Felicidad en tiempos de pandemia

Por: Alessia Dávila

“La felicidad radica, ante todo, en la salud” George William Curtis

Son las 7:35 p.m., miro al cielo como empieza a caer la tarde, voy corriendo y siento como las brisas de aire fresco se agolpan una a una frente a mi cara. Generalmente no suelo correr, de hecho, no es algo que suelo hacer de forma frecuente, o bueno hasta hace algunos días era algo que pensaba que no me agradaba.

Entre el sentir de las brisas de viento, comienzan a venir a mi mente algunos pensamientos, y así, de forma fugaz recuerdo el día 31 de diciembre del año 2019, donde en una cena familiar pasada la media noche, entre familiares comentábamos los propósitos a realizar para el prometedor año de 2020.

Sin embargo; el destino estaba ya escrito, se había firmado en Wuhan (China) cuando se notificó el primer caso por enfermedad del virus de coronavirus que avanzó rápidamente y en unos cuantos meses se convirtió en una pandemia que afecta a muchos países en el mundo.  La enfermedad de COVID-19 es el nombre de muchos de nuestros miedos e incertidumbres actuales.

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Hasta finales del mes de mayo del 2020 se han confirmado 5,819,962 casos positivos de COVID-19 en el mundo y 362,786 fallecidos de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud OMS (2020).  Esta cantidad de personas infectadas y lamentablemente fallecidas es bastante alarmante, fue algo inesperado para la población; pues cuando empezamos a escuchar de esta enfermedad y de su propagación fuimos hasta incrédulos.

En lo personal, hay algo que aún me sorprende de esta enfermedad, y es que nos muestra una vez más en pleno siglo XXI lo vulnerables que somos como seres humanos. Sin cura hasta el momento, desprotegidos, nos encontramos indefensos.

Una vulnerabilidad humana no solo en cuestión de salud, sino también en otros aspectos, pues el coronavirus ha dejado al descubierto todas las carencias y desigualdades que se viven hoy en día tales como la estratificación del tejido social, las deficientes políticas públicas en materia económica y de salud, incluso hasta rasgos culturales para el combate a esta pandemia.

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Obligados de una u otra manera a pasar tiempo en cuarentena para poner distancia social, habrá quien tenga los recursos suficientes para poder hacerlo, pero las distintas realidades que coexisten en México son muy distintas a las del viejo continente.

Ante este escenario me pregunto si en estos tiempos, ¿podremos hablar de felicidad?… Cada uno de nosotros tendrá su repuesta y creo que eso dependerá de varios factores, el barco en el que te encuentres navegando, tus desesperanzas, cambios y oportunidades, pero sobre todo de la actitud con la que te enfrentes a esta situación, pues “la enfermedad es el resultado no sólo de nuestros actos, sino también de nuestros pensamientos” (Ghandi).

Para mí, existen varios escenarios o puntos críticos al hablar de Covid-19. Uno de ellos; quizás el más importante es que “este es un tiempo de cambio”. Hay etapas en nuestras vidas, hay momentos, pero algo que he aprendido es que nada es permanente. El cambio es una realidad y es inminente.

Hoy tenemos nuevas formas de hacer negocios, de trabajar a distancia a través del home office, tenemos modernas formas de comunicarnos y de educar. Es probable que sean peores o mejores a las que teníamos antes de esta pandemia, pero lo cierto es que esta enfermedad nos obligó de manera general a buscar nuevas estructuras para comunicarnos y organizarnos.

Por ejemplo, puede ser que hasta hace algunos meses plataformas como zoom y microsoft teams, no eran muy conocidas, tal vez porque no las necesitamos o eran innecesarias para nuestro día a día. Ahora hay una guerra por los proveedores de videollamadas y videoconferencias en grupo. Para sentir que estamos cercanos a los demás, en estos tiempos de pandemia, facebook agrego su emoji de una carita abrazando a un corazón, como forma de compartir apoyo y solidaridad a las reacciones en publicaciones.

Lo que me preocupa de estas nuevas formas de comunicación, es que estamos perdiendo contacto social de persona a persona, nunca ha sido lo mismo para mí, escuchar la voz de quien me habla, hacer contacto visual y mucho menos reducir un abrazo a una reacción de facebook; cuando nuestro tiempo de confinamiento termine de forma definitiva, no tengo la certeza de si nos habremos de acostumbrar a seguir con estos medios de comunicación y entonces reducir nuestro contacto social de persona a persona, quizás eso dejara de ser valioso, “estamos cercanos pero también más lejanos que nunca”.

Otro aspecto que nos ha dejado al descubierto es la economía a nivel personal y social.  México es un país en donde las personas tienen poca o nula educación financiera y ante un imprevisto como lo es el Covid-19, que nos ha obligado a parar los centros laborales para frenar la propagación del virus, es un golpe fuerte para la economía de nuestros hogares. No somos previsores y un número importante de la población vive el día a día o del comercio informal.

Esto nos obliga a repensar una vez más nuestras políticas públicas en materia de acceso a la salud, seguridad social, e incluso políticas fiscales. Sin duda, debemos aprender las lecciones que nos ha dejado esta problemática a nivel social y personal.

El ambiente es triste y desesperanzador, después de esas rutinas largas y extenuantes, del ruido cotidiano, ahora necesitamos permanecer en casa para evitar la propagación del virus. Para quien tiene el privilegio de poder permanecer en casa, la situación no es del todo mala. Es un buen tiempo para reencontrarse a sí mismo, tener un dialogo interno, replantearnos metas, reinventarnos.

Ahora cuando los parques, plazas y clubes sociales permanecen cerrados, y no tenemos a donde ir, tenemos la oportunidad de convivir y conocer más a las personas con las que vivimos, saber de sus gustos, descubrir lo que les enfada, sin prisas, podemos organizar de otra forma el día a día, regresar a descubrir lo esencial de nuestra vida.

De igual manera ante la falta de gimnasios y espacios públicos abiertos, podemos buscar nuevas formas para ejercitarnos, tal vez nos desesperemos y añoremos por regresar a la vida anterior creyendo que era mejor, pero debemos aprovechar este tiempo nuevo, disfrutar lo que se pueda y celebrar como nunca la vida, respirar y sentir que aun podemos hacerlo y sentir que estamos vivos.

Otra oportunidad que se nos presenta es descubrir que es un buen tiempo para el compartir, el ser solidarios con los que menos tienen, la enfermedad de COVID-19 ataca a todos por igual sin discriminar estratos económicos, por ello debemos apoyarnos unos con otros y ser responsables de nuestros actos, respetando en la medida posible todas las medidas de higiene en los espacios públicos.

Así que cuéntame, ¿eres feliz en este tiempo que se nos ha dado?, cual ha sido tu actitud para hacerle frente a este problema de salud pública…

Personalmente, extraño algunas cosas, otras simplemente no, se que regresaremos a una “nueva normalidad”, que debemos seguir nuevos protocolos para cuidar de nuestra salud, la vida social y económica por un buen tiempo no volverá a ser la misma, pero me muestro con ánimo y deseo que tú también lo estés, pues tengo la firme esperanza de que con la colaboración de todos saldremos de este problema de salud pública y libraremos esta gran batalla.

Hasta pronto, síguenos a través de Nación Mx.

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