Autor: Alessia Del Carmen Dávila

¿Cuántas veces no has aplazado alguna acción que debías realizar o una meta que tenías planeada para después?, y… ¿cuantas veces has formulado una excusa, bastante creativa o demasiado convincente, lo suficiente, para lograr convencerte a ti mismo de girar en sentido contrario a lo planeado?…

Las excusas son justificaciones, “motivos y pretextos para eludir nuestras obligaciones o simplemente disculparnos por una omisión” (RAE 2018). Pero en ocasiones, más que motivos ficticios para no cumplir con nuestras obligaciones suelen ser barreras para no realizar o llevar a cabo nuestras metas y objetivos.

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Sin duda, nos suele pasar que nos escribimos a un curso de idiomas, pero no lo terminamos, empezamos a realizar un trabajo y lo dejamos a medias porque, aunque lo deseabas, te convenciste de no terminarlo por otras razones; deseamos comenzar algo, incluso lo hacemos, pero curiosamente en ocasiones no lo finalizamos, es en este punto donde entran en juego las excusas las cuales sabotean nuestros planes y terminan matando el ánimo que teníamos para realizar nuestras tareas.

Por si fuera poco, a menudo soñamos y planeamos efectuar numerosas metas, algunas grandiosas otras más pequeñas, pero lo raro es que se nos acaba el día, el tiempo y terminamos realizando poco o nada de lo que habíamos planeado, y a la larga todo queda en un plan, algo que me hubiera gustado hacer.

Hemos pasado a ser la generación de los miles de pendientes, de lo que se empieza, pero no se termina, de lo que se desea, pero no se lleva a cabo en el corto y largo plazo, con frecuencia nos justificamos, alegando que es falta de tiempo, o de otros miles de excusas que únicamente entorpecen nuestras ganas de salir adelante.

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Es por ello que hoy, quiero compartirte cinco de las mejores excusas que ideamos para limitarnos y no llevar a cabo nuestros propios planes:

Primera: “No tengo tiempo”. Ocupamos nuestro día en miles de actividades, algunas quizás las elegimos otras no de forma directa, pero el hecho es que están ahí y son una realidad.

Cuantas veces no has pensado algo como lo siguiente: “quisiera aprender un idioma, pero mi trabajo actual ocupa todo mi tiempo y no me queda espacio para hacerlo”, entonces viene la segunda excusa, “Cuando consiga un trabajo con un mejor horario y tenga la tarde libre, entonces podré estudiar eso que tanto anhelo… pero, ¡ohh sorpresa!  consigues un nuevo trabajo con un mejor horario y el espacio que sobra no lo ocupas en aprender tu idioma que habías planeado; sino que te ocupas en algo más, y entonces inventas una nueva excusa y así sucesivamente.

El postergar actividades por falta de tiempo en realidad sólo es una excusa más, para no planearte y organizarte mejor, el día sólo tiene veinticuatro horas para todo el mundo, así que debes aprovecharlo de la mejor manera posible.

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Segunda: “Así nací y nadie ni nada puede cambiarme”. Es falso. El afirmar que somos de una u otra manera, y todavía agregarle que está en nuestros genes y que por culpa de ellos no hacemos las cosas, sería falta de sentido común. Es verdad que todos tenemos ciertos rasgos que definen nuestra personalidad, pero eso no significa que no puedas cambiar.

Sabes, la mente humana es maravillosa y puede lograr cualquier cosa que se proponga. Así que no alegues “Soy impuntual, soy agresivo, etc.” Y nadie me puede cambiar porque así nací; “el que me quiera como soy y el que no, pues la puerta está muy ancha”; pensamientos como este sólo son una excusa más para auto compadecernos y no cambiar ni llevar a cabo nuestros planes.

 

Tercera: “No soy lo suficientemente inteligente”. El punto de ser inteligente o no a mi parecer es muy controvertido. Es una excusa más afirmar que “no se llegó a la repartición de cerebros” quizás estás distraído, ausente, pero jamás “estarás sin cerebro”. La inteligencia difícilmente la podemos medir con un test, y tampoco podemos afirmar de tajo que es más inteligente quien obtiene las mejores notas académicas.

Si has pensado en algo es porque tienes la capacidad, la pasión y el deseo de hacerlo. Dios no pone un sueño o una meta en ti solo por curiosidad, si ya lo soñaste ¿Por qué te limitas al no creerte lo suficientemente inteligente para lograrlo?, piensa en cual ha sido tu definición de inteligencia hasta este momento, quizás desde ahí debes volver a replantearte y encontrar las habilidades y conocimientos que sólo tú tienes.

Recuerda; la batalla de la vida no siempre la gana el hombre más fuerte, o el más ligero, porque tarde o temprano, el hombre que gana es aquel que cree poder hacerlo. (Rudyard Kipling)

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Cuarta: “Me va a llevar mucho tiempo”. Somos la generación de la inmediatez. Queremos aprender a tocar un instrumento, pero queremos que sea rápido, queremos aprender un nuevo idioma y lo proyectamos aprender a 6 meses. Necesitamos todo rápido, y nos olvidamos de la virtud de la paciencia, por ello el afirmar que lograr una meta te llevara mucho tiempo en realizarla, solo es una excusa más.

Para alcanzar los objetivos se requiere ir paso a paso, la virtud de la paciencia nos enseña a esperar, a tener esperanza en el mediano y largo plazo y a no desfallecer a la mitad del camino. Porque las cosas no se consiguen de la noche a la mañana, sino que son el resultado de un esfuerzo continuo, de cuidado, pasión y perseverancia, ya decía Albert Einstein que el genio se compone de 1% de talento y 99% de trabajo y perseverancia.

Quinta: “Es arriesgado y no quiero cambiar”. Es una excusa muy buena. “No estoy feliz en mi trabajo y mi salario no es el que desearía, pero no quiero cambiar de trabajo porque pienso que eso sería arriesgado” sino cambias la forma en que estás haciendo las cosas seguirás obteniendo el mismo resultado que tienes hasta ahora.

Pues más que comodidad, la famosa zona de confort genera cierta seguridad, lo cual hace más complicado darse cuenta que quizá sea momento de plantearse si cambiar, mejorar, o modificar una acción o hábito. (Delgadillo 2018)

Así que ¡toma las riendas de tu vida!, se valiente para asumir los riesgos necesarios y cambiar de una buena vez por todas. De un modo u otro la seguridad es relativa, todo implica un riesgo en menor o mayor grado, entonces porque sabotearte pensando que algo es arriesgado, en este punto ¿qué preferirías? arriesgarlo todo, venciendo el miedo que sientes al cambio; o lamentarte después por no haberlo intentado.

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Cuando no logramos cumplir nuestras metas en el corto y largo plazo, debemos ser muy sigilosos y hacer un propio discernimiento personal, que nos permita identificar cuáles son nuestras excusas, analizando a fondo aquellos obstáculos que quizás no son más que un montón de pretextos obstruyendo nuestros sueños.

Una vez identificadas, podemos cambiar nuestros pensamientos hacia ellas y avanzar por el mejor camino hacia el logro de nuestros propios objetivos… el mejor tiempo para actuar es hoy; así que ¡piénsalo!  ¿Cuál es tu mejor excusa?, los invito a dejar sus comentarios y a seguir leyéndonos en Nación MX, hasta la próxima.

Referencias:

  • Dyer Wayne, W. (2010), Piensa diferente, vive diferente.
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