El virus que cambio a Italia

Por: Marlene Martínez

El 31 de enero de 2020 se confirmaron los primeros casos de Covid-19 en Italia, cuando dos turistas chinos en Roma dieron positivo a la enfermedad, esas fueron las primeras noticias que escuchamos en noticieros nacionales de Europa, quienes ya comenzaban a alertar sobre los peligros de un contagio masivo. La ciudad de Lombardía registró en febrero los 60 primeros casos y las primeras muertes el mismo día, así daba inicio una nueva etapa para Italia y el resto del mundo, que cambiaría todos nuestros hábitos de vida por un tiempo indefinido.

Las medidas preventivas se aplicaron de inmediato por parte del gobierno de Giussepe Conte; de manera gradual se inició la cuarentena y el aislamiento obligatorio en las zonas con mayor contagio, para el 9 de marzo, 60 millones de personas acatamos las restricciones de movilidad y convivencia. Lugares emblemáticos como las plazas públicas de Roma, Vecenia y Firenze se vieron desoladas. En el sur de Italia, donde los contagios han sido menores, el miedo y responsabilidad, nos mantuvo dentro de casa, como espectadores de una tragedia que afectaba a todo el país.

El gobierno fue claro con las medidas restrictivas, el uso de cubrebocas se hizo obligatorio; solo por causas de trabajo o motivos de salud era posible moverse de una ciudad a otra. Las comidas en familia fueron canceladas, las reuniones con amigos, fiestas, conciertos, eventos religiosos, pasaron a un segundo plano, priorizando la vida de las personas más vulnerables al contagio.

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“Nos enfrentamos a una emergencia nacional. Actuemos con lucidez y coraje, con firmeza y determinación”, fueron las palabras del presidente Giuseppe Conte que guiaron todo el proceso de aislamiento de miles de personas; la solidaridad y conciencia cívica de los italianos y de quienes vivimos en este país por algún motivo, ayudaron a disminuir el número de contagios.

El día de hoy  las actividades comienzan a retomarse de manera gradual, el uso  cubrebocas y desinfectante son parte de nuestros hábitos cotidianos, sin embargo, también han regresado los abrazos entre familias, las plazas públicas han comenzado a llenarse de vida, la frase “andrà tutto bene” que se leía en muchas balcones de toda Italia inicia a tener sentido.

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