La corrupción / Anticorrupción.

Jesús Rafael Rodríguez López
Jesús Rafael Rodríguez López

Por: Jesús Rafael Rodríguez López

Quiero agradecer profundamente a Nación Mx por su solicitud y oportunidad  para ser columnista de este importante medio de comunicación, un lugar donde expresaré comentarios sobre el segundo tema más sensible en México, sólo por detrás de la seguridad, un tópico que nos duele a todas las mujeres y hombres de este país: la corrupción / Anticorrupción.

Comencemos por definir este problema, en el latín es donde podemos establecer que se encuentra el origen etimológico del término corrupción. Emana del vocablo “corruptio”, que se encuentra conformado por los siguientes elementos: el prefijo “con“, que es sinónimo de “junto”; el verbo “rumpere”, que puede traducirse como “hacer pedazos”; y finalmente el sufijo “tio”, que es equivalente a “acción y efecto”.Corrupción es la acción y efecto de corromper (depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar). El concepto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE).

La definición de corrupción la podemos dividir en dos vertientes: la primera como sociales, es decir, aquellos relacionados con cuestiones culturales y sociológicas; y la segunda como institucionales, emanadas del diseño normativo de las instancias gubernamentales, así como de  las sanciones ligadas a las faltas de los servidores públicos.

Las consecuencias de la corrupción son múltiples, destacando aquellas que menoscaban el desarrollo económico en los países y las que obstaculizan el progreso social de sus habitantes, manifestándolo con pobreza y una educación con estándares limitados.

En el ránking del Índice de Percepción de la Corrupción 2018, elaborado por la ONG Transparencia Internacional, México ocupó el lugar 138 de 180 países. Este estudio, su puntuación va del 0 al 100, en donde 0 es muchísima corrupción y 100 es libre de corrupción; México registró 28 puntos de calificación.

El 21 de mayo de 2020, el INEGI publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2019, que incluye datos sobre la percepción de la corrupción. La percepción sobre la frecuencia de actos de corrupción en instituciones de gobierno es del 87%.

Tratándose de un problema de tal magnitud, viene la pregunta obligada ¿qué ha hecho México para contrarrestarlo? Nuestro país ha suscrito tres documentos internacionales:

El 29 de marzo de 1996, en Venezuela,  se firmó el primer instrumento jurídico internacional enfocado en la lucha contra la corrupción. Se trata de la Convención Interamericana Contra la Corrupción (CICC) de la OEA. Este documento reconoce la trascendencia mundial del fenómeno de la corrupción y la necesidad de promover y facilitar la cooperación entre los Estados para combatirlo.

La Convención Anti-cohecho de la OCDE “es un acuerdo internacional suscrito por México que establecen medidas para disuadir, prevenir y penalizar a las personas y a las empresas que prometan, den o encubran gratificaciones que den a funcionarios extranjeros que participan en transacciones comerciales internacionales”. Fue adoptada el 21 de noviembre de 1997.

Y la firma más importante conocida como Convención de Mérida en el año 2003, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC) entró en vigor el 14 de diciembre de 2005. Actualmente, este instrumento internacional se integra por 126 Estados Miembros.

Todo lo anterior sirvió de base para que México formalizara una estrategia más ambiciosa para combatir, disuadir y prevenir la corrupción. El 27 de mayo del 2015 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de combate a la corrupción.

El objetivo principal del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) es la prevención, investigación y sanción de las faltas administrativas y hechos de corrupción, al igual que el fortalecimiento institucional de las instancias que lo componen.

Con este fin el SNA, a través del Comité Coordinador (Auditoría Superior de la Federación, Secretaría de la Función Pública, Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, Tribunal Federal de Justicia Administrativa, Consejo de la Judicatura Federal, Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y un representante del Comité de Participación Ciudadana) todos ellos establecen las bases para la conjugación de esfuerzos llevados por distintas instancias públicas, tanto a nivel nacional como local.

Es importante ahondar en el Comité de Participación Ciudadana ya que significa que una silla del Comité Coordinador represente a todas las personas del país o de su estado, lo que equivale a un triunfo democrático donde el ciudadano participa en la toma de decisiones de políticas públicas para prevenir la corrupción.

Por su parte, cada entidad federativa deberá crear un Sistema Local Anticorrupción que conjugue esfuerzos con la federación en el combate a la corrupción.

Aunque es una institución muy joven el Sistema Nacional Anticorrupción representa la esperanza de tener un país más justo y honesto a largo plazo y  esperemos que con las acciones de prevención sobre todo con niñas, niños y adolescentes nos lleven a un mejor futuro, el que México merece.

domino

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