INNtenseando: El lobo y el regreso a clases

Sergio Dávila Espinosa

Una de las fábulas más conocidas por todos nosotros desde la infancia es la de “El pastorcito mentiroso y el lobo”. Quizás sea innecesario recordar que trata de un pequeño pastor que gritaba “ahí viene el lobo, el lobo” y sus vecinos acudían armados con palos y piedras en su ayuda. Pero no era cierto, el pastorcito disfrutaba el engaño. Sin embargo, un mal día, al pasear por el bosque efectivamente se encontró amenazado por un lobo, pero al pedir ayuda, la gente acostumbrada a sus mentiras hizo oídos sordos a sus gritos con un karmático y fatídico final.

Fuente de la imagen: https://obrasdeteatrocortas.mx/el-pastorcito-mentiroso/

Y es en esta fábula en la que pienso cuando veo el mapa epidemiológico del país para la quincena que hoy inicia, iluminado con ocho estados en color verde, 19 en amarillo y 5 en color naranja. Hace tiempo que el rojo se quedó guardado en el cajón.

Y entonces recuerdo que, como se ha hecho una costumbre desde hace varios meses, nuevamente se nos dice que está muy próximo el regreso a las clases presenciales, “ahí viene el lobo, el lobo”; pero que sólo será en los estados que estén en color verde, agregando después que también será necesario el visto bueno de las autoridades estatales. Y apenas aparece un nuevo estado coloreado de verde, cuando sus autoridades advierten que aún no se encuentran listos para el regreso. Es el caso de Campeche, que pese a tener ya varios meses en color verde (con una pequeña recaída a amarillo), anunció que el regreso a las aulas no será el día de hoy, como lo habían programado anteriormente ante la insistencia del presidente López Obrador, sino que esperarán una semana más para analizar el impacto del período vacacional en los indicadores de aquel estado. Muy similar ha sido la prudencia, vamos a llamarle así, con la que han reaccionado los gobiernos del resto de los estados en esta condición.

Desde el mes de enero la Secretaría de Educación Pública presentó una estrategia de regreso paulatino, ordenado y seguro a la presencialidad, en el que se animaba a las escuelas a iniciar basándose en la figura de Centros Comunitarios de Aprendizaje desde que el semáforo estuviera en amarillo. “Ahí, viene el lobo, el lobo”. Pero después el discurso de la SEP cambió. Ahora se dice que incluso dicha figura deberá esperar plazos y condiciones de las autoridades sanitarias estatales y que el regreso a la presencialidad tendrá como condicionante las 3 V: verde, vacunados y voluntaario.

Sin embargo, son todavía muchas las preguntas no resueltas aún derivadas con esta fórmula tripartita. Aquí solamente algunas de las que se agolpan en mi cabeza:

