LA CURIOSIDAD CIENTÍFICA

Rita Lemus Grande

Desde épocas muy pretéritas el hombre ha observado la naturaleza y se ha preguntado la forma en que se dan los procesos del medio ambiente y la vida de todos los seres. Aunque los sacerdotes y magos explicaban que esta era la voluntad de los dioses (y después del Dios judeocristiano) en la mente humana siempre palpitó una pregunta que en sí misma era un pecado: ¿Cómo?

          Me ha tocado escuchar las conversaciones entre mi esposo y sus compañeros (científicos) y puedo notar su impaciencia por que se descubra un por qué o la manera de elaborar algo artificialmente… al oírlos me alegra tanto no vivir en una época anterior, cuando los nuestros antepasados anhelaron el conocimiento y no tenían siquiera la idea de que la tierra no fuera plana (eso sí era estar en la calle).

          Cuando florecieron las grandes culturas de la antigüedad, como la sumeria o la egipcia, también se inició el camino de la ciencia… pero eran tantas las preguntas básicas y tan poco lo que podía comprobarse que en realidad los pensadores llegaron a caer en la desesperación. Nació entonces la leyenda de que en algún lugar del universo existían las “Tablas de Esmeralda”, dos láminas talladas en esta piedra preciosa color verde en las que estaban escritas una serie de respuestas que ellos todavía no aspiraban a poder contestar. Se rogaba al dios Thoth (amo de la sabiduría) que por favor viniera al mundo de los hombres a traernos estos objetos y poder escribir pergaminos fiables que contuvieran erudición de verdad, es decir, estos artefactos divinos hubieran ahorrado milenios de prueba y error… pero Thoth nunca se presentó.

          Los hombres entonces no tuvieron más remedio que trabajar pacientemente en sus arcaicos laboratorios y a veces el “¡Eureka!” no llegaba jamás; mientras en numerosas ocasiones apareció en forma accidental o se descubría algo que no se estaba esperando en sí; solo en un puñado de experimentos se lograba responder la pregunta inicial. A este ritmo han operado todas las ciencias, incluyendo la medicina. Actualmente, por fortuna, los sabios han logrado direccionar bien sus investigaciones y obtener resultados precisos en menor tiempo; gracias a todos aquellos quienes buscaron la aguja en el pajar en otros siglos.

          La ciencia, como el arte, ha sufrido sus altibajos a causa de las epidemias, los desastres naturales, la economía y la guerra… ¡La guerra! Esta última es un caso muy particular, ya que por culpa de ella se cierran las universidades, se detienen las investigaciones en curso y los científicos o los grandes catedráticos acaban refugiados en un país distinto al suyo. Los civiles no pueden pensar en ciencia durante las contiendas, pero los ejércitos trabajan en ella a marchas forzadas buscando armas, enfermedades y curas para sus propósitos. La prueba del Carbono 14 (que sirve para datar y nos ha dicho la edad de faraones y homínidos) fue uno de estos hallazgos que se produjeron alrededor del contexto de una guerra (1940).

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Imagen: “La Creación de las Aves” Remedios Varo, 1951.

          Todos los científicos se han sentido orgullosos del saber de su época, pero entre ellos ha habido quién vive lo suficiente para ver caer desmoronadas sus propias ideas o las de sus camaradas. La personalidad del científico posee, como el artista, un ego muy elevado. Lo malo para ellos es que en su trabajo no cabe el refrán “en gustos se rompen géneros” como entre los artistas, no es cuestión de apreciación. En la ciencia existe una respuesta correcta que puede probarse y se acabó la discusión. También he escuchado en reuniones la pregunta “¿Cómo podían pensar esto o aquello en el pasado?”… Y pensar que los sabios del siglo XII llegaron a decir lo mismo.

          Los científicos y los artistas siempre respondemos a las necesidades de una época. Se nos aplaude y se nos agradece en nuestro momento, pero que las generaciones futuras nos comprendan es difícil. Así como obedecemos al tiempo, también a la geografía ¿Por qué creen que muchos grandes científicos provienen de la provincia o lugares rurales? La naturaleza es quien inspira la creatividad sensitiva del artista o racional del doctor en ciencias.

 

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