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¿Es verdad que el amor está en el cerebro? Parte 2

Por Juan Francisco Contreras Lara.

La atracción entre dos personas tiende a ser inmediata y se va concretando con el tiempo, podemos elegir a alguien con quién platicar un momento y después alejarnos porque alguno no nos agradó o nos ha dejado de impresionar lo que antes nos atrajo. La pregunta que nos llama generalmente es ¿Por qué me fijé en aquella persona? Trataremos de dar respuesta a esta pregunta desde lo que sabemos científicamente.

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En esta parte de la serie de artículos relacionados al amor y al cerebro hablaremos de los mecanismos de atracción y selección de pareja desde la biología, antropología y psicología. Esto nos permitirá llegar a algunas conclusiones, pero también despertará dudas en nuestra propia experiencia.

Primero es necesario reconocer que la conducta de selección de pareja vista desde estas perspectivas no es fácil de comprender y no podemos hablar de un único mecanismo que explique completamente estas conductas. Si tomamos en cuenta que hay muchos factores que se relacionan a esta decisión, entonces estamos en un camino amplio para comprender este tema.

Segundo, hay factores como la cultura, las reglas sociales, contextos socioeconómicos y las prácticas sociales como las costumbres y tradiciones que modifican nuestra elección de pareja. A pesar de estas y otras influencias, hay mecanismos biológicos que se activan en momentos específicos de este proceso.

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¿Para qué elegimos parejas?

Es una pregunta amplia por responder, pero si entendemos que los seres humanos tienen necesidades biológicas como el respirar, alimentarse, etc. También existe una inclinación biológica a la reproducción. Para la biología el fin principal de la conducta de “cortejo” es el elegir una pareja para procrear crías y continuar con el ciclo evolutivo con la transmisión de genes.

Si entendemos que en los humanos el cortejar, seleccionar y procrear va más allá de la transmisión de genes y tener hijos, la situación se comienza a complicar. Sin embargo muy a pesar de nuestra imponente evolución como especie, las conductas de selección de pareja y cortejo tienen respuesta en impulsos de nuestros antepasados.

Hay dos teorías que nos explican (entre muchas otras) por qué elegimos a una pareja. La primera es la del conocido evolucionista Charles Darwin, quién explica que nos relacionamos con otras personas para un fin reproductivo y la selección basada en la supervivencia de la especie. En el artículo anterior se explican algunos de estos mecanismos.

Otro autor nos dice que hay una “inversión parental” es decir, que los seres humanos toman en cuenta tiempo, calidad y recursos con los que cuenta la pareja a elegir. El fin es simple: asegurar que si se va a tener uno o más hijos con esa pareja, esta pueda proveer de una estabilidad en recursos, estabilidad  en la relación, etc. De lo contrario, al tener una pareja inestable, se disolvería la relación y la estabilidad de la unión. Como consecuencia inmediata se perdería la estabilidad de recursos, la relación, etc.

¿Quién es el candidato ideal?

Dicta el dicho “Siempre hay un roto para un descocido”, nadei es perfecto y en un mundo de imperfección nadie puede levantar la mano y decir “Soy yo la pareja perfecta en todo”. Con base en las teorías que hemos revisado rápidamente, nos empieza a quedar un poco más claro quién pudiera ser la pareja ideal.

En el año de 1989 el investigador llamado Buss y otros investigadores incluyeron 37 culturas que abarcaron seis continentes y cinco islas en las cuales se preguntaron las características más importantes para elegir una pareja. Sí, los científicos también estamos interesados en el amor y en cómo se eligen las parejas.

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Algunas características universales para hombres y mujeres fueron:

  • Amables
  • Comprensivas
  • Confiables
  • Saludables
  • Inteligentes

Como se puede observar, son cualidades muy sencillas y en algunos casos se pueden o no tener todas y cada una, pero recordemos que en general hombres y mujeres preferirían este tipo de características. Ahora ¿Qué es lo que prefieren las mujeres? El mismo estudio describe que las mujeres buscan hombres que puedan acceder a una buena posición económica, entre otras características. Y ¿Qué es lo que prefieren los hombres? La preferencia estaba dictada por mujeres que demostraran salud, fertilidad y valor reproductivo.

Nuevamente es preciso recordar que cada persona y grupo cultural (tradiciones, costumbres y sociedades) tienen otras ideas sobre lo importante en la elección de pareja, por ejemplo, en algunas comunidades una persona divorciada no puede ser bien vista, mientras que en otras no es relevante esta situación.

Si bien las características físicas son preferencia en el hombre, las mujeres también tienen interés en esto. Dos investigadoras, Hernández y Cerda (2012) describieron en uno de sus artículos que las características físicas que prefiere una mujer en un hombre es altura superior al promedio, cuerpo atlético y un cuerpo simétrico.

¿Y dónde está el cerebro en todo esto?

La motivación a la elección de la pareja está también dirigida por la actividad hormonal en el cerebro. Como es generalmente sabido, existen hormonas que definen el sexo de un bebé desde antes de nacer, estas hormonas sexuales también determinan las características sexuales en el desarrollo, el grado de interés en la formación de una relación y en la sexualidad, entre otras.

Un ejemplo claro de esto es que la mujeres prefieren más a los hombres con características físicas simétricas durante el periodo de fertilidad del ciclo menstrual.

En los hombres pasa algo similar, un ejemplo claro de los efectos de las hormonas es que las altas concentraciones de testosterona reducen la capacidad de reconocer las expresiones de las emociones en otros y por resultado, se reducen las posibilidades de recocer e identificar adecuadamente el estado emocional en otros o la pareja.

Hasta aquí hemos descrito solo algunos mecanismos relacionados con la conducta “selección de la pareja” desde algunos puntos de vista científicos. Sin embrago, la evidencia es muchísima y no es posible comentarla en un solo texto. Así que le sugiero que tome una postura crítica de esta información, complementando cada vez más la comprensión de esto por medio de lecturas, documentales, etc.

En el siguiente artículo hablaremos de la “adicción cerebral” que se genera durante las fases del enamoramiento o amor romántico y conoceremos algunos mecanismos que son parte de nuestro día a día en las relaciones con otros.

Agradezco que lean y compartan este artículo, además, me gustaría que comentaran sus temas de interés o dudas que surgieron con relación a este y otros temas que se estarán tratando en más artículos de Nación Mx. Un saludo a mis queridos lectores.

Referencias

Hernández-López, Leonor E, & Cerda-Molina, Ana Lilia. (2012). La selección sexual en los humanos. Salud mental, 35(5), 405-410.

Buss, D. M. (2007). Sex diferences in human mate preferences. Evolutionary hypotesis testing 37 cultures. Behavioral Brain Sciences, 21, 1-49.

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