EL AGUA: UN DERECHO HUMANO

Por: Marlene Martínez Alavez

Actualmente en el mundo una de cada tres personas vive sin agua potable; más de la mitad de la población carecen de servicios de saneamiento seguros; cada año mueren 297 mil niños menores de cinco años debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o agua no potable; dos millones de personas viven en países que sufren escasez de agua, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Este recurso hídrico es fundamental para el desarrollo sostenible y socioeconómico de los seres humanos y forma parte crucial de la adaptación al cambio climático. El agua es un decisivo vínculo entre la sociedad y el medioambiente, además de ser un derecho para la población mundial, el cual fue reconocido por parte de la ONU en el 2010.

Según el organismo internacional todos los seres humanos por derecho deben tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal (entre 50 y 100 litros de agua por persona y día), segura, aceptable y asequible (el coste del agua no debería superar el 3% de los ingresos del hogar), y accesible físicamente (la fuente debe estar a menos de mil metros del hogar y su recogida no debería superar los 30 minutos).

Debido a su importancia, en el marco del Día Mundial del Agua que se celebra este 22 de marzo, la ONU busca concientizar acerca de la crisis del agua y la necesidad de implantar medidas para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible: Agua y saneamiento para todos antes de 2030.

Asimismo, el agua está estrechamente relacionada con el impacto del cambio climático, cada diez desastres naturales se relacionan con el vital líquido. Los riesgos climáticos vinculados con el agua abarcan el ámbito alimentario, energético, urbano y ambiental.

El agua también es un factor vital para la producción, por lo que su reducción puede impactar en la desaceleración del crecimiento económico. Las tasas de crecimiento económico de algunas regiones podrían reducirse en hasta un 6 % del PIB en 2050, según datos del Banco Mundial, lo que traería como consecuencia  pérdidas vinculadas con el agua en las esferas de la agricultura, la salud, los ingresos y la propiedad. Asegurar un suministro suficiente y constante de agua en un contexto de creciente escasez será esencial para alcanzar objetivos mundiales de alivio de la pobreza.

El vital líquido es un recurso escaso y limitado además de un derecho en un mundo desigual. La falta de acceso al agua es motivo de pobreza, desigual, injusticia social y crea grandes diferencias en las oportunidades que ofrece la vida. La forma de valorar este recurso natural condicionará su gestión y disponibilidad, determinando la capacidad para preservarlo en beneficio del planeta.

Fotos: Marlene Martínez Alavez

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