  • Verde. Se refiere al color del semáforo epidemiológico, pero como además hay que esperar el visto bueno de las autoridades estatales, este es un grito de alerta, que ya muchas veces ha confundido a las poblaciones, pregunten si no a los campechanos. ¿Y qué pasará si un estado decide regresar de inmediato y otro no lo hace? ¿Cuáles son los criterios que influyen en esa decisión? ¿Serán claros, transparentes y basados en consideraciones técnicas y científicas?
  • Vacunados. Se refiere al personal escolar. Ya en varios mensajes el presidente se ha referido a que una vez terminados de vacunar los adultos mayores siguen los maestros. “Ahí viene el lobo, el lobo”. Pero es de todos conocido que no hay un verdadero plan de vacunación en nuestro país, o al menos éste modifica sus reglas cada mañana como si fuera el reality de “Big brother”. Un día se presenta un power point con fechas que nunca se cumplieron, al día siguiente se dice que se “acelerará” la vacunación con la participación del ejército y la marina, y al otro, que los médicos de instituciones privadas deberán esperarse. Entonces surgen las preguntas, ¿se vacunará a todos los docentes de todas las escuelas independientemente de su nivel, o mañana nos dirán que sólo a los de educación básica?, ¿se vacunará a todos los docentes independientemente del sostenimiento de las escuelas o mañana nos dirán que los docentes de escuelas particulares deberán esperarse?, ¿se vacunará también al personal administrativo, directivo y de apoyo?, ¿de qué sirve que el personal esté vacunado si los alumnos claramente no lo estarán?, ¿no serán nuestros alumnos portadores asintomáticos del virus que lo esparzan a su paso por el transporte público o al llegar a casa?
  • Voluntario. Y para que nadie se sienta amenazado o con derecho a levantar la voz, se remata diciendo que el regreso a la presencialidad no será obligatorio. Que aquellos padres de familia que así lo deseen, podrán decidir que sus hijos continúen en un esquema de trabajo a distancia. Pero no se contesta si este carácter de voluntario incluye también a los maestros, ni las consecuencias sobre su carga laboral. Si nos atenemos a los protocolos anunciados hasta ahora, el profesor deberá considerar un escenario híbrido y mixto en el que diseñe contenido para una clase presencial que impartirá a la mitad del grupo, trabajo en casa para la otra mitad que alternará modalidad y también considerar a los estudiantes que no participarán de la presencialidad. Así que no lo maticemos, el profesor estará obligado a una triple planeación. Pero además deberá cuidar los filtros sanitarios y las disposiciones de distanciamiento, proponiendo nuevos juegos y dinámicas que no impliquen contacto o cercanía. ¿Se iniciará hasta que los docentes hayan recibido la segunda dosis y pasen los catorce días adicionales señalados por las farmacéuticas para que éstas inicien a proteger a las personas vacunadas?, ¿Se exigirá a los docentes vacunados regresar a la presencialidad o también aplicará para ellos el criterio del convencimiento?, ¿Darán los tiempos para regresar antes del final de ciclo escolar?, ¿Qué pasará si el docente, aun vacunado aduce temor de llevar el virus a casa y contagiar a su familia?

 Fuente de la imagen: http://www.unicanal.com.py/mundo/oms-advierte-sobre-escuelas-cerrada

He afirmado en más de una ocasión que esta pandemia ha representado un crisol de emociones, desafíos y aprendizajes. Esa asignatura ha sido aprobada y con mención honorífica por la mayoría de los docentes no sólo en nuestro país. Esos que de manera ejemplar y resiliente se adaptaron a las nuevas condiciones sin más apoyo que oportunidades de capacitación, y que ahora, se les exige prepararse para un regreso en el que su voz no ha sido escuchada. Para un regreso en el que las autoridades no han contestado con claridad las preguntas esenciales ¿para qué volver?, ¿cómo volver?, ¿cuándo volver?, ¿quiénes volverán?

A río revuelto hay ganancia de pescadores. Y quienes polarizan el discurso en nuestro país se aprovechan de ello. Pretender que no habrá abusos de parte de algunos docentes me parece de una ingenuidad rampante o quizás más bien de la perversidad asociada a la renuncia de responsabilidad que tiene la autoridad para tomar decisiones firmes y que se eluden por cálculos políticos y electorales.

Las preguntas anteriores además se vuelven un laberinto por el descrédito de quienes están obligados a contestarlas. Ni el secretario de salud, ni el señor Gatell representan ya referentes científicos confiables después de sus declaraciones sobre la forma en que el pueblo regaló inmunidad al presidente durante sus giras, o en defensa de su comportamiento respecto a la vacunación o el uso de cubrebocas. ¿A quién nos queda acudir entonces en busca de un poco de certeza?

La autoridad educativa podría organizar foros y debates con especialistas, científicos y a partir de la experiencia de otros países analizar y debatir a partir de evidencia científica para sustentar las decisiones que se tomen. ¿Qué dicen la OMS, la UNESCO, el BID o la OCDE sobre el peligro de mantener cerradas o abrir las escuelas?, ¿Qué dicen los expertos en epidemiología del Sistema Nacional de Investigadores de nuestro país y de otras universidades alrededor del mundo?, ¿Qué dicen los maestros?

De otra manera seguiremos dejando la discusión a las reacciones encontradas en redes sociales como ha pasado hasta ahora con las voces que se manifiestan a favor o en contra de regresar a clases, descalificando ad hominem a sus promotores o difusores.

Como toda fábula, la de “El pastorcito mentiroso y el lobo” termina en una moraleja: En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso. “Ahí viene el lobo, el lobo”.

Sergio Dávila Espinosa

12 de abril de 2021

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