Índice del bienestar (IB) más allá del Producto Interno Bruto (PIB)

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Lic. Y M.C.I. Rafael Munguía Garduño

Especialista en impuestos y comercio internacional

Catedrático, columnista, conferencista, asesor y promotor cultural.

Recientemente, el Presidente Andrés Manuel López Obrador presentó su ensayo «La nueva política económica en los tiempos del coronavirus». Afirmando que este documento es el fundamento teórico de las acciones del Gobierno de la Cuarta Transformación (4T), se trata de un nuevo modelo económico basado en cinco principios relacionados entre sí: democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar. En este texto se destaca como eje principal de la política económica sustituir la medición de la economía en función al Producto Interno Bruto (PIB), por el índice del bienestar (IB) cuya finalidad sea que el Estado cuente con un indicador que le permita crear las condiciones para que la gente pueda construir su felicidad, resaltando que en cualquier país el Estado es fundamental para el bienestar de su población y que en el caso de una nación como la nuestra, con tantas desigualdades, la intervención del Estado resulta indispensable para la supervivencia de muchos. Textualmente se expresa que esta propuesta está orientada a establecer un Estado de bienestar igualitario y fraterno para garantizar que los pobres, los débiles y los olvidados encuentren protección ante incertidumbres económicas, desigualdades sociales, desventajas y otras calamidades.

Joseph Stiglitz, Amartya Sen y Jean-Paul Fitoussi en su libro “Mis-measuring our lives” han expresado:

“En una sociedad cada vez más orientada a la medición del desempeño, tener las métricas correctas importa mucho. Lo que medimos afecta lo que decidimos y hacemos. Si usamos malas mediciones, impulsaremos las prioridades equivocadas”.

El Producto Interno Bruto (PIB) fue introducido a inicios de los años 30, cuando el economista estadounidense de origen ruso Simon Kuznets presentó un informe denominado “Ingreso Nacional 1929-1932”, cuyo objetivo era proporcionar datos confiables que sirvieran de base para aplicar medidas para salir de la recesión en los Estados Unidos, su aporte se difundió por todo el mundo, al punto que en la actualidad se producen diversas estadísticas sobre el Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, el propio Kuznets afirmó que es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su ingreso nacional.

En los últimos años, han aparecido indicadores que son más eficientes para medir el desarrollo o incluso la felicidad, incorporando variables que van desde el cuidado ambiental o la religión hasta la corrupción.

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Por su parte, el gobierno de la 4T, ha expresado como objetivo central erradicar la pobreza y reducir la brecha de desigualdad, el discurso más que ser desafiante,  es realmente populista y no atiende a la realidad, es suficiente con verificar las cifras para tener un mejor entendimiento; según el Consejo nacional de evaluación de la política de desarrollo social (CONEVAL), hasta 2018 se tenían contabilizados 61.1 millones de personas que se encontraban en situación de pobreza, los cuales representan el 48.8% de la población total mexicana. En San Luis Potosí, se tenían 1.4 millones de personas, que representan el 50.8%. En los últimos días, el CONEVAL emitió un documento en el que advierte las consecuencias económicas derivada de la pandemia del COVID-19, resaltando que, en 2020, nuestro país enfrenta esta crisis en condiciones de vulnerabilidad, prevalecen factores como: alta prevalencia de diabetes y enfermedades cardiovasculares, aumento del desempleo, caída del PIB hasta un 6%, pronosticando un incremento de la pobreza entre un 6.1 y 10.7 millones de personas. Se dice que una persona está en situación de pobreza cuando al menos tiene una carencia social en los indicadores de rezago: educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y servicios básicos en la vivienda, acceso a la alimentación; al mismo tiempo, su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias.

Charles Darwin decía:

“Si la miseria de los pobres es causada no por las leyes de la naturaleza sino por nuestras instituciones, nuestro pecado es grande”.

Con base a lo anterior, es evidente que un indicador como el PIB, nunca ha sido, ni puede ser un índice que sirva de referencia para medir y conocer el bienestar de la población, resultado de la iniciativa del gobierno de la 4T, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en su página de internet ha iniciado en el diseño de un banco de 35 indicadores (Better life index) desarrollados por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en conjunto con las entidades federativas, que permitirán medir la evolución de las mismas y dar seguimiento a las condiciones de sus ciudadanos.

El índice del bienestar, también conocido como índice de calidad de vida (Better life index), es construido utilizando la percepción de los ciudadanos, la medición de los avances es lo que realmente interesa a la población, saber si nos estamos moviendo en la dirección adecuada, al definir y monitorear los indicadores precisos que inciden en el bienestar de la población. Tener presente que todo indicador tiene su parte subjetiva y sujeta a mejoras.

Este banco de indicadores, no solo se limitará para conocer el comportamiento de la economía, sino también aporta el comportamiento de otros aspectos como: Salud, Educación, Seguridad, buen gobierno, vida comunitaria y bienestar personal.

Terminaré mi columna, citando una frase de Albert Einstein que dice:

“No todo lo que cuenta puede ser contado, ni todo lo que es contado, cuenta”

Vivimos en una época donde es posible tener acceso a todo tipo de información a tiempo real, el uso de las nuevas tecnologías facilita el procesamiento de datos y soluciones con base a algoritmos, donde la clave no está en cómo lo medimos, sino en la capacidad para tomar decisiones acertadas que nos permitan actuar con previsibilidad y resiliencia económica para ser parte de la transformación que todos queremos.

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