Maestros aplican Alerta Amber

Por: Felipe de Jesús Beltrán Pérez

Por medio de espectaculares, telepatía, sesiones espiritistas, palomas mensajeras o la bati-señal, maestros pretenden solicitar tareas y localizar a alumnos incomunicados. Estos fueron algunos de los memes que detonaron la sátira mediática en redes sociales cuando la Secretaría de Educación Pública, en el marco de la 3ª. Sesión de consejo técnico escolar, solicitó a los colectivos docentes, la formulación de estrategias para fortalecer y en algunos casos establecer la comunicación académica.

Dicha reacción no fue para menos, pues es una realidad social y específicamente educativa que a pesar de las estrategias materializadas por el estado en tiempos de covid-19, como “aprende en casa” o las implementadas por los docentes, como el hecho de convertirse en youtubers, locutores, editores de material gráfico o mensajeros, hay rezago y ausentismo en los diferentes contextos y niveles educativos, hecho que más allá de generar recomendaciones o persuadir la iniciativa docente, debe hacer a un lado la vanidad política y lidiar objetivamente con el problema.

La política pública se rige por cifras, y en este sentido, la fatuidad del discurso priorizó la estrategia de educación mediática, pues el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), obtuvo que hasta el año 2019, 92.5% de los hogares cuentan con televisión y 44.6% con computadora conectada a internet, todo parecía favorable para la mayoría, pero bastó un cuatrimestre para que el entonces secretario de educación comenzara a mencionar la corresponsabilidad con la familia y la diversidad del apoyo familiar, pues la respuesta no obtuvo el impacto esperado.

En la medida de sus alcances lo maestros han adaptado la alerta amber al ámbito escolar, para localizar alumnos y solicitar que cumplan con sus tareas, sin haber sido capacitados para esto y sin tener certeza de hasta dónde son respaldados por la autoridad, aprendiendo haciendo, leyendo y reflexionando, colaborando y compartiendo con otros maestros lo que hacen (Latapí, 2003). Como servidores públicos, docentes y políticos tenemos la obligación de servir al estado de manera eficiente, por lo cual debemos hacer una pausa y filosofar ¿quién va a traer de regreso a los alumnos? hay poca vuelta, los maestros ¿quién más podría ser?

Urge ahora una valoración real, una que deje de lado la vanidad política para obtener consideraciones sustentadas, que permita recoger información que no haga sentir al maestro culpable de lo que ocurre, sino que se entienda el ejercicio de medir para implementar estrategias conjuntas, pues como propuso el administrador Peter Drucker “lo que no se mide no se podrá mejorar”.

En este sentido, urge que la autoridad se sume a la informal alerta amber de los docentes, no basta con declaraciones como la emitida por nuestro primer mandatario en su conferencia matutina del pasado martes, donde señalo que “podemos reiniciar las clases presenciales porque tenemos que pensar en la educación”, al referirse sobre las vacunas para docentes del estado de Campeche en semáforo verde. ¿Y los demás estados? ¿Cuál es la estrategia de apoyo? ¿Podemos utilizar las horas de programación pagadas para llamar a nuestros alumnos? Todos están invitados a sumarse a la alerta amber, “porque tenemos que pensar en la educación”.

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