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El laboral, otro ámbito inequitativo para las mujeres: Encuesta Nacional de Egresados de UVM

En el contexto del Día Internacional de la Mujer que proclama la participación de las mujeres en la sociedad en igualdad de condiciones que los hombres, los ingresos y oportunidades para ellas en el campo laboral siguen siendo menores que las de los hombres, de acuerdo con datos arrojados por la Encuesta Nacional de Egresados 2018, realizada por el Centro de Opinión Pública de UVM y Profesionistas.org.mx.

Al analizar la evolución del salario en relación al primero y los siguientes empleos de los profesionistas, encontramos que las mujeres reciben sueldos menores a los de los hombres, tanto en su primer empleo como en el que tienen actualmente.

En el primer empleo, son las mujeres las que ganan los sueldos más bajos, por ejemplo, mientras que 68% de los hombres reciben sueldos menores a 8 mil pesos, en el caso de ellas, este porcentaje aumenta a 74%.

En el empleo actual, la proporción de mujeres que recibe sueldos superiores a 15 mil pesos es 10% menos que los hombres con el mismo salario, es decir, 30% de las mujeres y 40% de los hombres obtienen un salario superior a 15 mil pesos. Esta diferencia existe independientemente del área de estudio, por ejemplo, mientras que 28% de las mujeres egresadas del área de las ciencias naturales, exactas y de la computación gana más de 15 mil pesos, los hombres en este mismo rango representan 37%. La misma situación se repite en el área de salud, donde 31% de las mujeres gana más de 15 mil pesos, en contraste con el 45% de los hombres.

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También pueden apreciarse diferencias respecto a las prestaciones, promociones en el trabajo o tipo de contratación. Por ejemplo, 58% de las mujeres no obtuvo ninguna promoción en su primer empleo (versus 51% de hombres), es decir, son más los hombres quienes reciben promoción en su primer trabajo, en relación con las mujeres. Entre las mujeres que sí tuvieron promociones o crecimiento, 23% fue de puesto (4% menos que los hombres); 21% tuvo una mejora en su sueldo (4% menos que los hombres) y un menor porcentaje, 65%, recibe su salario por nómina (versus 69% de los hombres, con lo que podría hablarnos de menor estabilidad y formalidad en el trabajo).

La Encuesta Nacional de Egresados 2018 revela que los salarios más altos están también asociados a emplearse en menor tiempo y resulta que 19% de las mujeres egresadas tardará más de un año en conseguir empleo y 18% entre seis meses y un año, a diferencia de los hombres que se emplean en menor tiempo una vez que egresan, o bien, cuentan con un empleo antes de salir de la universidad.

Profesionistas y emprendedoras.

Incluso entre aquellas mujeres que cuentan con un negocio propio los ingresos son menores que los obtenidos por los hombres (19% reportan una retribución mayor a los 15 mil pesos versus 24% de hombres que logran la misma retribución) y 11% indica que su negocio aún no arroja ingresos. Tomando en cuenta la organización y tamaño de la empresa, únicamente 13% tiene negocios con una estructura, cargos y funciones definidas, en su mayoría son empresas donde las mujeres son las únicas a cargo (53%) y 84% de los negocios tiene menos de 5 empleados.

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La elección del esquema laboral nos habla del rol de la mujer en la sociedad actual y de los retos que enfrenta cotidianamente. Por ejemplo, las mujeres egresadas de una institución de educación superior que se desarrollan como profesionistas independientes reportan, en mayor medida, que lo hacen porque manejan mejor su tiempo (18%) y para contar con un ingreso adicional (18%); en tanto que los hombres lo hacen por no encontrar empleo (19%), por ser su propio jefe (16%) o mejorar sus ingresos (15%).

Desempleo.

16% de las mujeres participantes en la encuesta reportó no contar con empleo (a diferencia de 14% los hombres). Al preguntarles por su último trabajo, 38% de ellas perdió su empleo y 49% renunció (versus los hombres que renunciaron, que representan 42%). Destaca que las razones de los hombres para renunciar se concentran en mejorar sus condiciones laborales, salariales o formativas, mientras que los motivos de las mujeres son más diversos: aspiraciones académicas (23%), cuestiones personales como embarazo o matrimonio (17%), perciben que no tienen oportunidades de desarrollo profesional (15%), deterioro en el ambiente laboral (12%), aspiraciones económicas (11%), porque no está vinculado con la carrera (7%), acoso (6%) y conflicto con el jefe (4%).

 

Si bien la participación de las mujeres en el campo laboral se ha incrementado, su incursión en el trabajo aún no se ve retribuida en ingresos o condiciones igualitarias para emplearse o desarrollarse profesionalmente por lo que aún tenemos desafíos en esta materia.

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