DE PESOS Y CONTRAPESOS: Las preferencias ciudadanas en tiempos de la 4T

Por Raúl Paulín
 
A dos años de que López Obrador conquistara la presidencia de la República Mexicana, fueron noticia sus índices de popularidad entre la ciudadanía, pues inicia su tercer año de gobierno con un 58% de aceptación. La nota fue difundida incluso por los medios “chayoteros”, a quienes en esta ocasión el mandatario les perdonó el epíteto.

Los números son concluyentes y no cabe duda de que López Obrador continúa en el buen ánimo de sus gobernados. Sin embargo, el porcentaje de aceptación del que goza debe ser visto desde disciplinas diversas, por ejemplo desde el aporte que brindan precisamente los profesionales especializados en las estadísticas, que aplican metodologías de investigación en su estudio de las probabilidades y se auxilian de las ciencias sociales.

López Obrador asumió el poder con un impresionante 85% de preferencia y a dos años de gobierno los dígitos se invirtieron para quedar en 58%; esto quiere decir que ha perdido 27 puntos a razón de 13.5 por año. Si la tendencia continúa así, para 2021 difícilmente llegará al 50%, en un año crucial para él y su partido, por la celebración de las elecciones intermedias.

Cabe mencionar que los índices de aceptación se centran en su persona y no en su gestión como gobernante, mucho menos en Morena. Estos temas se comportan distinto en las encuestas y es aquí donde las preferencias empiezan a bajar su nivel, ya que los resultados del mandato Lópezobradorista han mermado la imagen presidencial y han acelerado el descenso de Morena. No se olvide que las evaluaciones sobre el ejercicio de gobierno consignadas por el Inegi -máxima autoridad del país en materia estadística-, son poco favorecedoras.

Retomando el asunto de las elecciones, prima decir que López Obrador no aparecerá en la boleta para respaldar a los candidatos de su partido, ellos jugarán solos enfrentándose al desencanto de los electores, por el deficiente ejercicio de gobierno que los funcionarios públicos emanados de Morena han llevado a cabo en los municipios y entidades federativas.

Aunado a lo anterior, las propuestas de individuos poco conocidos para ocupar las candidaturas, no abona a las aspiraciones morenistas de aumentar el número de espacios públicos por la vía electoral.

Han llegado los tiempos electivos y la ausencia de resultados tangibles en lo relativo a la crisis sanitaria, económica y de seguridad, vuelve difícil sostener la simpatía ciudadana. El CONTRAPESO social se verá reflejado en las urnas el próximo 2021, hasta entonces sabremos qué porcentaje del electorado mexicano sigue favoreciendo al presidente López.

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