DE PESOS Y CONTRAPESOS: La evolución de las elecciones en México. El odio al pasado y la añoranza.

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Raúl Paulín

Después de la revolución se creó un sistema de partidos políticos en apariencia mejor que los que rigieron previos a la misma, de los cuales trataremos en otra ocasión.

El 4 de marzo de 1929, sale a la luz el PNR (partido nacional revolucionario), que a la postre el 30 de marzo de 1938, pasó a ser el PRM (partido de la revolución mexicana) y finalmente en 1946 se convirtió en el actual PRI (partido revolucionario institucional).

El 16 septiembre 1939 nace el PAN (partido acción nacional).

Por lo tanto, este se convierte en el partido más antiguo formalmente reconocido, consolidándose así en el eterno competidor real del sistémico revolucionario institucional.    

Contrario a lo que se afirma en estos tiempos, el albiazul no es una fusión con el PRI como quieren hacer ver los actuales protagonistas en el gobierno federal.

Pues bien el tema que nos ocupa es la hegemonía que ejerció el partido de estado (y que pretende retomar en la actualidad), el que presidía el gobernante del país y que era un auténtico dictador de quien lo sucedería, ese que apuntaba con el dedo quien sería el ungido, el mismo que controlaba a su antojo los tres poderes (los organismos autónomos no existían), eran los tiempos donde no se preocupaban si ganaría el PRI o no, tenían su “carro completo”, el verdadero desafío era la pelea por ser ungidos por el presidente de la república.

La contienda electoral posterior era mero trámite, eran los tiempos de aquella famosa frase acuñada por el centenario líder cetemista Fidel Velázquez, “el que se mueve no sale en la foto” expresión flamígera que condenaba al olvido a quien se inconformaba o se movía sin la autorización gubernamental.

En 1939 surge un grupo de jóvenes intelectuales que a la postre se les conoció como los siete sabios mexicanos encabezados por Manuel Gómez Morín, su principal objetivo fue difundir la cultura entre los jóvenes universitarios e inician una serie de conferencias y la refundación de la orquesta sinfónica entonces dirigida por el genio musical mexicano nacido en San Luis Potosí, el maestro Julián Carrillo.

A la postre les nació la inquietud de defender la nación contra el autoritarismo totalitario y represor de lo que en su momento llamo el escritor peruano Mario Vargas Llosa “la dictadura perfecta”. Fundan entonces al Partido Acción Nacional.

Este último fue un acérrimo combatiente electoral y crítico del partido absolutista, no hay otro antecedente similar a este en el México post revolucionario que se le asemeje.

Por muchos años se acuñó la frase priista “con cualquier partido podemos hacer alianza menos con el pan” esto da al traste con la máxima de la 4T del mote “prianista” más al contrario morena si nace en su mayoría de ex priistas y una minoría panista, por eso la extrañeza del mote endilgado a los partidos opositores de la cuarta transformación.

Se acercan los tiempos electorales y se recrudece la pugna entre las partes, se prevé que no será contienda entre partidos, en esta ocasión será entre izquierda y derecha, chairos y fifis, neoliberales versus conservadores.

Los partidos solo serán el conducto, se prevé que se agruparán en extrema derecha e izquierda.

Se agudizan los ataques y contra ataques, el gobierno exhibiendo corruptelas del pasado, los adversarios exponiendo las torpezas del presente y sus corruptelas propias, se recrudece la pugna por obtener el control de la cámara de diputados por un lado, por el otro se busca lo mismo o mínimo un sano equilibrio que detenga los excesos del ejecutivo.

Se ataca al INE con el argumento de parcialidad en contra de la 4T y la corrupción imperante en el mismo, pretendiendo que vuelva el control gubernamental vía secretaría de gobernación sobre las elecciones, este anhelado acto de López es el más aberrante emprendido contra la naciente democracia mexicana.

En medio de la guerra de ataques surge una figura que ha sido ácidamente atacada, se trata del ex presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa.

Andrés Manuel en su pretendido desgaste mediático, (porque no jurídico) lo ha mencionado más que a ningún otro personaje es sus conferencias matutinas dando como resultado que la sociedad mexicana lo tenga fresco en su memoria y que sus detractores se sumen a Calderón en su intento por tener presencia en la cámara de diputados, quitándole la mayoría y así evitar más aprobaciones sin la resistencia propia de los legisladores de oposición.

Hoy por hoy y sin tener aún el registro formal el partido México Libre, del cual el ex mandatario es su figura principal tiene una preferencia del 10.33% en los electores del país. Si esto quedara así tendría 23 escaños de acuerdo con los resultados que arroja una de las encuestadoras más prestigiadas del país.

De continuar la tendencia, con el registro en mano, las prerrogativas que por ley le corresponderían y la publicidad en medios podría bien llegar con facilidad al 20% de aceptación y confianza de quienes cada día se decepcionan de morena y otros partidos, lograría hasta 60 curules, cantidad extraordinaria que lo pondrían en un lugar estratégico para inclinar la balanza en las reformas futuras.

¿Será acaso este el CONTRAPESO que detenga el avance de la cuarta transformación?

De ello seremos testigos en el 2021 si el COVID nos lo permite.

Raúl Paulín

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