BIODIVERSIDAD DE AGUA DULCE EN CRISIS

Por: Marlene Martínez

Fotos: Marlene Martínez

La pérdida de biodiversidad no es solo una cuestión ambiental, representa un auténtico desafío para la economía, el desarrollo y la seguridad global, en pocas palabras en una cuestión de autoprotección para el ser humano, ya que desempeña un papel crucial para el aprovisionamiento de comida, agua, energía y otras materias primas útiles.

Según un informe llamado Planeta Vivo 2020, realizado por la organización ambiental World Wildlife Fund (WWF), hasta un 75% de la superficie terrestre no cubierta de hielo ha sido significativamente alterada, la mayoría de los mares están muy contaminados y se ha perdido más del 85% de los humedales.

En particular, la biodiversidad de los ecosistemas de agua dulce disminuye a un ritmo más rápido que en los mares o los bosques, afirma el informe de WWF. En estas regiones de se encuentran una gran variedad de peces y todo tipo de anfibios con una amplia gama y tipología de vegetación.

Aproximadamente un 41% de la riqueza del mundo en especies de peces habitan en aguas dulces, las cuales están en continuo descenso. La mayor parte de estas pérdidas se están dando entre los anfibios, reptiles y peces de agua dulce en todas las regiones del planeta, pero especialmente en Latinoamérica y Caribe.

Más del 20% de las 10 mil especies conocidas de peces de este ecosistema se han extinguido o se han visto amenazadas en las últimas décadas. Las cuencas, que recogen las precipitaciones y las canalizan hacia corrientes y lagos, son muy vulnerables a la contaminación.

Algunas de las amenazas que ponen en peligro la biodiversidad son la creación de presas y sistemas de desviación del agua que bloquea rutas migratorias de peces y perjudica sus hábitats; la extracción de agua para consumo humano que reduce y degrada los hábitats; los residuos líquidos de áreas agrícolas y urbanas; la desecación de humedales para el desarrollo urbanístico y la sobreexplotación y contaminación de las reservas de agua subterránea.

Sin humedales y ríos saludables las opciones de acceder a fuentes de agua para consumo humano y riego serán cada vez más limitadas; así como la oportunidad para acceder a fuentes de proteína provenientes de la pesca, actividad de la que dependen millones de personas, particularmente los grupos más vulnerables.

El WWF en conjunto con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), llevan a cabo un “plan mundial de recuperación de emergencia” para la biodiversidad de agua dulce que consiste en seis acciones principales: acelerar la implementación de flujos ambientales en los ríos; invertir en mejoras sustanciales de la calidad del agua; asegurarse de que los hábitats más importantes estén protegidos y bien gestionados; abordar el tema de las especies invasoras para prevenir y controlar nuevas invasiones; hacer frente a la sobreexplotación de la pesca y de materias primas; y  por último, proteger y mejorar la conectividad en los sistemas de agua dulce.

Todas las soluciones puedan variar de un lugar a otro, pero a nivel mundial, estas seis medidas son tomadas como el centro de cualquier plan de recuperación de la biodiversidad de agua dulce.

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