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Alimentos Transgénicos: Mitos y Realidades

Dr. Abraham Escobedo Moratilla

Actualmente, se ha alzado una campaña en contra de los alimentos transgénicos, incluso algunos productos muestran en sus etiquetas la leyenda: “Libre de OMG’s” haciendo alusión a que no poseen componentes derivados de Organismos Modificados Genéticamente; sin embargo, alguna vez te has preguntado ¿que son los OMG’s?

Los OMG’s, se refieren a organismos cuyo ácido desoxirribunucleico (ADN) ha sufrido una modificación artificial, por lo que su información genética ya no es la misma que antes, ni será igual a la de otros organismos que no fueron modificados. Generalmente, estas modificaciones se direccionan a un solo gen (un área específica del material genético) o un conjunto de genes, cuya función está relacionada con la característica que se desea alterar. En el ámbito de los alimentos, estas alteraciones se suelen realizar en vegetales con el objetivo de mejorar características que pretendan agregar un valor a un producto, por ejemplo: frutos más grandes, plantas menos susceptibles al ataque de plagas o resistentes a sequía, e incluso que crezcan más rápido para acortar los tiempos de cosecha. Actualmente, aunque es posible realizarlo a nivel de laboratorio, al menos en México aún no hay comercialmente disponibles carne, lácteos o derivados animales que provengan de organismos modificados genéticamente con fines de mejoramiento comercial.

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Las modificaciones genéticas que se realizan a los organismos no son algo sencillo, ya que ciertas partes del ADN, al ser transformadas pueden dar lugar a condiciones no compatibles con la vida; además, cabe destacar que una gran parte de los intentos para lograr estas modificaciones son fallidas. Cabe destacar, que el hecho de que un ser vivo esté modificado genéticamente, no significa que contiene en su material genético sustancias diferentes al ADN, pues los cambios que se producen son también de ése mismo compuesto químico.

Las alteraciones genéticas ocurren en la naturaleza de manera habitual, aunque el ser humano no las produzca; por ejemplo, existe en el maíz un mecanismo llamado transposición, con el que el propio maíz durante su proceso de reproducción puede “saltar” genes (transposones) de una región a otra, con ello es posible que en una misma mazorca existan distintos colores de grano; otro ejemplo es el de una bacteria llamada Agrobacterium tumefaciens, la cual tiene la capacidad de insertar genes en una diversidad de plantas, produciendo tumores que le permiten a la bacteria alojarse y proliferar. Estas alteraciones y otras ocurren como parte del proceso natural de reproducción de muchos vegetales, y además estos mismos mecanismos son utilizados en laboratorios donde se realiza ingeniería genética para modificar ADN dirigido hacia características en particular como se mencionó anteriormente.

Por otro lado, existen estrategias “más rudimentarias” para promover el mejoramiento de especies vegetales, y que se han hecho desde la antigüedad, como son los injertos y cruzas; sin embargo, estas estrategias son mucho más tardadas y en ocasiones no son estables. Un ejemplo de estas, son los tomates “cherry” y las zanahorias “baby”, cuyo ADN fue modificado de manera inducida por el ser humano, pero por medio de estos métodos tradicionales, cruzando especies que tenían características específicas.

Con relación a los riesgos para la salud por el consumo de productos vegetales transgénicos, se ha postulado que podrían causar serios daños a la salud, sin embargo, hasta el momento no hay evidencia de que esto pueda suceder, pues el hecho de alterar ciertos genes en especies comestibles es poco probable que pueda inducir la síntesis de compuestos tóxicos. En adición, el ADN modificado no tiene ningún efecto en la alimentación pues es digerido de la misma manera durante su paso por el tubo digestivo. Además del análisis para determinar el contenido nutrimental de estos productos, se han realizado algunos estudios en modelos animales para comprobar la toxicidad de estos, cuyos resultados demuestran la seguridad e inocuidad de los mismos; no obstante, lo que si se debe considerar es que la modificación de estos alimentos puede producir moléculas que induzcan alergias, al igual que cualquier otro alimento, y es aquí donde probablemente se ha confundido con el hecho de que los transgénicos producen esa clase de efectos. Existen en el mercado mexicano diversos productos, importados en su mayoría, que ya se comercializan hechos a base de vegetales transgénicos, por ejemplo: maíz (destinado en su mayoría a la elaboración de tortillas), tomate y soya, además de algodón (con fines textiles y de producción de aceite).

Finalmente, a pesar de la oposición de muchas organizaciones en el mundo y con base en evaluación científica, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha determinado que no existen riesgos a la salud asociados al consumo de vegetales transgénicos, sin embargo, al igual que con cualquier otra clase de productos para consumo humano es importante estar evaluando constantemente esta situación.

Si requieres más información te invito a consultar las siguientes fuentes:

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