T-MEC el triunfo del neoliberalismo

RAFAEL
Lic. y M.C.I. Rafael Munguía Garduño

La modernización del TLCAN, ahora T-MEC representa un triunfo del neoliberalismo, a pesar de que el actual gobierno de la cuarta transformación (4T) ha venido descalificando las prácticas del modelo neoliberal, en un ensayo titulado “La nueva política económica en tiempos del coronavirus, señaló textualmente:

“Que el modelo solo beneficia a las minorías no produce bienestar general sino, al contrario, engendra miseria pública y violencia”

Por otro lado, durante una de las conferencias mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) expresó que el T-MEC es clave para la reactivación económica y la inversión en el país.

Es inadmisible esta falta de claridad y rumbo en la visión del gobierno, estos mensajes solo contribuyen a generar incertidumbre y desconfianza para los inversionistas, debe existir congruencia entre el discurso y los hechos, siempre con estricto apego y respeto a las disposiciones legales, el estado de derecho debe prevalecer en todo momento para generar la confianza en el mercado, en esta etapa de reactivación económica y arranque del T-MEC no solo es fundamental, sino necesario.

Para generar empleos, mejorar las condiciones de las familias y erradicar la pobreza, es necesaria la inversión tanto pública como privada, la experiencia económica mundial lo confirma, basta con remitirnos a 1978, donde propuestas como las del economista Deng Xiaoping en la República Popular China dieron sus primeros pasos hacia la liberación de una economía comunista, cerrada y atrasada a un centro de dinamismo capitalista abierto con tasas de crecimiento sin precedentes, consiguiendo la expansión económica sostenida y sacando de la pobreza a casi 800 millones de personas, convirtiéndose en la segunda economía más importante a nivel mundial.

China sigue ejecutando acciones para aumentar la eficiencia energética, mejorar el acceso a la educación y salud; sin embargo, en nuestro país, parece que los retrocesos son un triunfo, unos días antes de la entrada en vigor, el centro de control de energía (CENACE) organismo regulador del sector eléctrico congeló la apertura de nuevas plantas de energías renovables, ante este suceso inmediatamente hubo reacciones por parte del American Fuel & Petrochemical Manufactures (AFPM) que agrupa a refinerías y empresas petroquímicas en Estados Unidos, quienes manifestaron su preocupación por las acciones emprendidas por el gobierno de la 4T.

Las condiciones de incertidumbre y riesgo se presentan en ambos sentidos, específicamente con el tema del capítulo 23 “Laboral” donde Estados Unidos podría aplicar medidas proteccionistas que frenen las operaciones de exportación en México.

El sector automotriz y manufacturero podrían enfrentar consecuencias de no cumplir con las nuevas regulaciones laborales ya que hay una gran presión de los sindicatos en Estados Unidos porque nuestro país cumpla con el derecho de asociación sindical de los trabajadores y que la negociación colectiva sea efectiva. Esto es que los contratos colectivos sean reales, revisables y vigentes. Entre las ramas que se contemplan están la aeroespacial, automotriz, autopartes, electrónica, acero, minería, cemento y perfumería. Esta situación conlleva la extinción de los contratos colectivos de protección y la representación simulada de los sindicatos.

Adicionalmente, en el sector agropecuario de exportación, también deberá tomar medidas previsoras, ya que el representante comercial de la Casa Blanca Robert Lighthizer ha anunciado que presentará controversias en materia laboral y medio ambiente, bajo la etiqueta de “proteccionismo agropecuario”, en donde se incluye la violación de los derechos laborales por el empleo de menores de edad en los campos de cultivo de exportación. La lista de productos es extensa tomate, pimiento, café, pepino, berenjena, melón, cebolla, caña de azúcar y tabaco. En el caso del tomate y el pimiento, la zona geográfica incluye Sinaloa, Jalisco, Baja California, Coahuila y San Luis Potosí. Tener presente que en el mes de noviembre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos y uno de los estados afectados por la exportación de tomate y caña de azúcar ha sido el estado de Florida, por lo que este tema podría tomarse como bastión político para la contienda electoral entre Donald Trump y Joseph Biden.

Después de 26 años del TLCAN, nuestro país había logrado construir un sector exportador competitivo y moderno, promovió inversión extranjera, impulsando clúster en la frontera y en la región centro-norte fortaleciendo ventajas competitivas para ambas naciones en sectores como el automotriz, metalmecánica y recientemente el aeroespacial. La expansión de los negocios, no solo ha permitido conectar a México con Estados Unidos y Canadá, sino también con Europa, Asia y América Latina, quienes han visto las bondades del TLCAN. Durante el arranque del TLCAN tampoco estábamos preparados para enfrentar los retos y oportunidades de este tratado, se tuvieron muchos contratiempos, hubo industrias que no alcanzaron a sobrevivir, sectores como el textil y del juguete se vieron afectados severamente.

A pesar de las malas experiencias, debemos ser optimistas y comprender que los escenarios son distintos y el mundo está cambiando constantemente, por lo que no podemos tomar las mismas acciones, sino que es momento de renovarnos y ser creativos. Debemos acelerar el uso de las tecnologías para ser más competitivos, necesitamos rediseñar el sistema educativo nacional vinculando acciones hacia el fortalecimiento e impulso de la industria 4.0 así lo demandará, El T-MEC.

Concluyo mi columna, compartiendo con ustedes una frase de Albert Einstein que dice:

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos”.

Lic. y M.C.I. Rafael Munguía Garduño

Especialista en impuestos y comercio internacional

Catedrático, columnista, conferencista, asesor y promotor cultural.

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