INNtenseando: Caminito de la TELE

Sergio Dávila Espinosa
Sergio Dávila Espinosa

 

Tomar decisiones en medio de una pandemia es como manejar una carretera con neblina y lluvia. Puede ser que conozcas el destino y que el camino lo hayas recorrido cientos de veces antes. Aun así, la visibilidad limitada obliga a la prudencia. Correr o rebasar es sumamente peligroso pues hay una inmensa cantidad de condiciones inesperadas que se pueden encontrar en el camino: un auto detenido, un derrumbe o un vado, son sólo algunos ejemplos. Imagina ahora que transitas esa carretera manejando un camión escolar en el que van más de 25 millones de estudiantes de educación básica. Además, encabezas el convoy de otros transportes escolares. Atrás de ti, el autobús de la educación media superior con más de 5 millones de estudiantes, seguido del de la educación superior con casi 4 millones de pasajeros. Y al frente, manejando un tráiler alto, con visión privilegiada del camino, pero con las mismas condiciones de neblina y lluvia, está el subsecretario de prevención y promoción de la salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, encargado de hacer las señales para poder avanzar.

Comprendo que las decisiones sobre el regreso a clases son sumamente difíciles y la responsabilidad es grave y pesada. Todos los intentos por avanzar han fallado. En el mes de marzo, cuando inició la Jornada Nacional de Sana Distancia se dijo que regresaríamos a clases el 20 de abril. El pronóstico falló. No sería la única vez. Después se habló de regresar el 1º de junio y tampoco ocurrió. No es el objetivo de esta columna analizar las causas ni calificar la estrategia de prevención de contagios.

Durante esta etapa, la SEP apostó por la estrategia emergente Aprende en Casa que no fue comprendida ni aceptada en su conjunto por la sociedad. Aunque consideraba diversas formas de llegar a los alumnos: internet, televisión, radio y materiales impresos, numerosas voces, incluyendo las de padres de familia y docentes, la tacharon de insensible por no considerar las inmensas brechas socioeconómicas y de acceso a internet en nuestro país. Se publicaron numerosos artículos de crítica y memes denostando este programa. Se dijo que habría forma de “remediar” los aprendizajes no alcanzados y considerar a los estudiantes cuyo contacto se perdió durante el confinamiento cuando regresáramos a las aulas en el mes de junio. Y así una nueva promesa y un nuevo fallo en el pronóstico del chofer del tráiler encargado de indicar el momento seguro para avanzar. Llegaron las vacaciones y con ellas un respiro para quienes toman decisiones. Semanas después del receso marcado por el silencio, se anunció con bombo y platillo que el lunes 3 de agosto se anunciaría al pueblo de México cuándo y cómo continuaríamos la marcha en el camino educativo.

La expectativa congregó frente al televisor a miles de docentes, padres de familia y medios de comunicación. Se habían encargado de desmentir cualquier intento de filtración de lo que se anunciaría.

Lopez Obrador
Fuente: https://lopezobrador.org.mx/2020/08/03/version-estenografica-de-la-conferencia-de-prensa-matutina-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-356/

Y así llegó el primer anuncio: el curso 2020-2021 no se pospone hasta que el semáforo esté en verde, sino que inicia el 24 de agosto a distancia. Al parecer, el chofer del tráiler ya no es capaz de predecir nueva fecha, por lo que simplemente se anuncia que los niños regresarán a las aulas “hasta que el semáforo esté en verde” y además el regreso sea determinado por las autoridades estatales en coordinación con la SEP. Es decir, ya no pregunten cuándo, no sabemos, hasta que se pueda. (la paráfrasis es mía)

Este anuncio no sorprendió tanto como el segundo: Para trabajar la modalidad a distancia se anunció un acuerdo, que algunos interpretaron como oportuno contrato, con los concesionarios de cuatro cadenas de televisión abierta quienes se encargarán de transmitir la segunda temporada de Aprende en Casa dando lugar a numerosos cuestionamientos cargados de suspicacia. Es pronto para hacer una crítica, pero sí es oportuno señalarlos para revisar cómo se desarrollan en las próximas semanas:

