Estudiantes y docente de UNITEC, elaboran y donan mil caretas para personal médico por COVID-19

Ciudad de México, 21 de abril de 2020.- Estudiantes de la Universidad Tecnológica de México (UNITEC) Campus Cuitláhuac, encabezados por el Maestro Hazael Ortiz, elaboraron mil caretas de protección que fueron donadas a enfermeras y médicos de diversos hospitales y clínicas que atienden pacientes afectados por el COVID-19.

Aún con dificultades para la obtención de insumos y estando a distancia por la cuarentena, este docente y estudiantes lograron salvar los obstáculos y producir esta protección para trabajadores de la salud que atienden a los enfermos.

El Profesor Hazael Ortiz comentó que las caretas están hechas con base en mica de Pet-G –el mismo con el que se fabrican las botellas plásticas-. Explicó que, para emprender el proceso de elaboración, se enfrentaron con la situación de desabasto de este material en el país, ya que esta mica dejó de ser importada de Estados Unidos. Sin embargo, tanto docentes como estudiantes encontraron proveedores que lograron comprar el material en ese país y gracias a eso, fue posible crear las caretas.

Explicó también que algunos estudiantes, por el apremio ante la situación, elaboraron las caretas con láminas de PVC, otros con acetatos que, si bien tiene el inconveniente de que no se puede limpiar con alcohol, sí protege el rostro de los usuarios. “El problema del acetato es que no se puede limpiar con alcohol porque se deshace, pero colocamos una nota que dice que con agua y jabón podían seguir reutilizando la careta”.

El docente comentó que él imparte tres materias en UNITEC Campus Cuitláhuac, entre ellas Modelos y Maquetas en Arquitectura y, Arquitectura del Paisaje. “En la clase de Modelos y Maquetas estábamos elaborando una exposición sobre dos arquitectas que ganaron el Premio Pritzker este año, pero al ver la contingencia por la que atraviesa el país y el mundo, cambié el rumbo y empecé a investigar sobre la elaboración de las caretas”, indicó.

Relató que se apoyó de makers que se encuentran en España, de quienes obtuvo las directrices para trabajar el diseño y adaptó todo a las normas mexicanas. “Me apoyaron especialistas de la salud para cumplir con algunos requisitos que marca la COFEPRIS, no está certificado el producto, obviamente por cuestiones de tiempo y de urgencia, pero las caretas sí cuentan con los requerimientos necesarios de ayuda al personal médico”, señaló.

Estos especialistas que ayudaron con su asesoría al profesor Ortiz, trabajan en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre en la Ciudad de México y, en el Hospital General de México. “Ellos fueron los que me dieron las indicaciones sobre qué materiales podrían servir, qué clase de texturas emplear; por ejemplo, indicaron que el material no debía ser poroso para que no almacenara virus ni bacterias, sino completamente liso. Además, nos dijeron que las ligas les molestan a los médicos porque les comprime la cabeza lo que les ocasiona dolores, entonces, tenía que ser un diseño que se ajustara a su medida sin aplicar compresión”, detalló.

De acuerdo con el Mtro. Ortiz, algunos estudiantes elaboraron las caretas a láser o con maquinaria para que fuera más rápido el proceso. “Tuvimos la dificultad de que los chicos ya no podían salir de casa, así que algunas solo podían cooperar con el equivalente al gasto de una maqueta para conseguir más caretas. Aún así, entre los 60 alumnos logramos terminar las mil caretas en 15 días, una semana para organizarnos y ver el diseño y la segunda semana para producirlas”, dijo.

La donación se hizo de la siguiente manera: 200 caretas al Hospital General de México; 190 al Centro Médico Nacional 20 de Noviembre; 150 al Hospital General Regional 72 del IMSS de Tlalnepantla -donde se contagiaron varias personas de coronavirus-. En otros hospitales y clínicas fueron repartidas entre 30 y 50 caretas, como la Unidad de Medicina Familiar 79, el Hospital General de Zona 18 en Playa del Carmen; Hospital General de Zona 27 en Tlatelolco, el Hospital Fernando Quiroz, del ISSSTE; el Hospital de Traumatología de Lomas Verdes, Centro Médico Nacional La Raza, el Hospital Raúl A. Carrillo en Los Cabos, Hospital Gabriel Mancera, Hospital Moisés Lira entre otros.

“Realmente, para nosotros, desde nuestra trinchera, significó poder apoyar a los que están en el frente de batalla. Cuando fue el terremoto de 2017, me tocó ser brigadista y recibimos mucho apoyo del personal médico, ya que en algunas de las construcciones que colapsaron me toco estar colaborando dentro de ellas junto con otros arquitectos, ingenieros y rescatistas para poder revisar y reforzar las estructuras. Creo que hacer las caretas es lo menos que debo y puedo hacer como agradecimiento por esa preocupación que tuvieron por nosotros, por los ingenieros y los arquitectos, y por la sociedad en esos momentos”, concluyó.

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