Lactancia materna el derecho humano y laboral olvidado ante el COVID-19

De acuerdo con la OMS la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud.

En nuestro país existen diversos tipos de legislación que protegen la lactancia materna, pero solo por encima, sin darle la coercibilidad que se necesita para proteger efectivamente este derecho humano, sobre todo con las madres trabajadoras, pues son quienes se ven más afectadas, por la falta de cultura e infraestructura para lograr lactancias maternas exitosas, pues la mayoría o terminaran abandonando su lactancia o resolviendo no regresar a laborar.

Estas normas marcan lo importante que es la lactancia materna para la salud de los lactantes, madres y del país entero. En pocas palabras el periodo de lactancia es reconocido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley General de Salud, así como la Ley General de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes el cual comprende el periodo en que un niño o niña es alimentado con leche materna, reconociendo la inexistencia de un límite de edad para efecto de los beneficios brindados por esta.

De igual forma se establecen en dichas normas las acciones de orientación y vigilancia institucional, capacitación y fomento de la lactancia materna y amamantamiento, incentivando a que la leche materna sea alimento exclusivo durante seis meses y complementario hasta avanzado el segundo año de vida, además de impulsar la instalación de lactarios en los centros de trabajo de los sectores público y privado.

En este orden de ideas, la falta de dichos lugares dignos, privados, higiénicos, para la extracción de leche materna, configura un hecho de discriminación, derivando con ello una falta grave al derecho de una igual sustantiva de todas las mujeres trabajadoras.

Nuestra situación actual ha venido a cambiar las reglas de la lactancia materna y el poder acceder a una exitosa más, con las barreras y adversidades institucionales y laborales que enfrentamos las madres lactantes trabajadoras ante la pandemia Covid-19.

Cada día, nos encontramos con notas relacionadas con la lactancia materna y como la leche materna humana mata a la mayoría de las cepas vivas del coronavirus, a pesar de ello se sigue dejando de lado el hecho de que la lactancia materna salva vidas, dejando de apoyar a las madres lactantes, pero sobre todo aquellas que laboran en los hospitales. En cambio, no se ha detectado la transmisión del virus de la COVID-19 a través de la leche materna ni el amamantamiento. Por tanto, no existen motivos para evitar la lactancia materna ni interrumpirla. (PREGUNTAS FRECUENTES: Lactancia materna y COVID-19 Para trabajadores de la salud (12 de mayo de 2020), OMS)

En el caso de las madres trabajadoras que hemos decidido alimentar nuestros hijas/os con leche materna nos vemos obligadas a extraerla en ambientes del centro de trabajo que no reúnen las condiciones apropiadas para la extracción y conservación de la leche materna, tales como los baños, almacenes, oficina o lugares inadecuados, lo cual ante la emergencia sanitaria resulta una práctica inadecuada, discriminatoria y que debe ser erradica, pues de igual forma como se pide a la sociedad adaptarse a la nueva normalidad, deben los centros de trabajo adaptarse a la misma, debiendo visualizar la importancia de adaptar los centros de trabajo y la implementación de salas de lactancia para una extracción de leche materna segura y confiable. Y ojo aquí luego sucede que el sector público es decir el propio gobierno es quien más vulnera esta clase de derechos.

Tanto como el sector privado como público no ha reconocido la importancia de identificar y diferenciar la lactancia materna, no solo como una condición de vulnerabilidad para desarrollar complicaciones ante el COVID-19, sino como una condición biológica que amerita la protección por parte de cada sector de la comunidad. El acceso a la lactancia materna y la adecuada nutrición es un derecho humano fundamental y la primera medida de seguridad alimentaria hacia un bebé.

La lactancia materna es la respuesta vital en emergencias, catástrofes, crisis económicas, terrorismo y pandemias, el COVID-19 no es la excepción. Amamantar brinda protección inmunológica única. (Vida láctea)

Más que atender a una protección por cuestión de vulnerabilidad frente al virus, atiende principalmente a un derecho laboral contemplado, debiendo considerar la protección de los derechos de la maternidad e infancia.

Si bien, existen protocolos internacionales que protegen la lactancia materna, obligan a los empleadores a colocar lactarios dignos y protegen la lactancia completaría a los dos años, vivimos en un país carente de una cultura de lo que es, representa y significa la lactancia materna, pues es vida, salud, apego y amor en su máxima expresión.

Yesenia Rodriguez Zavala
Licenciada en derecho
Maestra en recursos humanos y derecho laboral
Abogada procuradora del Instituto Mexicano Del Seguro Social

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