LA IMPUNIDAD ES EL VERDADERO ENEMIGO

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 sobre paz, justicia e instituciones fuertes es clave para la Agenda 2030 de cualquier país. Más aún para México.

Como una avalancha de justicia, hemos visto avances en contra del crimen organizado con la detención de uno de los personajes que más ha afectado a la zona de Guanajuato, “El Marro”.

Este hecho seguido de una de las extradiciones más importantes de los últimos tiempos con el juicio iniciado a Emilio Lozoya, ex director de Pemex, y la implicación que puede haber para funcionarios públicos involucrados en el escándalo de corrupción más grande de los últimos tiempos.

Sin duda es una buena racha para la percepción de justicia y seguridad que pueda proyectar un gobierno. Sin embargo en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), siempre hemos insistido en que la percepción no es una métrica que sirva para medir la eficacia a de las instituciones encargadas de sancionar conductas delictivas.

Pensamos que comunicar que se está trabajando es importante, pero aún más importante es tener resultados efectivos y sanciones ejemplares, a una de las causas más grandes de desfalco al PIB nacional, la corrupción y el crimen organizado.

El arma más efectiva para inhibir los actos delictivos y de corrupción, es la erradicación de la impunidad. Cuando existen pruebas de que nadie corre con la fortuna de no ser castigado por delitos cometidos, se impacta directamente en el incremento de delitos y de paso en la percepción de justicia y seguridad que es siempre importante para los gobernantes y su legitimidad.

Por lo anterior, es que en el PRD eximimos que los casos de delincuencia y corrupción que están siendo explotados en los medios de comunicación, tengan procesos limpios, inteligentes, muy cuidados y en pronta resolución.

Estirar los escándalos para contribuir con construcciones de percepción en la ciudadanía, es innecesario.

El caso Lozoya debe ser tratado como un maxi proceso para Odebrecht, el robo y menoscabo al patrimonio económico que hizo esta empresa y todos los funcionarios involucrados, es más importante que ninguna revancha política.

México debe seguir los ejemplos de países que ya han pasado por este proceso, en donde de manera ejemplar, diversas organizaciones internacionales participaron para que el caso Odebrecht no quedara impune; y sobre todo, se dejara claro que no se permitiría este tipo de actos de corrupción ni a los más altos funcionarios de un país.

En el PRD, exigimos que todos los casos de crimen y corrupción, dejen de pasar por la alfombra mediática y tengan un pase mucho más eficiente y eficaz por la instituciones de impartición de justicia. No rotundo a la impunidad.

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