin (1758) The way to wealth.
• OCDE Estadísticas (2018) Recuperado de: https://data.oecd.org/tax/tax-revenue.htm consultado el 24 de abril de 2018.
• Cámara de Diputados (2018) Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Recuperado de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ consultado el 24 abril de 2018.

 

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