Navidad, tiempo de consumir el corazón

Por: Alessia Dávila

Ha llegado la época navideña, el tiempo de la esperanza, la paz y el amor; pero, sobre todo, el tiempo perfecto para consumir.

Como en ninguna otra estación del año nos volvemos consumidores extremos, compramos luces, pinos para adornarlos acorde a la festividad, las tiendas están más abarrotadas que nunca; pues hay que tener antes del día veinticuatro nuestros regalos bajo el árbol.

Ofertas, meses sin intereses y facilidades de pago encontramos en todas las tiendas departamentales, donde solemos ser presas de las compras extremas olvidando lo esencial de la época: consumir, pero el corazón.

Y aunque este año los compromisos sociales, la posada de los amigos, la posada del trabajo, la posada familiar y algún otro reventón por ahí, nos lo quedara a deber el 2020; debido a la contingencia sanitaria por la pandemia de covid-19, aun así, diciembre es un mes ajetreado y representa el fin de un año que quizás deseamos que no volviera nunca más.

Navidad es la festividad hermosa en la que los católicos celebramos el nacimiento de nuestro Señor Jesús; pero a veces parece ser que muchos lo hemos olvidado, pues estamos más interesados en la ropa que usaremos, en los regalos que tenemos que dar, o las posadas a las que hay que asistir.

En fin, que pasa en esta época navideña, me refiero a hablar de nuestros sentimientos, de esos afectos libres que se otorgan sin compromisos, de la verdadera paz y del verdadero amor.

No necesita ser navidad ni fin de año para consumir y gastar nuestro dinero o nuestro aguinaldo, pero ¿necesitamos que sea navidad para aflorar nuestros sentimientos de paz, amor, dicha y felicidad?

¿Qué hay de compartir con el prójimo lo poco o mucho que tenemos?, ¿qué hay de la oportunidad de hacer una buena acción para con los demás?, me refiero entonces a consumir nuestras ganas, nuestras energías en pro de los demás, del necesitado, del que necesita una mano.

Pues si el corazón es donde radican los sentimientos del hombre y es el lugar de donde emanan los sentimientos y las acciones más puras y buenas, te invito en esta época a hacer un consumismo extremo; pero un consumo de los buenos sentimientos que impulsan las acciones del corazón.

Un consumo de nuestras ganas de ser mejores cada día, de nuestras energías enfocadas a lograr nuestras metas, agota tus oportunidades, tus posibilidades, compra alegrías, compra quizás una sonrisa, consume tu tiempo con los tuyos, regálales el mejor regalo que puedes darles que en mi opinión es tu tiempo, tu escucha.

Contágiate de fe, de esperanza, de amor de dicha y felicidad, aprovecha la época, da y recibe un buen abrazo, ese que te trasporta, el que te eleva a sentirte digno y cercano con el otro.

Se finalmente agradecido, la gratitud recompensa el espíritu en lo mucho o poco que poseas, que no siempre son cosas materiales sino aquello que nos permite ser más humanos.

Te invito a reflexionar las vivencias que este año nos ha dejado; ver que no todo es tan malo, analicemos de una manera positiva lo que hemos vivido y aprendido; pues “sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos” (Antoine de Saint Exupery).

En un año difícil como este, donde muchos padecen sufrimientos a causa del coronavirus, quizás, pérdidas de seres queridos, pérdida del empleo, o de bienes materiales, debemos dar gracias por …

que podemos apreciar la vida más que nunca,

estamos haciendo de la tecnología nuestra aliada para comunicarnos,

leímos aquel libro que teníamos pendiente desde hace mucho por falta de tiempo,

nos hemos involucrado como nunca en el proceso de aprendizaje de nuestros hijos,

compartimos más tiempo con nuestra familia,

aprendimos a valorar mucho más nuestro trabajo,

logramos la entereza que necesitábamos ante la incertidumbre,

cultivamos nuevas formas de relacionarnos,

hicimos de nuestro hogar una oficina, una casa, una escuela, una iglesia, un refugio

¡Gracias por que aún, podemos consumir y sentir los latidos de vuestro corazón… ¡

Nuestros mejores deseos para el año venidero queridos lectores y que el 2021 sea un año lleno de esperanza, regocijo y amor.

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