  • La SEP reacciona de tajo a la crítica por el uso de internet en un país tan desigual aduciendo la innegable presencia mayoritaria de televisores aunada a sus datos triunfalistas sobre el éxito de la evaluación de la primera temporada de Aprende en Casa. Sin embargo, esta apuesta privilegia la igualdad y no la equidad. Aunque no se prohíbe su uso, nada se menciona intencionalmente sobre el uso de plataformas virtuales, tecnologías de información y comunicación, y queda claro que será un tema del que parece que no se quiere hablar, o hacerlo lo menos posible. ¿No tienes internet? No te preocupes, no se necesita. Vasconcelos tampoco tenía. (La paráfrasis nuevamente es mía)
  • Sorprende también que todos los anuncios se conjugan en futuro. Salvo el acuerdo con las televisoras que se firmó ese día, el secretario llegó a la cita sin más información. Eso sí, con la promesa de una conferencia vespertina diaria en la que “nos irá despejando dudas”. Al inicio de la conferencia de prensa vimos videos producidos por el gobierno sobre el avance de la construcción de la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, pero no se mostró un tráiler o piloto de los programas, por la sencilla razón de que aún no se había producido ni uno solo. Apenas se anunció se producirán con el equipo de la SEP y de Canal 11. No me queda duda que estarán listos para transmitirse en el momento indicado. Pero uno no puede más que cuestionarse por qué no se aprovechó tanto tiempo en que se analizó que el regreso a clase a distancia era una posibilidad real para diseñarlos y producirlos.
Fuente: http://siglo21edu.blogspot.com/2012/03/television-educativa.html
  • Quedando claros los motivos de la decisión, también hay que considerar el carácter limitado de la estrategia para no echar las campanas al vuelo, ni calificar de novedosa una estrategia que tiene más de cuarenta años en el mundo y que lamentablemente, no ha tenido los resultados esperados. Ni Plaza Sésamo con toda la producción, investigación y apoyo pedagógico asociado a este programa; ni Dora la Exploradora, ni los Teletubbies, ni la extraordinaria programación de Canal 11 dedicada a los niños, han logrado algo más que un sano entretenimiento. Se ha demostrado que sólo tienen impacto educativo si son acompañados y moderados por un adulto que interactúa entre el programa y los niños. Dígase lo mismo de los numerosos documentales que sobre cualquier tema se pueden encontrar en videotecas o incluso en YouTube. ¿Cuál será entonces el alcance educativo de estos programas?, ¿Cuál será el papel de los docentes para acompañar este proceso? Seguramente la SEP nos brindará a cuenta gotas las respuestas, pero por ahora, no lo sabemos.
  • El discurso pedagógico de Esteban Moctezuma, Secretario de Educación y del Presidente Andrés Manuel López Obrador, mueven también a preocupación por contradictorios. El secretario habla de que los maestros son insustituibles y minutos después el presidente dice que los programas de televisión se harán teniendo al frente de la pantalla “a maestros de gran nivel académico, a científicos que nos van a ayudar, intelectuales” para que nadie extrañe a los docentes. Es claro que la estrategia está centrada en el medio tecnológico y no en un modelo pedagógico. No se invita a participar a los docentes ni parece tomarse en cuenta su experiencia y vivencias durante el confinamiento.
  • Y después la joya de la corona: “incorporaremos, por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, la asignatura Vida Saludable” No critico la pertinencia de los objetivos y contenidos que se pueden inferir (porque no se conocen hasta ahora) de dicha materia, sino la metodología para incluir en el currículum nacional una materia de estudio: “por instrucciones del presidente”. Así, sin mayor estudio, investigación o propuesta. ¿Y si el día de mañana el presidente instruye cambiar los libros de historia o los contenidos de matemáticas? ¿Corresponde al ejecutivo federal determinar el currículum del sistema educativo nacional?

Hay muchas preguntas más. No pretendo descalificar a priori la estrategia. Pero sí señalar cuestionamientos que deberán aclararse en los próximos días. Queda claro, por lo pronto la complejidad de las decisiones que competen a las autoridades federales al tratar de armonizar, no siempre con éxito, las necesidades educativas con una estrategia responsable del cuidado a la población ante la amenaza de propagar más contagios y añadir más muertos a los 50,000 que ya hoy nos sitúan como el tercer país con mayor mortalidad absoluta y undécimo en mortalidad relativa.

Sergio Dávila Espinosa

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