INNtenseando: La escuela del revés

Sergio Dávila Espinosa
Sergio Dávila Espinosa

 

“Me dijeron que, en el reino del revés,
nada el pájaro y vuela el pez.
Que los gatos no hacen miau, y dicen yes
porque estudian mucho inglés”

 

Así iniciaba la canción de María Elena Walsh que Chabelo interpretó decenas de veces en los 48 años que duró al aire su programa dominical “En Familia”.  La letra invita a pensar de manera diferente realidades que damos por sentadas. Y de este divertimiento surgen un ladrón que es vigilante y un oso tan pequeño que cabe en una nuez.

Desde la década de los noventas se originó una metodología educativa conocida como Flipped Classroom o Aula Invertida que también nos invita a pensar la escuela de una forma aparentemente contradictoria: ¿y si los alumnos estudiaran en casa e hicieran las tareas en la escuela?, ¿es esto posible?, ¿cuáles serían las ventajas y limitaciones de esta escuela del revés?

Si bien todo parece indicar que el inicio del ciclo escolar 2020-2021 será a distancia, tarde o temprano regresaremos a las aulas. El escenario de que todo el curso se desarrolle a distancia es, además de desesperanzador, poco probable. Se dice que la misma SEP ha planeado la estrategia “Aprendiendo en Casa 2” que como sabemos, está centrada en la transmisión de clases por televisión, para que esté disponible desde el 24 de agosto y hasta que el semáforo esté en verde y en coordinación con los gobiernos estatales se definan las fechas y estrategias de regreso a las aulas. Los contratos con las televisoras y producción de programas están pactados para que pudiera prolongarse su transmisión hasta diciembre, a más tardar.

Es por ello por lo que cobra fuerza la hipótesis de que cuando sea posible el regreso a clases, éste se dé de manera parcial, alternada y rotativa como lo han hecho ya algunas escuelas en otros países como España. El modelo 3×2-2×3 por ejemplo, supone la asistencia presencial de la mitad de un grupo los lunes, miércoles y viernes de una semana, y los martes y jueves de la siguiente; mientras que la otra mitad asiste los martes y jueves de la primera semana y los lunes, miércoles y viernes de la segunda. El supuesto es que los días que los alumnos no asisten a la escuela, estudiarán en casa. Esto permitiría que la mitad de las clases fueran presenciales al tiempo que se cuidara la sana distancia en aquellas escuelas cuyos grupos de alumnos son numerosos.

Pero si bien esta solución, ayuda a controlar la sana distancia de los alumnos, tiene que acompañarse de una propuesta pedagógica para que el curso, de por sí mermado por las secuelas de la prolongada Jornada de Sana Distancia y su subsecuente Nueva Normalidad Semaforizada, se vea reducido al 50% del tiempo efectivo de trabajo escolar. Dicha propuesta deberá incluir cuando menos tomar decisiones colegiadas sobre los siguientes aspectos para optimizar al máximo este valioso tiempo de interacción entre alumnos y profesores:

  • Qué objetivos de aprendizaje se pretenden alcanzar. Es por ello indispensable hacer una revisión del programa para determinar aquello que es imprescindible que los alumnos sepan y logren.
  • Qué recursos se utilizarán para trabajar a distancia. Si el 50% del tiempo los alumnos trabajarán en casa es fundamental determinar si disponen de computadora u otro dispositivo con acceso a internet, o en caso contrario, cuentan al menos con libro de texto.
  • Qué metodología se elegirá para coordinar y optimizar el trabajo individual a distancia con las sesiones grupales presenciales. Aquí es donde el aula invertida parece ser una buena decisión.
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Fuente: https://www.huffingtonpost.es/entry/educacion-vuelta-aulas-septiembre_es_5ee0c351c5b67ebb679ad648

La escuela tradicionalmente ha trabajado con explicaciones por parte del profesor de los temas o procedimientos que el alumno debe conocer o recordar, para después encargar tareas de profundización para realizarse en casa de manera individual y solitaria por parte de los estudiantes. La metodología de aula invertida propone precisamente lo contrario: que la tarea del estudiante en casa consista en la revisión de algún recurso, que normalmente es un vídeo corto grabado o elegido por el profesor en el que se le explica un tema seguido de dos o tres preguntas de control que se contestan desde la computadora del alumno, para después aprovechar la siguiente clase presencial para revisar en grupo las dudas y realizar trabajos colaborativos de profundización en los que los alumnos apliquen el contenido, resuelvan situaciones problemáticas y creen productos o materiales informativos inéditos con aquello que aprendieron. El rol del profesor entonces cambia de transmisor de contenidos al de estratega que diseña actividades y acompaña a los alumnos a resolver sus dudas y potenciar su aprendizaje.

 

No es una idea trivial, es una metodología que ha demostrado excelentes resultados a los profesores que la han implementado en diversos países. El peligro es simplificarla y reducirla suponiendo que se puede flippear una clase sin capacitarse antes en las características de dicha metodología, cuyo desarrollo escapa al espacio y objetivo de INNtenseando. Baste por lo pronto invitar a los docentes que leen esta columna a revisar la vasta bibliografía y webinars que durante la contingencia se han puesto a libre disposición para la capacitación y profundización. El aula invertida es una opción sólida, fundamentada e investigada que permitirá preparar de manera más eficiente a los estudiantes para afrontar los retos de un futuro no sólo desconocido, sino a todas luces cada vez más incierto.

Vamos a ver cómo es el reino del revés
Vamos a ver cómo es la escuela del revés

Sergio Dávila Espinosa

 

 

 

 

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