EN BUSCA DE UNA VIDA SALUDABLE

Por Zoila Patrón Cantú

Zoila Patrón Cantú
Zoila Patrón Cantú

En días pasados se llevó a cabo el taller “Horizontes: colaboración y autonomía para aprender mejor”, previo al inicio del ciclo escolar 2020-2021, dirigido a los docentes frente a grupo, el cual tiene la finalidad de aportar al colectivo docente elementos que faciliten el trabajo en la escuela y en el aula, desde una perspectiva de colaboración, orientada por la comprensión del otro, el cuidado y la búsqueda del bienestar. Dentro del marco de la construcción de la “Nueva Escuela Mexicana” (NEM) en la que, según se menciona, las maestras y los maestros son los principales agentes de cambio. Lo cual suena muy bien.

En dicho taller se enfatizó en la importancia de realizar una campaña de vida saludable. Se trabajó en una propuesta que incorpora a miembros de la comunidad educativa para liderar acciones de cambio orientadas al cuidado de todos y se anunció una nueva materia enfocada al ámbito de una vida saludable.

Dicha propuesta está basada en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, realizada por la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Salud Pública y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestra que en varias entidades del país el porcentaje de población de 12 a 19 años con obesidad se encuentra por encima de 20%. La misma encuesta señala que en todos los grupos de población más de un 80% consume bebidas no lácteas endulzadas; en la población de 1 a 19 años entre 53% y 64%, dependiendo el grupo de edad, consume botanas, dulces y postres, y 22% de la población entre 0 y 4 años se identifica en riesgo de sobrepeso, solamente por mencionar datos en materia de nutrición.

La materia vida saludable responde a las necesidades específicas frente a la reciente pandemia mundial de COVID-19, ya que en la actualidad, las principales causas de mortalidad son las enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión, cardiovasculares y conlleva un riesgo extra si la persona tiene obesidad.

Por tanto, la Secretaría de Educación Pública en coordinación con la Secretaría de Salud, plantean el desarrollo de una asignatura que ayude a desarrollar hábitos orientados al cuidado de la salud desde temprana edad y con esto impulsar la prevención. Se consideran los aspectos social, físico, emocional y mental de las personas y el bienestar de las mismas.

La asignatura tendrá contenidos nuevos relacionados con la pandemia del COVID-19 y profundizará en aprendizajes vinculados a la alimentación y nutrición, la activación física, el sueño, la higiene, prevención de enfermedades transmisibles y no transmisibles, la salud mental y la prevención de las adicciones como el consumo de drogas, alcohol y tabaco.

Estos contenidos tendrán especial énfasis frente a la pandemia del COVID-19 y su aplicación conllevará una ardua labor por parte de los docentes y personal administrativo de cada plantel, sin embargo, esta nueva materia debe trabajarse  conjuntamente con las autoridades. Aunque no se debe olvidar que el ser humano se complementa con la educación que recibe en la escuela, en su casa, en la calle y si ésta última es un escaparate de bares y antros con venta de alcohol y drogas, expendios de cerveza, si en cada tienda hay venta de cigarros y bebidas con mucho o poco grado de alcohol, así podríamos seguir enlistando los lugares de acercamiento a estas drogas.

NIÑOS

Imaginemos que el alumno es educado en un ambiente escolar y familiar sano, pero al salir a la calle el mundo le muestra que la vida de independencia es diferente y que para entrar a los círculos sociales el consumir algún tipo de droga es natural y necesario. Con todas las buenas intenciones que tengan los maestros y padres de familia, con todos los esfuerzos que haya invertido el Gobierno Federal en implementar ésta “Nueva Escuela Mexicana”, de nada servirá si no realiza un esfuerzo extraordinario eliminando el motivo de descarrilamiento de los niños y jóvenes educandos.

Quizá si implementaran el clausurar todas las fábricas, todos los negocios que realicen la venta de  drogas, desde luego permitiéndoles cambiar de giro, no se trata de llevarlos a la bancarrota, pero sí de ser congruentes con la “nueva normalidad”, pedir que enfoquen sus ventas apoyando a los productores locales, a los campesinos, que tienen mucho que ofrecer.

Porque la idea de buscar cambios de conducta no es posible si te inculcan lo malo del consumo de azúcar y afuera de tu casa tienes en cada esquina una pastelería. No se trata de informar lo malo y asumir que se ha liberado al adolescente de las  tentaciones. El trabajo va más allá, porque los contenidos escolares se han diseñado una y otra vez y se han obtenido beneficios en los jóvenes, aunque siempre están presentes aquellos que decidieron optar por el consumo de drogas, aún siendo conocedores de la información en el tema preventivo. Resulta peor si ese adolescente decide engrosar las listas del narcomenudeo y sumar más puntos de venta y distribución de drogas.

El problema es inmenso, con todos los laboratorios clandestinos que existen, con los impulsores de la legalización de drogas, con los sembradíos de marihuana, con la búsqueda de nuevos compradores y así, el círculo regresa a la escuela, con los jóvenes alumnos estudiantes que cursan una “Nueva Escuela Mexicana”.  Sólo el tiempo mostrará los resultados de este esfuerzo “en conjunto” o si sólo se ha señalado a los maestros como principales agentes del cambio o como un pretexto más para evadir el tema de la distribución y venta de drogas en el país.

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