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Los infortunios del Joker

Por: Alessia Dávila

¿Será que un evento desafortunado tras otro, o una combinación de ellos fue lo que convirtió a Arthur Fleck en un villano vengativo y sonriente hasta llegar a la cima de su locura y convertirse en Joker?…

Si comparamos el escenario en el cual se desarrolla esta vida, con el contexto de nuestra sociedad actual, encontraremos cuantiosas similitudes, pero la primordial es que nos encontramos con un gran problema que va cada vez más en auge: la antipatía social, la indiferencia, pero sobre todo la negativa de ponerse en los zapatos del otro.

Olvidamos por momentos los contrastes que hay en las ciudades, en los pueblos; y específicamente en nuestro país donde residen alrededor de 125 millones de personas, de los cuales el 49% aproximadamente de esta población vive en la pobreza.

Una sociedad, donde a medida que avanzamos en edad, van disminuyendo también las oportunidades de empleo, ya que encontrar un empleo formal después de los cuarenta años, se torna un tanto complicado sino es que antes; vivimos en un país donde existen los llamados trabajos informales, por supuesto sin derecho a la seguridad social.

Esta situación me recuerda por un momento la gente que diariamente vende algún artículo en los cruceros, o aquellos que limpian los parabrisas de los carros.  Individuos que se suben al transporte urbano cantando para obtener alguna moneda, o aquellos que te cuentan historias de trágicos accidentes o enfermedades y que necesitan dinero para atenderse.

¡Sí!, me refiero a toda esa gente a la que hemos mirado con indiferencia, o quizás ignorándolos, porque para nosotros representan aquellos “payasos”, supongo que tenemos algunas razones, ya que no estudian, no trabajan de manera formal, no tienen solvencia económica, pero que no sabemos si su lucha es verdadera o si sólo es una máscara más. ¿Cuántas veces hemos visto esta realidad?, pero de una u otra forma la excusamos, la evadimos, porque sencillamente es incomoda y nos molesta.

Con el protagonista de Joker y su enfermedad mental en aumento, recordé también a las personas que padecen alguna de estas enfermedades y de la poca ayuda que ofrecemos a los grupos más vulnerables de nuestro país, me hace pensar cuantos recursos del presupuesto de la nación se destinan a este sector y si en verdad se aprovechan como debieran; me hace reflexionar si las personas de esta condición en realidad nos importan; o si solo son una carga más que mantener de nuestros impuestos.

Pienso en las condiciones deplorables en las que vive la gente sin recursos, donde algunas viviendas parecen palacios de cristal comparadas con otras, a veces, solemos olvidar que todos somos humanos y que vamos en el mismo barco, probablemente hacia direcciones distintas, donde no todos han tenido las mismas oportunidades, donde en lugar de entender por haber tenido un mal día, respondemos con golpes o robando sus pertenencias, “simplemente nos falta humanidad”.

Para algunos será diversión, pero para otros será rabia contenida que solo irá en aumento hasta explotar de un momento a otro. Son infortunios; porque a pesar de querer salir adelante y de hacer las cosas bien, en ocasiones te topas con personas equivocadas.

De estas personas existen varias; están aquellas que intentan ayudarte, pero su preparación es tan pobre que no pueden ofrecerte algo que en verdad te sirva, pues en lugar de consolarte y darte abrigo emocional, te responden diciéndote que uses la violencia para defenderte. Y que cuando vienen los problemas nos evaden escondiéndose en una mentira.

También están las que te “tendrán” que recibir y oír por la posición que juegan en la sociedad, pero curiosamente son aquellas que sólo oyen para cumplir requisitos, pero no escuchan y terminan siempre haciendo las mismas preguntas, ¿Qué pensamientos has tenido hoy?, para ellas serán siempre mismas respuestas, pero aun así no solucionara el problema de fondo.

Encontraremos también a las personas que son exitosas, aquellas que gozan de una posición privilegiada y no solo hablo de dinero, y solvencia económica, sino aquellos líderes, personas que para algunos su opinión vale más que oro. ¿Qué ironía no?, pues donde debería haber respeto encontramos burlas en potencia, porque los medios de comunicación ahora así lo permiten, ya que podemos opinar, reír de los demás, exponer sin dar la cara.

Finalmente están las personas más cercanas a ti, aquellas que por su cercanía contigo tienen la obligación de hacer más por ti, de cuidarte y protegerte; lamentablemente a veces fallan y de la peor manera al permitir abusos contra tu persona ya sean de tipo físico o emocional. Los abusos en la infancia sino son tratados; suelen dejar secuelas de por vida; todo es una cadena que puede desembocar en depresión en tener deseos parecidos al de que ¡ojalá que la muerte valga más que la vida!

¿Será acaso que nuestra antipatía social nos ha puesto a la defensiva?… ¿Será toda la culpa de la sociedad, de nuestros gobernantes?, o son nuestras propias limitaciones y enfermedades mentales las que al final pesan más en nuestras acciones. ¿Estamos tan desesperanzados ya?, es preciso decir que toda la gente te responderá igual, quieres una sonrisa y recibes un golpe en la nariz… no lo creo, habrá también quien este allí, alguien que, aunque quizás no sabe cómo ayudar son más conscientes de tu situación, serán amables y siempre te trataran bien, y eso, ya es una ganancia en nuestros tiempos.

Cada quien conoce sus luchas, sus limitaciones y enfermedades, no traemos un letrero colgando, diciendo como nos sentimos hoy, no somos urnas de cristal, pero, aun así, como sociedad nos falta dejar de lado las indiferencias, tratar de ser amables con el otro, y dejar de ser oídos sordos a las múltiples realidades, algunas muy crudas por supuesto, pero que si no son atendidas pueden convertirse en un peligro individual y colectivo.

Detrás de la risa de algunos, quizás haya otra máscara, la de la impotencia, tristeza y desesperación, así que seamos congruentes para discernir, para tratar a las personas como lo que son, porque este mundo es agresivo, para algunos no hay oportunidades, otras las crean y para otros todos les fue dado.

Por lo tanto, los Jokers de esta sociedad ¿son una construcción de la misma?, ¿son el resultado de las fallas de nuestro sistema social?, ¿son los villanos?, o solo son personas enfermas, que hemos tratado como basuras… ¿podríamos justificar sus acciones?…

Al vivir en sociedad, debemos plantearnos lo que estamos haciendo por los demás, tomar conciencia de nuestra parte de responsabilidad y saber cuál es el rol que jugamos en ella…

¿Eres de los que se defienden con más violencia, eres del grupo de los indiferentes, eres de los que deberían escuchar, pero solo oyen? ¿te consideras del grupo de los exitosos?, ¿cuentas con poder, con influencia hacia los demás?, el retrato de los problemas de la sociedad misma en que vivimos, simplemente y de forma desoladora dejo de ser ficción.

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Referencias:

  • Phillips, T., Cooper, B., Tillinger, E. (productores) y Phillips, T. (director). (2019). Joker (cinta cinematográfica). EU.: Warner Bros.

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