Y SIGO SOÑANDO CON FINLANDIA

Rita Lemus Grande

Finlandia es un país al norte de Europa, considerada una de las cinco naciones escandinavas (las otras son Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia) con las que comparte un territorio helado en el que todavía parecen escucharse los murmullos de los dioses del bosque. Sin embargo, al ser la región de los países nórdicos más próxima a Rusia, a Estonia y a Polonia sus cuentos tradicionales y su música toman diferentes matices.

          Los finlandeses vivieron desde tiempos muy antiguos en un lugar muy difícil, con veranos cortos e inviernos muy largos y duros. Observando siempre a las aves y aprendiendo de ellas la sabiduría del cielo. Quién pudiera como ellas volar al sur cada que finaliza el otoño a un lugar donde siempre es primavera y nunca se sufre. También era la creencia que los pájaros eran encargados de traer las almas a los recién nacidos y llevar las de los muertos a Tuonela, el inframundo. Tanto resonó esta idea hasta la principios de la modernidad que el compositor finés Jean Sibelius, al ver pasar a una grulla cerca de su casa, profetizó su propio fin… falleciendo apenas unos pocos días después de su encuentro con el ave.

          Hasta las últimas dos décadas, la cultura tradicional y actual finlandesa permanecía fuera del foco de nuestra atención, pero llegó hasta nuestros oídos el sonido de su música rock y rock pop. Fue entonces cuando yo también dirigí mi atención hacia ellos. Aún con toda su influencia parecen lejanos a nosotros. No solo por su idioma, tan complicado ante el castellano y el inglés, sino por su sentimiento aparentemente lúgubre y oscuro. Como en todas las regiones del mundo, el clima y el paisaje influyen poderosamente en el corazón de un pueblo; en este caso no será la excepción y con las auroras boreales como único signo en el cielo helado de vez en cuando, el sentir popular e individual debió ser muy distinto al de nuestros terrenos.

          Es muy extraño que un latinoamericano desarrolle un verdadero sentido de oscuridad, el brillante sol y el cielo límpido de nuestra nación impide esa introspección a que las personas están obligadas cuando permanecen al resguardo mucho tiempo… aunque algo hemos de entender justamente en estos días.

          La cultura finlandesa me hace pensar en eventos emocionantes que pueden ocurrir de un momento a otro entre la nieve y el hielo. Una manera distinta para demostrar la valentía; enfrentándose no solo a osos y creaturas encantadas, sino también al frío. Correr entre los bosques y encontrarse con Väinämöinen, el viejo hechicero que tanto escándalo hizo en la mente de J. R. R. Tolkien hasta tomar la forma de Gandalf en sus propias historias.

          Como si fuera poco lo que se dice de sus bosques y sus montañas, tampoco en el mar estaríamos fuera de la escena de combate. Con monstruos marinos y robos de objetos mágicos, las olas cargadas de hielo también fueron un ambiente para la narración. Si se les presta oído quizá nos cuenten todo lo que saben, que no es poco. Y tal vez ellas puedan recordar la figura exacta de aquellas creaturas descomunales que algunas crónicas describen como serpientes acuáticas y otras como grandes pulpos.

Muchas cosas buenas y no tan buenas se han dicho de Finlandia; como que posee uno de los sistemas educativos más eficientes del mundo, o uno de los niveles más altos de suicidios a nivel internacional. No sé cómo es realmente la vida en ese lugar, pero creo que se me permite soñar a través de los libros de leyendas y los libros de historia y es un país que admiro por su personalidad única y porque para ellos la derrota no es opción.

Finalmente podemos decir que tal vez sea el contraste cultural el que nos deslumbra. La lejanía geográfica y de todas las índoles nos hacen parecer a esta nación como una tierra más allá de lo creíble, comprendiendo que ellos están tan apegados a sus raíces como nosotros a la propia… una raíz completamente distinta.

“Quisiera que estuvieras esta noche conmigo para ver las luces del norte. Quisiera tenerte a mi lado esta noche cuando el cielo arde.” The Rasmus

The_Wounded_Angel_-_Hugo_Simberg
Imagen: “El Ángel Herido” del pintor simbolista finlandés Hugo Simberg (1903). Dominio Público.
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