EL COVID APLANÓ FESTEJOS IMPORTANTES

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Por Zoila Patrón Cantú

Hablar de la celebración del 10 de mayo lleva inevitablemente a mencionar la importancia del papel que la mujer ha jugado en la historia de la sociedad. Ser madre es el resultado de ser una mujer poderosa.

Como símbolo de unión y fuerza, una madre representa el comienzo de la vida, la protección, la esperanza, lo que ofrece una madre no tiene precio. Cabe mencionar que desde la época prehispánica las mujeres fueron constructoras y asiento de los pueblos mesoamericanos, eran quienes decidían el destino de las familias.

Ni qué decir de las mujeres mayas que ocuparon cargos destacados, eran el centro y participaban activamente en el control y la transferencia del poder, lo cual queda de manifiesto en el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas en donde se detalla el papel determinante de la mujer en la formación y mantenimiento de la sociedad a través de la familia. Las madres mayas eran trabajadoras, tejedoras, administradoras, recolectoras, artistas y constructoras; además transmitían estos conocimientos a sus hijas, lo cual aseguraba la extensión de la cultura del trabajo femenino.

Tal y como ocurre hoy en día con las madres trabajadoras, las cuales ponen el ejemplo a sus hijas y las preparan para un mundo laboral cada vez más competitivo. Podría citar más ejemplos, sin embargo es una pena que algunas mujeres no se den cuenta del verdadero y único poder que otorga la maternidad, ese tesoro invaluable creador y constructor del mundo.

Ya lo mencionó el Papa Francisco: “es un gran peligro para la fe vivir sin madre” y no se refiere a otra más que a la virgen María, modelo y ejemplo de la religión católica y protectora de sus hijos.

La madre está presente en la salud, en la enfermedad, es apoyo invaluable en los mejores y en los peores tiempos, incluso en esta etapa de contingencia por el covid-19 está presente en la memoria de sus hijos. Habrá que entender que la capacidad de la mujer de dar vida es el regalo más preciado, por lo tanto, el mejor regalo que puede dar un hijo es regresar un poco de lo mucho que ella ha dado, manteniendo la sana distancia, hasta que vengan tiempos mejores.

 

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